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SUPERYACHT CUP ULYSSE NARDIN PALMA 2007
Palma 2007 Superyacht Cup Ulysse Nardin vela gran tamaño  
ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos Carlos Serra Fotos Leonardo Cortés
1. Introducción2. Más información
El dique Oeste de Palma se transformó durante tres días de junio en el mayor escaparate de la vela de gran tamaño visto hasta ahora.
Faltaban pocos días para las regatas de la Copa América de Valencia, ya con el equipo neozelandés aupado a su posición de desafiante, pero todo el mundo estaba en Mallorca. O por lo menos así nos lo pareció a nosotros al enfocar el muelle cubierto de alfombra roja que la organización de la Superyacht Cup había arreglado en el rincón del Oeste del puerto de Palma, allí donde habitualmente descargan los rolones y los porta contenedores. Diseñadores. Patrones. Regatistas. Profesionales. Aficionados. Periodistas. Todo el que ha tenido algo que ver alguna vez con la puesta a punto o la navegación en yates de gran tamaño paseaba por ese pantalán, conversaba en la cubierta de algún velero, o se afanaba en alguna de las carpas del village. También estaban de los armadores de esos yates, por supuesto, y sus cientos de invitados. Cincuenta y dos ejemplares de entre 30 y 88 metros, lo mejor y más espectacular que ha producido la industria en los últimos años, con una eslora sumada de dos kilómetros y un presupuesto conjunto que multiplicaba por 10 –o más- el de los desafíos de la última Copa del América.
Pero no había competencia entre los dos eventos. En Valencia se preparaban las espadas para la regata más reñida de la historia, como se pudo ver en los días siguientes. En Palma, por contra, todo se enfocaba al placer y la diversión, con unas regatas triangulares donde se permitía el uso del propulsor de proa para las viradas y se daban 30 segundos de gracia en el momento de la salida. Tres recorridos triangulares con salidas escalonadas según el ráting para evitar embotellamientos en la línea, un sistema de clasificaciones nebuloso que permitía a todo el mundo estar contento de su posición y, tras ello, las fiestas perfectamente planificadas por la organización y su patrocinador. Tres días de placer fueron el 17, 18 y 19 de junio, tanto en tierra como en las regatas, donde las velas de esos 52 yates crearon el mayor espectáculo jamás visto en la bahía de Palma.
EL MAYOR Y MÁS TÉCNICO
Los tres mástiles y 15 velas que usa Maltese Falcon se mueven sin prácticamente ayuda de la tripulación: su manejo está centralizado en un mando a distancia portátil que el capitán o el armador controlan desde el puente u otro lugar del barco. Más de 1.500 metros cuadrados de trapo sustentan esas tres columnas de carbono carentes de obenques y sujetadas sólo por sus fogonaduras, donde un motor hidráulico las orienta según la dirección del viento a voluntad. Las vergas cruzadas cuentan con raíles que sostienen las velas al desenrollarse. Con todo el aparejo arriba, los mástiles flechan a sotavento como lo harían los de un vela ligera. Para los interesados en datos, Maltese Falcon tiene 88 metros de eslora, desplaza 1.240 toneladas y fue construido por Perini Navi en sus instalaciones de Turquía. Durante las regatas de Palma mostró su potencial de velocidad al cubrir un largo abierto, con viento de más de 20 nudos, sin bajar de 18 nudos. Su casco es un diseño del grupo Perini mientras la superestructura fue creada por Ken Freivokh. El aparejo es un invento alemán de los años 50 que fue recuperado por Perini Navi y Gerry Dijkstra para este velero.
DOS SIGLOS SE ENFRENTAN
Hacer coincidir en una virada de boya dos veleros tan distintos parecía imposible. En primer plano Alba, originalmente Leopard of London, un pepino de carbono diseñado por Reichel Pugh, construido por Green Marine y con los perfiles más extremos. El precursor de los dos maxis también presentes en la regata, Alfa Romeo y Wild Oats IX. Al fondo, Ranger, el Clase J diseñado por Olin Stephens para la Copa del America de 1935, que venció sin discusión sobre Endeavour. Restaurado por su propietario y equipado con velas de última tecnología, mantiene su carácter de gran máquina de hace casi cien años y es tripulado por amateurs. La cercanía de los dos barcos en una maniobra muestra cómo la regata de Mallorca fue tomada en serio por la mayoría de participantes, que arañaban metros en las viradas y en los cruces de babor-estribor apuraban para casi tocar con la proa el mástil de bandera del yate que cruzaba delante. La organización permitía el uso de propulsores de proa en viradas y maniobras, lo que ayudaba a asegurar el tiro. No hubo ni una colisión en las tres pruebas, pese a una virada de boya junto al islote del Sech donde el agujero de viento llegó a reunir cuarenta embarcaciones.
