ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos Miquel Mallafré
La SportRiva 56 es el modelo más pequeño con flybridge de esta prestigiosa marca italiana, pero en su dinámica estampa el puente pasa a un segundo término a favor de un perfil más propio de los modelos sedán. La capacidad de innovación en diseño de esta veterana marca corre pareja a su calidad constructiva.
La historia de Riva se remonta a la primera mitad del siglo XIX en la persona de Pietro Riva, un pescador del lago de Como, habituado a reparar su propia barca de madera. Un día de la primavera de 1842 un pescador del lago Iseo lo vio trabajar y le pidió ayuda para reparar sus dos barcas, que un temporal había destrozado. Riva se desplazó a Sarnico, en el Iseo donde, terminadas las reparaciones previstas, un cliente le encargó la construcción de una barca en el estilo de las que se hacían en Como, lo que constituyó el primer encargo de Riva.
A lo largo de los años y de sucesivas generaciones el negocio se fue ampliando, primero construyendo embarcaciones de cabotaje y más tarde de recreo. En el período de entreguerras el éxito de Riva es muy notable en la Costa Azul, donde la marca es comparada con Bugatti y Rolls Royce. Sin embargo no es hasta después de la segunda Guerra Mundial que Riva despega definitivamente, haciéndose con un mercado compuesto por reyes, actores de Hollywood, deportistas de élite y miembros de la jet-set internacional, como el sha de Persia, el rey Hussein de Jordania, Richard Burton, Peter Sellers o Brigitte Bardot, dando lugar al nacimiento de un auténtico mito. Las lanchas Riva de madera, como la Corsaro de 1950, la Ariston, la Tritone, la Sebino, la Florida, la Junior de 1966 o la Olympia de 1968, diseños todas ellas del ingeniero naval Giorgio Barilani, eran tan imprescindibles en el patrimonio de las personalidades de la época como un Rolls-Royce o un guardarropa de alta costura. Las Riva de madera son barcos de época por naturaleza, piezas a admirar en todos las reuniones de embarcaciones clásicas, y a tal efecto se creó un registro mundial (Registro Storico Riva, Via Mozart 9, 20122 Milano), un selecto club que reúne a los propietarios de estas embarcaciones. En 1969 Carlo Riva vende sus acciones a la sociedad estadounidense Whittaker, con sede en Los Ángeles, iniciándose la producción de embarcaciones en fibra de vidrio. A mediados de los años 90 Riva fue adquirida por el grupo árabe-inglés Invest Corp y en 1990 por la británica Vickers, que ya era propietaria de la marca Rolls-Royce. En 1998 la marca cambia de nuevo de manos y pasa a la sociedad británica Stellican Ltd, pero su estabilidad definitiva la encuentra en mayo del año 2000, cuando vuelve a manos italianas adquirida por Ferretti S.p.A. pasando a ser la joya de la corona del grupo Ferretti, uno de los líderes mundiales en la construcción de motoryachts de lujo. En la actualidad, la marca Riva posee dos gamas bien diferenciadas. Una agrupa los modelos open y sedán de 30 a 68 pies, mientras que otra reúne los yates con flybridge de 75 a 115 pies, a los cuales se incorporó a finales de 2007 este modelo bisagra: el SportRiva 56. Presentado en el salón náutico de Cannes 2007, el SportRiva 56 nace con la idea de combinar el concepto de los barcos dotados de flybridge con la pureza de líneas más propia de los modelos sedán. Con ello se ha conseguido disponer de un salón tan amplio como el de un modelo convencional dotado de flybridge, con dos puestos de gobierno, pero con un grado de transparencia máximo en el salón, del mismo modo que sucede en la mayoría de los modelos sedán. El resultado es una embarcación de líneas muy dinámicas, con el estilo de diseño habitual que el diseñador Mauro Micheli ha sabido atribuir a toda la gama actual de Riva, dotada al máximo nivel en cuanto a materiales y equipamiento.
El primer desafío que ha tenido que resolver el equipo de diseño es el de dar vistas y luminosidad al salón, teniendo en cuenta la obligación de incorporar una escalera de acceso al fly, elemento que suele restar luz y vistas al salón. La solución elegida es tan ingeniosa como radical: separar la escalera de la superestructura. En este caso se ha retrasado hasta el centro de la bañera, formando parte de un salón posterior totalmente amueblado. Este salón cuenta con dos sofás encarados a una mesa central de alas plegables. El sofá de popa está pegado al espejo, mientras que la escalera nace del sofá delantero y actúa también como separadora con respecto al equipado mueble de servicio situado inmediatamente detrás del respaldo de este mismo sofá; para no tener que pisar sobre el asiento, la sección central se puede quitar con total facilidad. De este modo la escalera no limita las perspectivas desde el interior hacia popa, pero también se ha tenido la precaución de elegir una escalera metálica, muy calada, que no interrumpe las vistas. Gracias a que la bañera ya cuenta con una zona de estar amueblada y su propio mueble de servicio, el fly se ha podido limitar a albergar dos soláriums separados a las bandas y dotados de reposa cabezas, así como el puesto de gobierno al frente, en una posición central, con un asiento de tres plazas y un pupitre totalmente equipado. Para limitar la altura del barco también se ha reducido la importancia del arco de antenas, que ha sido substituido por un arco más pequeño, a modo de puerta, a través del cual la escalera llega al fly lo cual es una solución insuperable. Además, las antenas no están sobre este arco, sino en los laterales, de modo que todo ello hace que la altura de este conjunto sea apenas superior a la del parabrisas del fly. También hay que fijarse en el tratamiento del parabrisas principal. Curvado, tintado e imperceptiblemente separado en dos secciones, proporciona impresionantes vistas al salón, pero lo más interesante es la aportación que realiza al diseño exterior, pues su forma recuerda mucho la parte delantera de las grandes embarcaciones open o sedán tan de moda actualmente y, además, la parte del techo que no está acristalada está pintada del mismo color, lo que acentúa la sensación dinámica del conjunto. El color tiene una importancia especial en los yates que Riva produce en la actualidad. La marca italiana nos tiene ya habituados a los tonos metalizados en la mayoría de sus modelos, pero en este caso se ha elegido un color desarrollado en exclusiva para este modelo, bautizado con la sugerente denominación de “bronce romano”, que se ha utilizado no solo en el casco y buena parte de la cubierta, sino también en partes del mobiliario y, en especial, en la cocina, que está enteramente lacada en este color.
