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NAJAD 57: INVERTIR EN PATRIMONIO

Yate nº 498

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1. Najad 572. Más información3. Ficha técnica

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Adquirir un yate como el Najad 57 es apostar por la continuidad, el rendimiento y la seguridad que distingue al astillero sueco. El modelo está destinado a durar mucho tiempo, tiene una construcción bien planeada y una estética impecable.

Espectacular en el puerto por su atrevida caseta y las líneas angulosas de su casco, el mayor de la gama Najad hasta la fecha está dispuesto a reinar en la categoría de los cruceros de más de 17 metros por la calidad de sus acabados, el rendimiento de su casco bien diseñado y el cuidado con que el astillero ha trabajado en sus detalles. Después de las avanzadas apuestas que Najad presentó con la decoración interior de su 440, realizada por Dick Young, y la posterior versión con bañera abierta y doble timón que nuestros lectores ya conocen, podría esperarse que la nueva unidad también buscase terrenos novedosos: lo hace, especialmente en su decoración interior revitalizada, pero mantiene en su concepción y su estilo las formas de un 50 pies grande con salón elevado. Es, acaso, la fórmula más apreciada por los cruceristas vacacionales o de gran viaje, y con razón.
Combinada con un casco voluminoso como el producido por el equipo Judel-Vrölijk, y al que unos apéndices potentes dan estabilidad y facilidad de control, promete sumar al confort interior y la alegría de las vistas del salón una respuesta a vela interesante. Como pudimos ver en nuestra salida desde el puerto de Ijmeuden, el Najad 57 es capaz de afrontar cualquier situación. Unas olas casi rompientes en la bocana y un viento que superaba en las rachas los 25 nudos fueron un excelente terreno de pruebas. La mayor enrollable en el mástil iba reducida al tamaño de un rizo y algo más. En proa, el génova de viento, con escaso recubrimiento, daba velocidad y habría podido enrollarse cuatro o cinco vueltas sin perder su efectividad, para aguantar más viento todavía. El casco se apoyaba en su pantoque y, sin sobrepasar los 15 grados de escora, taladraba las montañas de agua que venían por delante alzando la proa en amplios pero seguros cabezazos sin perder su velocidad, ni mucho menos su control. La reserva de estabilidad era obvia, y aún más los recursos que le quedaban al barco para moverse en tiempos más duros: había frente al mástil un estay de trinqueta dotado del correspondiente tensor, listo para amurarse en un herraje reforzado de la cubierta, en previsión de cuando hubiese que izar una trinqueta. Ninguna duda de que en diez o quince nudos más de viento aquel barco podía sentirse igual de cómodo, una vez amarinado. En la bañera había completa sensación de protección, con espacio suficiente para siete u ocho personas, y los corredores de barlovento también permanecían secos y seguros. El timón, con dos ruedas, se manejaba con placer aunque resultase algo duro, lo que con una reforma de la desmultiplicación quedaría resuelto. Si las olas no eran obstáculo en el avance, sí restaban espectáculo. Éste vino cuando, ya en mar abierto y ganado el correspondiente barlovento, se pudieron largar escotas y la eslora generosa del Najad 57 se expresó con toda su rotunda fuerza: más de nueve nudos, control, espuma que la proa repartía a los costados y sensación de poder daban el tono de un velero que, además de ser grande, produce sensación de serlo.

CUBIERTA COMPLETA
Dejando para más tarde el descubrimiento de su lujoso interior, preferimos mientras duraba la navegación recorrer su cubierta y tomar la medida a lo que Najad ha decidido ofrecer en ella. La caseta elevada y sus cristales oscuros van coronados de un tejadillo con algo de visera que culmina un parabrisas más discreto de lo habitual en Najad, pero complementado por una capota. El conjunto basta y sobra para dar protección a la bañera, cuyos bancos separados se aproximan al llegar al tambucho de bajada. Forman un recuadro perfecto alrededor de la mesa de bañera, dotada de posavasos y alas, pero que deja paso perfecto hacia la zona de timonel. En ésta las dos bitácoras de amplia consola contienen todos los instrumentos, controles y botones que se puedan desear. Un amplio pero demasiado plano banco de timonel permite a éste desplazarse de un costado a otro aunque precisaríaalgún tipo de apoyo o punto de agarre, que falta incluso sobre las bitácoras.
El patrón puede, recurriendo momentáneamente al piloto, dominar las escotas de génova y mayor sin desplazarse: los grandes winches eléctricos Andersen están en la brazola, delante de las bitácoras, mientras la mayor usa una extensa barra de escota y dos winches laterales a los que se accede contorsionándose hacia atrás. Ni para reducir trapo o extenderlo necesita ayuda el timonel si el barco va equipado, como el del ensayo, con enrolladores eléctricos: los botones bastan para gobernar esos mecanismos, y el propio remolcador del carro de escota puede manejarse usando el winche de la mayor y bloqueando esa escota en la correspondiente mordaza. A proa de la caseta elevada, otra estructura más baja reúne escotillas y cajas doradas asegurando, con su desnivel, que se mantienen secas cuando hay agua sobre la teca. Ésta ocupa en proa una amplia playa triangular que se extiende por los costados en unos excelentes y despejados corredores y culmina en el lazareto de popa. Tanto en proa como en popa hay tapas rasantes que dan acceso a generosos pozos, el delantero para velas y los traseros para pertrechos de gran tamaño. Los cadenotes van entrados para que sea posible usar génovas más grandes: muchos propietarios eligen en verano un 140 por ciento, para envergar cuando viajan o en temporadas invernales un 105 por ciento como el que teníamos en Ijmeuden. En el mástil hay sendos tensores de manivela que regulan las drizas de génova y la mayor enrollable, manejadas con mensajeros cuando hay que desenvergarlas.

1. Najad 572. Más información3. Ficha técnica

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1 comentarios a "NAJAD 57: INVERTIR EN PATRIMONIO":

  • Javier Sendra dice (05 / 05 / 2008):

    Impresionante el comentario de Carlos Serra y su amplio informe, que propicia, solamente al leerlo, la inclinación o el deseo de poseer tan espectacular embarcacion a vela. Las fotografias del barco cedidas por el astillero no le quedan a la zaga. Henhorabuena a todos, especialmente a los editores de la revista que hace posible el conocimiento de estas maravillas. Javier Sendra.- Comunitat Valenciana.

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