FESTIVAL DE WALLYS
Open Season, con su terraza abierta al mar en popa y su aparejo automatizado, mostró su agresividad en las pruebas de Palma donde competían otros cuatro ejemplares de la marca italiana: Magic Carpet 2,Y3K, Dark Shadow y Tiketitan. El más competitivo de los cinco fue Y3K, el segundo ejemplar que con este nombre su armador encarga a Wally, esta vez con un diseño de German Frers y una eslora de 30 metros. Aunque carente en esta ocasión de una clasificación propia, el grupo de los Wally formaba una piña en el puerto alrededor del Tiketitan, velero dirigido por el impulsor de la marca, Luca Bassani. Sus tripulaciones y armadores acostumbran a encontrarse en numerosas citas como Les Voiles de Saint Tropez, Palmavela o el festival de maxis de Porto Cervo, donde sí tienen clasificación individual e incluso pruebas propias. Otros constructores que aprovecharon la Superyacht Cup Ulysse Nardin para unir varios yates agrupados en el muelle fueron los holandeses Royal Huisman y Vitters, el neozelandés Alloy Yachts y el italiano Perini.
UN PARTICIPANTE ESPAÑOL
Único español presente en la colección de grandes yates, Arrayán destacó venciendo en la segunda jornada en su categoría. El yate, un diseño de Gilles Vaton construido por Abeking Rasmussen en 1992 para un constructor español, ha sido adaptado para que su armador pueda acceder a bordo en silla de ruedas. Está bajo la dirección del profesional Pablo Benjumea y concentra en las regatas a numerosos tripulantes españoles procedentes de la escuela del maxi Hispania. El velero Toni Tió es también huésped habitual, al encargarse del guardarropa del yate. La ausencia de otros veleros de bandera española llevó a algunos presentes a calificar el evento de Palma de reunión de extranjeros, dictadura anglosajona o festival “guiri”. Si es cierto que tanto en la organización como los muelles el idioma universal era el inglés, en gran variedad de pronunciaciones y acentos, también lo es que la regata estaba abierta a todos, y en nuestro país hay más barcos además de Arrayan capaces de competir en velocidad, belleza y tripulación con el elenco visto en la regata, pero que se abstuvieron.
LA MAGIA DE BRUCE KING
Gemelo o casi del Alejandra, último de la serie de yates que poseyó Mario Conde, Hetairos es una construcción de Abeking Rasmussen y tiene, a diferencia del yate español, un bauprés que alarga su plano vélico hacia delante.Tras tres días de regatas, Hetairos fue declarado vencedor absoluto de la Superyacht Cup Ulysse Nardin. El jurado destacó la regularidad de sus clasificaciones que incluyeron un segundo, un decimoctavo y un séptimo en su división, la segunda, en que venció por pocos puntos a su rival Eleonora, una goleta réplica del diseño de Herreshoff Westward. Su diseñador es Bruce King, uno de los más renombrados especialistas en evocaciones clásicas, con ejemplares como el citado Alejandra, Antonisa o Maria Cattiva. Su especialidad son las líneas de cubierta jalonadas por clásicas casetas y numerosas claraboyas, generalmente circulares y divididas en radios, que dan luz al interior. Tanto en eso como en los interiores, que King cuida en sus detalles incluyendo chimeneas, bañeras de madera laminada y cristales biselados en las puertas de los armarios, Hetairos cumple todos los requisitos del diseño.
