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REGATA HUBLOT PALMA VELA

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REGATA HUBLOT PALMA VELA

Yate nº 489

ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos  Carlos Serra  Fotos  Leonardo Cortés 

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Un dispositivo de organización impecable y una meteorología ideal se aliaron de nuevo para hacer de PalmaVela un gran espectáculo de la vela mediterránea en Palma de Mallorca.

Hay que vivir Palma, sus atardeceres en la terraza del Club Náutico o en el Village de los maxis, y entregarse allí a las tertulias sobre la regata y sobre la temporada pasada o la que viene; admirar sus barcos atracados y la alegría de sus tripulaciones; disfrutar sus plácidas regatas a veces en busca de viento, pero siempre emocionantes. Y finalmente hay que entregarse sin remilgos a sus fiestas nocturnas complementadas con la presencia vecina de la ciudad y sus locales de tan variada oferta, para entender el éxito de PalmaVela. Una regata que abre la temporada para muchos mientras, para otros, es objetivo en sí misma, y que con su cuidada organización asegurada por el patrocinio de la firma Hublot, proporciona recorridos, atraques y ocasión de reunirse a más de 200 barcos y los correspondientes patrones, tripulantes y familiares.
Las 19 clasificaciones resultantes dan idea de esa variopinta reunión, que se celebró del 18 al 22 de abril, en la que caben desde monotipos como los Platu 25 a yates exclusivos y de filosofía diversa como los maxis, y donde conviven desde los tradicionales llaúts de vela latina a los tecnológicos TP 52. Es esa variedad la clave de la fórmula PalmaVela y de su éxito. El estilo de PalmaVela muestra el camino del futuro para las regatas que agradan a patrones y navegantes aficionados, precisamente esos que se sienten excluidos de la competición de alto nivel por los profesionales. Sin negar el pan y la sal a quienes sólo piensan en líneas de boya y décimas de nudo, dejando que clases como los citados TP 52 compitan a su estilo y siguiendo sus reglas, PalmaVela también es cita para los menos entrenados, los que disfrutan con su barco, los empeñados en navegar con la familia y los que, como los armadores de las joyas de época, estiman más las maderas y los barnices que el primer lugar en la clasificación. Regatear sin olvidar divertirse, algo que cada día parece más insólito en el panorama de la regatas serias.

CLASES DE DURA COMPETICIÓN
Unos vientos ligeros y un campo de regatas dividido en cinco secciones sirvieron para convertir de nuevo la bahía palmesana en un placentero mar de velas. El efecto America’s Cup se hizo notar, y el número de participantes fue menor de lo esperado, pero sin que se eliminase por ello la diversión y la emoción competitiva. No sufrió ese inconveniente la clase Benétéau Platu 25, cuyos 16 integrantes compitieron con uñas y dientes preparándose, como explicaba el ganador Jordi Forteza de Nova Inmobiliaria, para el inminente Campeonato de España previsto en Denia pocos días después. Forteza dominó con categoría pese a su salida prematura de la primera prueba sobre Natalia Via Dufresne y su Santa Ana. Faltó a la cita el aclamado Manu Weiller, pero estaban allí Juan Galmes en su Zurich y Javier Sanz en su Rigging Mar. Esta clase de gran complejidad técnica, después de su éxito en el norte y el levante españoles, está agarrando con fuerza en Mallorca, donde la flota alcanza casi la veintena, y reunió en Palma también a participantes de la península. Igual de competitiva fue la lucha entre los TP 52, donde el equipo Mean Machine patrocinado para las regatas del circuito español por Valle Romano se llevó la victoria.
La flota en esta dura clase, donde pese a la regla de timonel-propietario se reúne lo mejor en tripulaciones y equipamiento, reunió a nueve embarcaciones. A falta de las unidades nuevas que, como Bribón, CAM o Tau Cerámica se incorporarán más tarde a las regatas del circuito, Mean MachineValle Romano, de Peter de Ridder, se vio amenazado varias veces por Stay Calm y Anonimo, que figuran entre sus competidores más rápidos. Los conocimientos de la bahía acumulados por la gente de John Cook en Cristabella, diseño de Judel Vrölijk al igual que Mean Machine, también hicieron de éste un enemigo notable, y le permitieron colocarse finalmente en segunda posición. El norteamericano Glory, otro casi gemelo de los dos barcos citados y construido en el mismo astillero norteamericano, acusó por contra el estreno y no pudo estar a la altura de la competencia. Su armador John Buchan planea, según afirmó, basar el equipo en Palma de Mallorca para todo el circuito mediterráneo.

