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ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos Germán De Soler
1. Editorial
La finalización del período de concesión para la gestión de los amarres en algunas de las marinas de nuestro litoral, y el consecuente proceso de renovación de concesiones administrativas de ocupación y explotación de las instalaciones, ha disparado la alarma entre muchos clubes náuticos. La problemática que abre este proceso es diversa, pero tiene muchos puntos en común.
En algunos casos, como en la provincia de Alicante, han sido los propios clubes quienes han reclamado la renovación de todas las concesiones administrativas ante la situación de que varias entidades con la concesión caducada están funcionando merced a prórrogas concedidas por cortos espacios de tiempo. La indecisión en el proceso de renovación de las concesiones, que depende de la administración autonómica, sume a socios y directivos en una angustiosa incertidumbre sobre su futuro, con el consecuente bloqueo.
En Baleares, el Club Marítimo de Mahón, está en plena batalla para que se desbloquee el concurso público para la gestión del muelle de levante, y la Autoridad Portuaria de Baleares renueve la concesión de sus 220 amarres al club, concesión por la que también pugna un gran grupo empresarial. El caso de la emblemática entidad menorquina, con 60 años de historia, es de momento única, ya que ha sido la primera entidad de gestión portuaria sin animo de lucro dependiente del estado central que ha visto como caducaba su concesión.
Sin embargo, la dirección del club advierte que el problema afecta a todos los clubes náuticos ubicados en puertos de interés general. En este sentido, hay que recordar que Luis Barca, presidente de la entidad, ya recordó en la pasada asamblea de socios que los clubes náuticos situados en instalaciones transferidas a la Comunidad Autónoma de las Islas Baleares, que son la mayoría en las islas, están renovando sus contratos de explotación sin concursar y de forma casi automática, lo que pone de relieve la contradicción entre las leyes estatal y autonómica de puertos.
Es la lucha de David contra Goliat, puesto que a nadie se le escapa que los recursos de los grupos de inversores privados son muy superiores a los de los clubes náuticos. En este sentido es muy significativo el comunicado de la Asamblea General de la Asociación de Clubes Náuticos de Baleares en la que reclaman a las administraciones que valoren preferentemente la actividad social y deportiva en los concursos para la gestión de espacios portuarios.
Por ello, los 23 miembros de la asociación balear son unánimes al considerar que en las convocatorias no debe primar la oferta económica y advierten contra el afán, que consideran desmedido, de grupos privados para controlar el mayor número de concesiones, ofreciendo cánones elevadísimos que acaban siendo repercutidos en las tarifas que pagan los usuarios.
En consecuencia, la asociación de clubes balear, además de adver tir sobre la concentración empresarial en los puertos de interés general, emplaza a la Autoridad Portuaria de Baleares a que decida sobre el mencionado concurso del Club Marítimo de Mahón anteponiendo el interés público y social al meramente económico, dado el papel que representan los clubes baleares, entidades sin ánimo de lucro que han funcionado como dinamizadores sociales de sus localidades e impulsores de la náutica deportiva. Todo indica que lo que está en juego en este proceso es el modelo de gestión que quiera impulsar el Ministerio de Fomento.
Si un club estuviese sumido en la inactividad o en el descalabro, entonces entenderíamos que se valorase igual la oferta de unos u otros. Pero cuando un club está enraizado, activo –el Marítimo de Mahón organiza actividades de vela y piragüismo, la Copa del Rey de Barcos de Época y la Menorca Sant Joan- y vinculado al tejido asociativo y social de la isla, estos activos deben ser tenidos en cuenta a la hora de valorar a quién se le otorga o no una concesión. No es de extrañar pues, así las cosas y las incertidumbres, que diferentes asociaciones de clubes náuticos reclamen una revisión a nivel estatal de los baremos por los que se rige Fomento para renovar las concesiones administrativas. Sería bueno iniciar este proceso, pero sería mucho mejor que los clubes náuticos participasen en él.
1. Editorial
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