La atención a los detalles marca las diferencias en Riva. En las aletas la maniobra está situada sobre pupitres y oculta bajo sendas tapas, todo ello perfectamente pintado. Entre el sofá de popa y las aletas se han dejado sendos pasos para descender hasta la plataforma de baño; estos pasos están protegidos por unas brazolas superiores que se recogen contra la parte central del espejo, pero sin llegar a ocultar nunca el logotipo de Riva, utilizando la misma solución aplicada en otros modelos de la casa. Los pasillos laterales son amplios, gracias a que la superestructura presenta una ligera inclinación hacia el interior, y los candeleros están inclinados hacia proa, aumentando la sensación de dinamismo de la embarcación. La cubierta de proa se destina a baño de sol, pero incorpora un toldo plegable para proteger la cabeza de los ocupantes.
La combinación de las posibilidades de uso entre el interior y la bañera es uno de los requisitos más apreciados por los armadores en la actualidad y el SportRiva 56 resuelve magistralmente este problema. En el interior, la cubierta principal solo alberga el salón y el puesto de gobierno. Esto permite disfrutar de una amplia zona de estar, muy luminosa gracias a las grandes ventanas, pero basta abrir las grandes puertas cristaleras para que el espacio interior juegue con el exterior de modo que, si las condiciones meteorológicas los permiten, se duplica la zona de estar y aumenta la relación con el mar. Todas las otras funciones del yate se sitúan en la cubierta inferior, pero separando claramente las zonas de servicio de aquellas que ocuparán los invitados. Para ello la cocina tiene su propio acceso desde el salón, por popa; su equipamiento es completo y su capacidad de estiba notable. Riva ofrece de serie la vajilla, la cubertería y la cristalería para seis personas. Desde la cocina se accede a la cabina del marinero, con su propio cuarto de aseo. El acceso a las cabinas de los invitados es, en consecuencia, independiente de las zonas de servicio. El yate cuenta con tres cabinas dobles y dos cuartos de aseo. La cabina del armador está en proa, dotada de una cama doble central tapizada en piel, con un gran cajón de estiba debajo de la cama y armarios roperos a las bandas. La ventilación natural está bien resuelta, con portillos laterales y una escotilla cenital, pero también la iluminación natural, con cortinas venecianas para los portillos y un postigo en el techo para evitar el paso de la luz. Esta cabina dispone de su propio cuarto de aseo, equipado con lavabo, ducha separada con un banco en el interior para sentarse y un inodoro que también posee la función de bidet. Los invitados disponen de dos cabinas dobles, dotadas ambas con dos camas individuales, pero con la particularidad que en la cabina de babor la cama central es deslizante, de modo que se puede formar una cama doble; esta solución otorga una gran versatilidad a la hora de recibir invitados. Desde esta cabina se tiene acceso directo al segundo cuarto de aseo, al que también se puede entrar desde el pasillo, para que pueda ser utilizado por los invitados de la tercera cabina o como aseo de cortesía para los invitados diurnos. Los acabados de la SportRiva 56 son excelentes, como corresponde a una de las marcas de mayor prestigio mundial, con madera de roble natural para el mobiliario, mamparos forrados de piel, colores claros elegidos con acierto, un equipo audiovisual de primer nivel, picaportes con el logotipo de Riva y otros detalles muy cuidados. La SportRiva 56 se propulsa exclusivamente con dos motores MAN de 900 caballos y transmisión por eje en V. Esta elección permite alcanzar una velocidad máxima de 33 nudos a media carga y desarrollar una velocidad de crucero de 30 nudos, con una autonomía a velocidad de crucero de 270 millas.
| Marca y modelo | |
|---|---|
| Marca | Riva |
| Modelo | Sportriva 56 | Características |
| País | Italia |
| Diseño | Mauro Micheli |
| Eslora | 17,57 m |
| Camarotes | 3+1 |
| Eslora total | 17,57 m |
| Eslora de casco | 16,96 m |
| Eslora de flotación | 14,19 m |
| Manga | 4,64 m |
| Calado | 1,40 m |
| Desplazamiento | 24 t |
| Capacidad de agua | 550 l |
| Capacidad de combustible | 2500 l |
| Motor | 2x900 Hp MAN |
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