EL MÁS RÁPIDO EN TIEMPO REAL
Un total de diez maxis se reunieron en el muelle exterior del Real Club Náutico de Palma, donde la organización y el patrocinador Hublot habían preparado una carpa destinada a atender a los tripulantes de éstos y de los de los TP 52. En el agua, y pese a la belleza de esos barcos de entre 24 y 30 metros, el máximo atractivo era el 30 metros Alfa Romeo II del australiano Neville Crichton, hombre de largo historial en regata oceánica y cuyos Shockwave crearon leyenda en pruebas como la Rolex Sidney Hobart o la Fasnet. Tras pasarse a la flota maxi con su anterior Alfa Romeo, de 28 metros, creó en colaboración con el gabinete Reichel Pugh un velero extremo: sólo 5,2 metros de manga por 30 de eslora, más de 40 metros de mástil, construcción con interiores casi vacíos al estilo de los veleros de alta competición, quilla basculante con bulbo a cinco metros de profundidad y dos palas de timón delantera y trasera coordinadas por un sistema electrónico e hidráulico. Su velocidad era tan apabullantemente superior a la del resto que no había nunca dudas de quién iba a ganar en tiempo real.
En tiempo compensado, en cambio, su ráting IRC de 1.813 compensaba bien los alrededor de 1.400 de la mayoría de sus competidores en la división regata, por lo que sólo pudo llevarse la victoria combinada en dos de las cinco pruebas celebradas. La victoria final, contados los puntos de las clasificaciones en tiempo compensado, fue para el Favonius, de Roel Pieper, un Swan 80 cuya tripulación ha sido siempre asidua de las grandes competiciones de maxis, y tiene su ráting y su velocidad muy afinados. Menos suerte tuvo el español Kiboko al que las veleidades del ráting colocaron en la citada división Regata cuando, por tripulación y velas, necesitaba competir en la Maxi Cruceros. Allí habría podido lucirse contra el vencedor de esa división: Aegir, un Maxi Dolphin habitual de Palma pero también de la Giraglia y otras regatas mediterráneas.

BARCOS DE MADERA
Reunión imprescindible para los armadores de barcos de madera afincados en las Baleares, la Hublot-PalmaVela puso de nuevo a prueba las habilidades de sus tripulantes en un campo de regatas que, por una vez, fue fácil. No lo necesitaba así Marcus Scwiger, el patrón del muchas veces premiado Agneta, para demostrar lo bien que afinan el instrumento barnizado tanto él como sus muchachos y muchachas. Su ventaja sobre el Mercury, de Jordi Cabau, fue clara en los cuatro regatas finalizadas de PalmaVela, quizás porque las condiciones de viento eran más favorables que en otras ocasiones. Tampoco tuvo competencia en la división de Velas Cangrejas el precioso Marigan, que gozaba de la experiencia de Ramón Balcells Jr, que se mantuvo siempre por delante de Ilex, de German Ruiz. Tras ellos peleaban en buenas artes Colin Archer Gipsy y la réplica de goleta Freda, del conocido Miguel Rigo. En la división Clásicos, Giraldilla no acusó la pérdida de Ramón Balcells, fichado como hemos dicho por Marigan, y venció con facilidad a Merengue, de Xisco Pou, Alopex III, de la familia Echegaray y Rosendo, de Eduardo Jardón. Más animada si cabe estaba la zona dedicada a la vela latina, que este año recibió visita extranjera acaso demasiado potente para los gustos mallorquines: el italiano Martilla Ultragas del italiano Davide Gorgerino, que una y otra vez mostró su popa a los seis barcos mallorquines inscritos como Latinos Regata. En la clase más pequeña vencieron por regularidad Toni Estades y Pere Reus con su Tinita, mientras Savanna, de Antonio Jover, ganó entre los llaúts puros.

