Las Perlas del Mediterráneo
Todavía quedan is
las en el Mediterráneo donde el navegante puede echar el ancla en recónditas calas de agua transparente entre aromas de tomillo, mirlo y romero.
Las casi siete millas que separan las islas de Córcega y Cerdeña tienen en el estrecho de Bonifacio, laberinto de islas, rocas e islotes bajos, su punto más difícil. Para llegar a buen puerto nunca deben perderse de vista los faros y sobre todo contar con excelentes cartas de navegación. Una vez se han tomado todas las precauciones sólo queda por decidir en cuál recalar primero.