TECA DORADA Y METAL BRILLANTE
Los 50 metros en cubierta de Borkum Riff IV (en la foto) y su gemelo, el recién llegado Meteor, son lo menos parecido a la cubierta corrida que muchos diseñadores actuales preconizan. Son cinco las casetas que amueblan sus óvalos de teca; a ellas se suman los pañoles de maniobra instalados alrededor de las bases de mástiles, y que brillan con los winches de acero inoxidable y los correspondientes manguerotes. Las lumbreras, también adornadas con rejillas de metal, son incontables. El diseño de Gerry Dijkstra, con la ayuda de Alden, y la construcción de Royal Huisman Shipyard, sitúan esas dos goletas en la cumbre del lujo y el trabajo artesano. Su quilla corrida y alto desplazamiento les hace navegar como las goletas americanas de hace un siglo. Su aparejo cuenta con una mayor marconi en el mástil mayor, de popa, y una cangreja en el mástil trinquete, además de tres velas en proa. Ambos barcos tenían previsto enfrentarse después de la Superyacht Cup en una regata a dos, al estilo Copa del América.
A VELA CON FLYBRIDGE
No solamente tiene Kokomo uno de los planos vélicos más impresionantes, por tamaño, de los vistos en Palma.Aunque eso sólo, con su mayor enrollable en sándwich de carbono y sus génovas y reachers, con los que ceñía a más de 11 nudos contra la brisa de fuerza 5 sin una arruga, ya bastaría para destacarle. Este diseño de Dubois construido en Nueva Zelanda por Alloy Yachts es sin embargo el mejor ejemplo de lo que el arquitecto inglés ha conseguido tras más de 50 yates de 30 o más metros construidos. Kokomo mantiene una silueta de yate a vela, navega de forma impecable y aguanta todo el viento que le echen, sí. Pero ofrece a sus pasajeros un confort cercano al de un gran yate a motor gracias a su volumen considerable, su caseta acristalada que permite tener un salón a nivel de la cubierta y su flybridge. Observen las 10 personas que albera esa plataforma en plena regata. Sumen dos ruedas. Más todos los controles de navegación y maniobra automatizada. Más un rincón con mullidos sofá y amplia mesa, un bar con fregadero y barbacoa, una escala anterior y otra posterior. Todo eso se puede conseguir en un velero... de 52 metros.
LA BATALLA DE LOS SUPERMAXIS
Por fin se pudo ver juntos a Alfa Romeo y Wild Oats IX, los grandes rivales de la vela de mastodontes. Con sus casi 30 metros de eslora, usan quilla pendular y dos timones a proa y popa, además de ofrecer una manga poco mayor de cinco metros. Eso les equipara a los catamaranes en velocidad y estabilidad, manteniendo sin embargo su poder a la hora de ganar barlovento. Sus tripulaciones lideradas por Neville Crichton y Bob Oatley reúnen grandes especialistas de la regata oceánica, pero en esta ocasión se vieron apoyados por numerosos tripulantes procedentes de Valencia. En la primera prueba Wild Oats IX sacó un minuto a Alfa Romeo. Valga dar cuenta de que pese a salir ambos veleros 55 minutos más tarde que el último, en la salida escalonada, pero llegaron en cabeza tras recorrer 28 millas. En la segunda prueba de nuevo Wild Oats IX sacó a Alfa Romeo siete minutos gracias a los agujeros de brisa de esa jornada. En la tercera prueba fue Alfa Romeo quien, aprovechando el viento fresco que le permitió navegar a más de quince nudos, cubrió el recorrido en 1 hora 38 minutos y sacó dos minutos de ventaja a su rival.
GLORIOSOS APAREJOS ÁURICOS
Eleonora recupera la gracia y elegancia de las goletas áuricas. Su diseño corresponde al del Westward, creado en el año 1909 por Nathanael Herreshoff. Su construcción sobre casco de acero es una réplica exacta, incluido el aparejo áurico con collares sobre mástiles macizos para las velas y obenques encapillados, y fue terminada en el año 2000 en Holanda. Desde entonces Eleonora ha participado en numerosas reuniones de yates en el Mediterráneo o el Caribe . El año 2003 ganó el Grand Prix de L’Elegance en la Antigua Classic Yacht Regatta. Está disponible en chárter.Tiene 49 metros de eslora. Lulworth era con Eleonora el segundo yate totalmente respetuoso con las formas de época y los aparejos clásicos. Con sus 46,5 metros, Lulworth es el mayor yate de un solo mástil y aparejo áurico jamás diseñado. Fue construido en 1920 para regatear en la denominada “Gran Clase” contra yates como el Britannia del rey Jorge V, el Shamrock IV de Sir Thomas Lipton y otros grandes de la historia del yachting al estilo de Westward o White Heather II. Fue restaurado bajo la dirección de Giuseppe Longo en la dársena de yates clásicos de Viareggio y navega desde el año 2002.
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