EL GRUESO DE LA FLOTA
La participación más numerosa estaba formada, como es lógico esperar en una competición del estilo PalmaVela, por los crucero regata que agrupan las divisiones de Ráting Nacional e IMS, todavía en activo este último pese a las adversidades que ha venido sufriendo. No solamente se apuntaron los navegantes isleños a la cita: también vinieron desde la península muchos dispuestos a disfrutar de los días que el principio de la primavera proponía. Si en la división más reñida, la RN 2, las espadas estuvieron en alto hasta el último momento entre el X-37 Vell Marí, de Theo Matheu, Calima, de Javier Pujol, y el Bavaria Match 2, de Eduardo Horrach, fue el primero quien consiguió cuatro primeros en las cinco regatas y se llevó el trofeo. En la división RN 1 era donde más barcos llegados de fuera había, pero de nuevo fue un mallorquín quien dominó: el X-43 Viking VI, de Francisco Tejedor, quien en todo momento controló a los Grand Soleil Solaris y Eutotec. Tras mencionar la victoria del Petrouchka en RN3 y el Silvina en RN 4, dedicaremos la atención al departamento IMS donde Icaro, un Dufour 44 preparado por el importador Motyvel que pretende emular las victorias del andaluz Sergio Llorca, tuvo poca competencia ante unos adversarios que mejor harían pasándose a RN.

INVITADOS IMPORTANTES
Invitados de honor fueron los monotipos GOS 16 dedicados a la vela adaptada, o sea manejados por navegantes con algún tipo de discapacidad. Era la segunda ocasión en que esa actividad aprovechaba la llamada de PalmaVela para dar acceso a la vela de competición a personas que normalmente no pueden disfrutar de ella. Siete embarcaciones acudieron a la cita del Real Club Náutico de Palma, cada una con un equipo de dos personas que navegaron sábado y domingo. El objetivo, mostrar que gracias a la Escuela de la Fundación “Un Mar sin Barreras”, dirigida por Albert Zaragoza, el mar no hace diferencias si se cuenta con los medios adecuados. La citada asociación cuenta actualmente con 70 miembros y tiene una escuela taller donde se imparten clases de velería, carpintería de ribera, mantenimiento de cruceros y modelismo naval, y en el agua organiza cursos de buceo además de vela.
El GOS 16, prototipo de diseño español, está en constante investigación por parte de la fundación, cuyos técnicos trabajan en la actualidad en mejoras como el servo timón indicado para personas con atrofia muscular. Resultó vencedor en esa competición el velero con número 002 tripulado por el propio Albert Zaragoza y Adriano Aparicio. También invitada por segunda vez llegó la división Vela de Empresa organizada por Astilleros Mallorca, un vecino del club náutico que, como esa propia asociación, constituye el centro de la vida náutica de Palma. Los ocho Bavaria 42 fletados por Astilleros Mallorca participaron sábado y domingo tripulados por integrantes de ocho empresas relacionadas con el trabajo de astillero, tras un sorteo de barcos realizado el jueves por la mañana. El equipo de Pinturas International se impuso en ambas pruebas a los de E3 Systems, Merris Stevens, Ocean Independence, A + Rigging, Rolling Stock, Sensation y el propio Astilleros Mallorca.

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