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Sail Drive: La alternativa en vela
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ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos Miquel Mallafré
Las transmisiones “S” o Sail Drive son la alternativa a los ejes convencionales, generalmente empleadas en los yates propulsados a vela. En este artículo se repasan las cualidades de cada uno de estos dos sistemas.
El empleo de las transmisiones Sail Drive, también denominadas transmisiones en S, está directamente reservado a las embarcaciones de recreo propulsadas a vela, pero tiene su origen en las embarcaciones de recreo a motor. Fue el piloto de regatas Jim Wynne (1929-1990) quien inventó las colas dentrofueraborda. Wynne trabajaba a mediados de los años 50 para Mercury y ofreció la idea a la compañía, pero al entonces presidente de la misma, Carl Kiekhaefer, no le pareció que el asunto fuera muy interesante y lo desestimó. Entonces Wyne lo ofreció a Volvo que le recibió con los brazos abiertos e inició la producción de las colas Aquamatic. Volvo presentó el primer dentrofueraborda de recreo en el Salón Náutico de Nueva York, en enero de 1959. 
Aclaramos lo de recreo porque soluciones en forma de Z ya las hubo con anterioridad, aplicadas a prototipos de competición con distinto éxito y también distintos intentos de comercialización, uno de ellos por parte de la marca estadounidense Johnson en 1930, antes de ser absorbida por Evinrude en 1935. Mercury inició la comercialización de este tipo de transmisiones en 1961 bajo la denominación Mercruiser. La mayoría de historiadores náuticos coinciden en atribuir a Wynne la incorporación de las colas al mundo de la náutica y en considerar que esta ha sido la mayor aportación a la náutica de recreo de todos los tiempos, por encima incluso de la construcción en fibra de vidrio, proceso que fue mucho más largo y complicado. El éxito de este tipo de transmisiones llevó a Volvo a desarrollar una transmisión parecida para su aplicación en veleros y sacó al mercado los primeros modelos Sail Drive en 1971.
El Sail Drive es una transmisión que tiene un engranaje a la salida del cigüeñal de un motor interior, engranaje que se conecta a un eje vertical que desciende atravesando el casco hasta un eje horizontal donde se sitúa la hélice. A diferencia de las colas dentrofueraborda, se trata de una transmisión fija, de modo que el yate se gobierna con un timón convencional y no por la orientación de la hélice. La propia estructura de la transmisión la hace adecuada para embarcaciones de eslora mediana, rara vez por encima de los 15 metros de eslora. Los conjuntos Sail Drive suelen estar formados por un motor interior diésel y una transmisión en S, de manera que los fabricantes pueden utilizar una misma transmisión para varios motores, con una determinada gama de potencias. Por ejemplo, Volvo utiliza su transmisión 130 S en los motores D1-13, D1-20, D1-30, D2-40 y D2-55, con potencias que van desde los 11,8 a los 53 caballos, y reserva su transmisión 150 S para el motor de 72 caballos. La transmisión Sail Drive cuenta con una estructura vertical, bulonada en su alojamiento, totalmente estanco, de modo que no deja pasar agua al interior del casco. La idea que acompaña este tipo de equipos es la de simplificar el montaje del conjunto que forman el motor y la transmisión, de modo que, tomando las medidas adecuadas, no es necesario proceder a ningún tipo de alineación de ejes, montar arbotantes, tomas de agua para la refrigeración, ánodos y otros apéndices sumergidos, pues la propia transmisión dispone de todo ello. Esto significa un menor tiempo de montaje del equipo propulsor en el astillero. Las transmisiones en S pueden montar distintas reducciones, según sea la tipología del yate, montar hélices diferentes y también con distintos sentidos de giro, lo cual permite su instalación en catamaranes de modo que una de las hélices sea dextrógira y la otra levógira.
Los adeptos a la utilización del sistema Sail Drive cuentan como virtudes la total estanquidad del conjunto, sin más llaves de paso que las que montaría un motor por eje, así como la menor presencia de vibraciones a bordo, como consecuencia de la integración del conjunto que sustituye el largo eje de las transmisiones convencionales. También valoran positivamente que el empuje de la hélice se efectúa de modo horizontal, paralelo a la superficie del agua, en lugar de abajo a arriba, que es lo que sucede con los ejes. Esta valoración se puede comparar con la que experimentan los yates a motor propulsados por ejes, de una parte, o con Zdrives, Zeus o IPS por otra, claramente favorable en rendimiento a estas últimas. El aspecto de la ubicación de la hélice también influye favorablemente en los cabeceos, pues al estar más cerca del centro del barco difícilmente girará cerca de la superficie o fuera del agua en caso de mal tiempo. En el astillero es más fácil montar una transmisión en S que alinear bien el eje, de manera que se invierten menos horas en este proceso. En algunas de las primeras transmisiones era necesario sacar el barco del agua para efectuar el cambio de aceite, pero en la actualidad esta operación se puede efectuar desde dentro del yate. También hay transmisiones totalmente estancas, que podrían romperse sin que entrase agua al yate.
Algunas personas creen que el Sail Drive hipoteca la ubicación del motor, siempre a proa de la transmisión, en comparación con la transmisión por eje, que admite colocar el motor delante del eje, de manera convencional, o detrás y elegir una transmisión en V. Pues bien, esto no es un problema, la transmisión Sail Drive también se puede montar a proa del motor, si bien sería más correcto decir que el motor puede quedar a popa de la transmisión pues en la mayoría de los casos la cola se puede instalar girada 180 grados. Entre las marcas que montan Sail Drive citaremos Bénéteau, Comet, Dufour, Grand Soleil, Hanse, J Boats, Jeanneau, Najad, Ro, Sailart o Sumbeam. Y entre los fabricantes de motores citaremos a Lombardini, Solé Diesel, Steyr Motors, Vetus, Volvo Penta o Yanmar.
