ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos Redacción
1. Introducción
Si prestamos la debida atención al desgaste de nuestro material, es poco probable que suframos una rotura de escota de la vela de proa, pero incluso así, puede ocurrir.
No en vano, la proliferación de velas enrollables propicia que las escotas pasen toda su vida a la intemperie… y por tanto expuestas a los dañinos rayos ultravioletas. Sobre todo cuando son endulzadas con poca o nula frecuencia. La rotura más aparatosa se produce navegando en ceñida, pero es la más fácil de salvar. No lo dude, vire inmediatamente, mantenga la vela hinchada con la otra escota, y proceda a solucionar la rotura. Suelte el nudo o grillete del puño e invierta la escota, anudando en el puño el otro extremo. Aunque pierda uno o dos metros a buen seguro tendrá de sobras para seguir navegando con normalidad. Si la rotura se produce navegando en un largo abierto o en popa, no caiga en la tentación de tratar de solucionarlo siguiendo navegando igual. Vaya orzando con prudencia pero con decisión hasta virar. Vaya orzando con prudencia pero con decisión hasta virar, pensando que a medida que se aproe al viento el barco se irá parando y podría dificultar la virada. Ya amurados a la otra banda, seguimos de ceñida (para tener el puño cerca) y, o bien cambiamos el extremo de la escota rota, o si la rotura se ha producido justo por la mitad, buscamos un cabo nuevo que haga las veces de escota provisional. Puede ocurrir que de esa amura sólo debamos navegar ciñendo, por lo que al requerir menos metros tendremos suficiente con media escota.
1. Introducción
Para dejar un comentario regístrate o accede si ya eres usuario.
Publicaciones online de MC Ediciones, S.A.MC Ediciones
© 2008 MC Ediciones, S.A. | Powered by Newcomlab