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SALONA 42: MÁS REGATA QUE CRUCERO
2007 arenys de mar Japec Jakopin Salona 42 velero Velero europeo del año  
ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos Leo Corral
1. Salona 422. Dos o tres cabinas3. Más información4. Ficha técnica5. Valoración
El Salona 42 es un crucero regata que emerge como una alternativa interesante para quien quiera competir con pretensiones en cualquier regata de club o simplemente desee sensaciones deportivas. Sus planos cuentan con la impronta del gabinete J y J Desing y sus construcción en Croacia es sólida y fiable.
Hermano mayor del Salona 37, ganador del premio Velero Europeo del Año 2007 en la categoría hasta 12 metros de eslora, el Salona 42 repite casi todos los aciertos de aquél. Buenas prestaciones, fruto de una carena de formas actuales salida del lápiz de los hermanos Jernej y Japec Jakopin, complementada con una relación peso potencia pensada para competir en la brisa mediterránea, y una construcción seria basada en una ingeniería a la altura de las circunstancias, son las características destacables de un velero en el que no se intentó inventar nada, pero en el que se ha sabido jugar con las mejores cartas existentes en el mercado. Como en todo aquello donde la sencillez y lo probado se impone a las complicaciones y las aventuras, el resultado es simple y concreto: un barco que navega bien, muy bien. Y eso, en los tiempos que corren, es una fotografía de situación que vale más que mil palabras.
Es evidente que el astillero podría mejorar algunos aspectos, especialmente en acabados de interiores y en la búsqueda de una estética más actual, para incorporarse al reducido y selecto grupo de constructores que fabrican barcos de élite, pero lo esencial ya lo tiene. Porque aun cuando muchos argumenten que los barcos navegan poco hoy en día, su objetivo debería ser esencialmente ése: navegar bien, lo más seguro y rápido posible, ofrecer la posibilidad de ganar regatas, y brindar un cierto confort para que una familia pueda viajar y pasar unas vacaciones agradables a bordo, cosa que también está asegurada en este Salona. Más allá de que sea un velero concebido inicialmente para regatear, esto no debe retraer a quien desee cruceros tranquilos. Este velero no es, ni remotamente, un barco ardiente. Por lo menos así lo indican su proporción lastre desplazamiento, mayor que muchos cruceros puros y de chárter de esta eslora, que en el caso de optar por la quilla larga aumentará el par antiescora; el comportamiento histórico de sus hermanos Salona 37, 40 y 45 que no debe pasarse por alto; y el deslizamiento suave y armónico sobre las aguas de Arenys de Mar el día de la prueba, que aunque se realizó con un viento por debajo de los 10 nudos no hacía prever necesidad de gente en banda hasta por lo menos los 15 de real.
EXTERIORES DE DOBLE USO
Tanto la cubierta como la bañera han sido proyectadas para un uso en crucero o en regata. Ningún regatista podrá hacer reproches al astillero por la ubicación de los elementos de acastillaje y maniobra ya que entre ambos programas la prioridad la tiene el deportivo. Se trata de poder disfrutar tranquilo en una travesía pero sacándole el máximo a una carena y unos apéndices pensados para la velocidad. Eso se nota desde la mismísima proa. Entre el enrollador y el escobén con roldada se da preferencia al primero. Sumergido en el cofre le resta espacio a éste y obliga a desplazar el escobén a estribor. Sin embargo, nada impide que se pueda dejar estibada el ancla allí toda la temporada. Sobre todo porque la cubierta y la tapa del cofre están moldeados para que la cadena corra debajo de ésta hasta el molinete. Hacia popa, los pasillos son anchos y facilitan el paso gracias a que los arraigos de los obenques autoalineantes están amurados junto a la caseta. Hay pasamanos bien dimensionados sobre el tejadillo y el salto a bañera es cómodo merced a una brazola bien angulada y que debe su altura más al respaldo del banco que a la diferencia respecto al pasillo. El escotero del génova tampoco molesta ya que está pegado al tejadillo y su escota va hasta un winche sobre un refuerzo en la brazola justo delante del winche de mayor que está a proa del puesto del timonel. En bañera, la consola y su gran rueda con el carro de mayor que la cruza de banda a banda dominan todo. El timonel a popa de ella y el trimer de mayor que haga las veces de táctico trabajarán codo a codo dejando la parte proel de esta zona para los encargados de escotas de génova y el responsable del piano que estará muy a gusto moviéndose sin estrecheces en el entrepuente. La amplitud entre bancos y su longitud permitirá transformar esta bañera camaleónica en un solárium o un comedor al aire libre incorporando una mesa exterior. El paso a la popa es cómodo ya que la rueda no limita excesivamente el tránsito. El banco popel desmontable permitirá convertir en plataforma de baño todo el espacio que queda detrás de la consola.
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