Los defensores de la transmisión convencional por eje la prefieren porque la superficie de los apéndices sumergidos es menor al de la cola, de modo que el rozamiento hidrodinámico es menor; sin embargo, la hidrodinámica está muy estudiada en las modernas colas S. También resulta más fácil de reparar el eje en caso de enganchar redes o enredarse en sedales de pesca y, en caso de colisión, la hipotética vía de agua que podría generar la rotura del arbotante o el movimiento del prensaestopas sería más fácil de controlar que una rotura en el conjunto Sail Drive. También hay que reconocer que es muy difícil colisionar la transmisión, pues ésta sale del casco por detrás de la orza; la excepción sería el caso de los yates con quilla corrida, en cuyo caso el eje sale lateralmente. En cualquier caso reparar un eje doblado suele resultar más barato que reparar una cola que ha recibido un fuerte impacto, pero para desmontar el eje suele ser necesario desmontar antes la pala del timón, que está alineada con el eje; la excepción sería el caso de ejes excéntricos, pero hay muy pocos yates que utilicen esta disposición. El coste de la transmisión por eje es inferior en cuanto a precio de compra y también tiene un mantenimiento más sencillo. La elección de una hélice plegable, con la finalidad que no ocasione resistencia al avance cuando se navega a vela es más económica en el
caso del eje. Para reparar la reductora se puede hacer desde dentro del propio yate, de modo que no es necesario sacarlo del agua, mientras que en el caso de las transmisiones Sail Drive los engranajes están en el interior de la propia transmisión, bajo el pantoque, y no hay más remedio que llevar el barco al varadero. Por último, hay que señalar que la transmisión por eje no tiene limitaciones en cuanto a potencia del motor, mientras que en el mercado los conjuntos Sail Drive más potentes están por debajo de los 90 caballos. Existen empresas que fabrican este tipo de transmisiones a la unidad en caso de ser necesaria una potencia mayor, pero hay discrepancias en cuanto a la idoneidad de los resultados obtenidos.
En algunos aspectos las posibilidades de ambos sistemas son coincidentes o se equilibran. Las operaciones de mantenimiento pueden ser más complicadas en el caso de un Sail Drive, pero igualmente hay que sacar el barco del agua para cambiar los ánodos auto sacrificantes de zinc, operación que puede llevar más tiempo en el caso de algunas transmisiones en S porque hay que desmontar la hélice para hacerlo, mientras que los ánodos del eje se desatornillan o, directamente, se rompen para sacarlos, pero el precio de esto es un porcentaje limitado en el conjunto total de las operaciones de mantenimiento anual que hay que hacer al yate. También hay que revisar en el varadero las entradas del agua de refrigeración del motor, que en el caso del eje serán unos pasacascos y en el caso del Sail Drive unas rejillas practicadas en la propia cola de la transmisión, pero las posibilidades de obturación por algas o caracolillo son similares en ambos casos. En cuanto al orificio para el paso de la transmisión hay que revisar el prensaestopas en el caso del eje y la junta en el caso de la Sail Drive. Tampoco hay acuerdo por lo que hace a la maniobrabilidad, pues mientras que en el caso de montar eje la hélice está más cerca del timón, en el caso del la transmisión en S el flujo de agua que llega hasta la hélice es más homogéneo, esto hace que no se perciban vibraciones en el timón, cosa que sucede a veces en las transmisiones por eje. Tal es el equilibrio entre ambos sistemas que en el mercado hay embarcaciones que se pueden propulsar con uno u otro sistema indistintamente, como es el caso del Dufour 525 Grand’Large, pero no con la misma potencia. Si se desea Sail Drive monta un Volvo de 75 caballos, pero existe en opción la posibilidad de montar un motor con eje de 110 caballos. En este último caso el yate tiene un precio adicional de 5.486 euros más IVA. Un motor Yanmar de 110 caballos cuesta 16.165 euros (sin IVA) mientras que un Sail Drive Volvo D2-75 con la transmisión 150S vale 13.890; esto significa que a la diferencia de precio del motor hay que sumar más de 2.000 euros de piezas y mano de obra en el caso de elegir el eje.
LA OPINIÓN DE LOS EXPERTOS
Para Pedro Egea, directivo de Catamarán Center, empresa importadora para España de los yates Feeling y J Boats, el sistema Sail Drive es más cómodo en cuanto a vibraciones a bordo, salvo que el eje convencional estuviera perfectamente alineado al cien por cien; también lo considera más seguro frente a las entradas accidentales de agua al yate. Egea considera que la maniobrabilidad de los yates es semejante con ambos sistemas, si bien la potencia es una limitación a la hora de instalar el Sail Drive en los yates mayores. Los yates J Boats montan el sistema Sail Drive, mientras que los yates Feeling utilizan el eje, si bien hay que tener en cuenta en este caso que los Feeling montan orza integral para disminuir el calado en caso de necesidad, algo que es más compatible con el eje. A su vez, Jordi Maseras, comercial de la empresa Motyvel, importadora de las marcas Dufour y Grand Soleil nos cometa la aceptación del Sail Drive en las unidades pequeñas y medianas, como en el caso de Dufour, que equipa con este sistema sus yates de hasta 48 pies, mientras que el modelo de 52 pies se puede equipar también con eje. Asimismo nos recuerda que, en el caso de tener que desmontar la transmisión para una eventual reparación, el Sail Drive es más sencillo, mientras que en el caso del eje suele ser necesario desmontar la pala del timón antes de extraer el eje.
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