ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos Isidro Martí
1. Navegacion con portantes2. Arriado
Para arriar el espi es importante imaginarse que se ha de conseguir repetir la maniobra de izado pero en sentido inverso, es decir: se ha de intentar que el espi quede desventado, por lo que se habrá izado previamente el génova, y además se intentará que quede desventado por la mayor, lo que se suele conseguir navegando al largo o por la aleta y llevando el tangón a proa. Otro punto importante es que la driza está bien braceada y que no provoque líos en el momento de la arriada. El proel se situará tras el génova, entre éste y la botavara, y ayudado por más tripulantes, empezará a recoger mientras se amolla driza. También se largará la braza cuando el espi ya esté a medio arriar para facilitar la maniobra a los esforzados tripulantes. Así se evita desplazar un tripulante a proa a disparar el mosquetón de la braza. Queremos decir que sí que se puede disparar la braza, pero se suele hacer más en regata por una razón de rapidez, mientras que en crucero, si aprendemos a soltar braza coordinadamente, nos ahorraremos enviar un tripulante a la punta de un tangón, lo cual es de agradecer, sobre todo con mar formada.
Hoy en día los asimétricos han facilitado enormemente la maniobra. La cosa es muy sencilla: si nos ahorramos tangón las maniobras se simplifican enormemente. La verdad es que la presencia de los asimétricos tiene dos aliados. Por un lado sabemos que el rendimiento es mucho mayor en las popas si se orza más que la popa redonda, porque ese viento aparente ganado es muy rentable, y por otro también somos conscientes que no nos suele gustar navegar en popa redonda, y menos durante navegaciones oceánicas, porque el riesgo de trasluchada es mayor. Estos dos factores hacen que se navegue más al largo que en popa redonda, situación en que los asimétricos son muy rentables. El espi asimétrico es una opción cada día más común entre los cruceristas.
Además de los calcetines mencionados durante el artículo, que son de quita y pon, existen unos calcetines fijos que se izan y arrían sobre el propio espi, permitiendo su izado y arriado con más comodidad. Una vez izados se quedan encogidos en la parte superior de la vela. Los navegantes solitarios de la década de los setenta los empezaron a desarrollar y han evolucionado, pero quizás hoy en día, con el nacimiento de materiales más ligeros, lo más común es ver, sobretodo en veleros de gran eslora, asimétricos con enrollador incorporado de quita y pon. Un enrollador muy ligero aglutina la vela, que se envergará e izará sobre el mismo, para ser posteriormente desenrollado y enrollado.
No hace tanto tiempo en que las drizas y las brazas eran de cable, y por suerte en la actualidad ya podemos trabajar con materiales sintéticos que apenas se estiran. Los mosquetones de las brazas y escotas tienen que ser de fácil obertura, e incluso se han de poder abrir con facilidad aunque estén trabajando bajo carga, sobre todo en el caso de la braza. En los barcos de regata se lleva escota y braza a cada banda, para poder trasluchar con comodidad, mientras que en los barcos de crucero se evita trasluchar con espi porque se suele navegar con poca tripulación, por lo que es preferible arriar, traluchar, y posteriormente izar por la otra banda. Además, durante las navegaciones largas se puede alargar el rumbo y negociar la trasluchada a conveniencia. Es importante tener todos los candeleros, cadenotes y crucetas bien recubiertos de protecciones para evitar que la tela del espi se enganche durante la izada o arriada.
La trasluchada complicada es la que se hace con el espi, y la más habitual en crucero es la que se lleva a cabo con un solo tangón sin desmontarlo del palo. Por eso es necesario llevar doble braza y escota a cada banda. Se iniciará la maniobra navegando en popa casi redonda, con un buen timonel que no trasluche inopinadamente hasta que sea necesario. El proel se llevará la falsa braza a proa –la de sotavento-, se abrirá entonces la boca del tangón para liberar la braza real que está trabajando, y después se arriará amantillo para que la cabeza del tangón caiga controlada hasta cubierta y pueda pasar de un lado a otro con comodidad. Entonces el proel enganchará la nueva braza en el tangón y se iniciará la maniobra de trasluchada. Es importante controlar el paso de la mayor a la vez que lo hace el tangón. Los tripulantes de popa coordinarán las escotas y las brazas, siempre pendientes de lo que pida el proel, amollando en un caso y cazando posteriormente. Es interesante practicar el paso del tangón de una a otra banda antes de hacer la maniobra, incluso en puerto, y marcar entonces la posición del tangón en el palo y el límite del amantillo, para que baje pero que no llegue a golpear en cubierta.
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Que hago con mi C46 estoy varado en Colon, Panama hace 35 dias.