De Nosy Be parten muchos de los chárter de Madagascar. Esta hermosa isla, de suave clima, buenos fondeos y extraordinaria fauna y flora, es un enclave ideal para soltar amarras rumbo a otros parajes malgaches a los que sólo se puede llegar en barco.
Africa y Asia confluyen en el Índico en la inmensa isla de Madagascar, la cuarta más grande del mundo. Los ancestros de los actuales malgaches llegaron desde Indonesia, por ello los nativos tienen rasgos asiáticos, costumbres del sureste de Asia y una lengua de raíz malayo-polinesia. Desde 2007 Aproache tiene base en Nosy Be, isla ubicada al noroeste, donde el aire húmedo y cálido trae aromas de vainilla, ilang-ilang, café y canela. Desde allí parten las embarcaciones de la compañía, que suelen realizar rutas con rumbo a Mitsio y al archipiélago de Radama. La flota disponible en Nosy Be incluye monocascos a vela y motor, además de catamaranes, con y sin patrón. Entre los catas destaca un Nautitech 82, de 25 metros de eslora, con ocho cabinas dobles con baño. A bordo pueden alojarse hasta 16 pasajeros (además de patrón, marinero y cocinero), que navegarán y practicarán esquí acuático, pesca, kayak y buceo en uno de los parajes naturales más excepcionales del planeta.

Ocho días en Nosy Be
La situación geográfica y el macizo de Tsaratanana protegen Nosy Be de los fuertes vientos del noreste, activos en agosto y en el periodo de depresión tropical, lo que explica el particular clima y la riqueza de su flora y fauna. También las cálidas aguas del canal de Mozambique favorecen la extraordinaria biodiversidad marina, que incluye tortugas, delfines y tiburones ballena. Sin duda es un destino con el que sueña todo navegante: buenos fondeos, vientos suaves y un mar lleno de vida. Desde 2007 los barcos de Aproache sueltan amarras en el puerto de Helville, la capital de Nosy Be.
Las travesías suelen empezar en Nosy Tanikely, a una hora de
navegación, una reserva submarina con miles de tortugas y peces multicolor. Tras un largo día de buceo, la catarata de Mamoko es el escenario ideal para contemplar la puesta de sol mientras se cena a la luz de las velas. Al día siguiente, antes de partir, los más osados atraviesan la cortina de agua y visitan la cueva que se esconde detrás. Bahía de los Rusos, un santuario de delfines donde reinan la paz y el silencio, es parada obligada. La jornada transcurre plácidamente hasta llegar a Nosy Iranja, una pequeña isla ocupada por una aldea de pescadores, donde se suele disfrutar de una barbacoa en la playa o de una deliciosa cena en el coqueto Petit Iranja Hotel. Desde allí el catamarán se dirige a Nosy Kalakajoro, dos islotes unidos por una lengua de arena, donde pescar, bucear o darse un relajante masaje en la playa. Hay multitud de playas desiertas y un impresionante arrecife de coral al norte de la isla. A pocas millas se encuentra Nosy Ovy, la mayor de las islas del archipiélago, famosa por sus cafetales y plantaciones de aguacates y mangos, entre otras delicias tropicales.
Si se buscan territorios todavía más vírgenes, no muy lejos queda Nosy Antanimora, una isla casi desierta donde bucear y descansar. Ya al final de la travesía, en el estuario del río Baramahamay, los sonidos del manglar envuelven a los navegantes, que remontan el río en dinghy en compañía de cocodrilos. Otra recalada interesante es Nosy Komba, una isla rodeada por inmensas moles de roca que están habitadas por cientos de lemures. Y por último una parada en el islote de Nosy Sakatia, pequeño paraíso de seis kilómetros cuadrados, donde habita el camaleón más pequeño del planeta. Una travesía de ocho días en Nosy Be tiene un precio de 1.415 euros por persona en cabina doble (suplemento de 570 euros en cabina individual).
Para más información acerca de la zona, las actividades y el catamarán contactar con Aproache: 91 591 34 52 -
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