a toda vela ABC de la navegación astrónomica Ancla de leva Andrew Taylor Antonio Martín Cuadrado Antonio Terry y Rivas atlantico Baltasar Vallarino Barcos de vela bibliografia Biblioteca Bloc Marine Bounty Buena amanecida Capeta Alsina Carletti Cartógrafo catamaran Clay Coleman costa dálmata costeando mallorca croatia Crónicas desde el océano CRUCERO Cuestión vital Marina Davison De Monserrat a los Mares Derrotero Costas España Mediterráneo edgardo mackay Força 6  
Raro es el crucerista cuyo velero equipa enrollador de génova que lo desmonta de vez en cuando para limpiar y engrasar los tambores. Para la mayoría basta un manguerazo al tambor inferior con agua dulce de vez en cuando. Y no hablemos ya de bajar la vela, que generalmente no se toca en años. Lo cierto es que la suciedad, el salitre o el polvo también se depositan en el tambor superior del enrollador. Por eso los expertos recomiendan, una vez al año o tras una temporada intensa, una limpieza de esta pieza con agua a presión y aplicarle un lubricante específico, para que los rodamientos trabajen con suavidad.
Antes de salir al mar, siempre que vayamos con la familia o amigos no experimentados, es conveniente dedicar un momento a explicarle a nuestros invitados cómo se pone en marcha el motor, cómo se embraga y cómo se da avante o atrás y se apaga. Es sencillo, sólo requiere un par de minutos y nos puede ser de mucha utilidad en caso de problemas. En el caso extremo de que el patrón caiga por la borda y no pueda regresar a bordo por sus medios, esta pequeña explicación puede salvarle la vida.
Nadie está exento, dado el estado nuestros mares y puertos, de que un cabo, un plástico, un trozo de red o un sedal se enreden en la hélice de nuestro barco impidiendo que gire. Que le ocurra a usted, si todavía no se ha encontrado en esta eventualidad, es sencillamente cuestión de tiempo. Y desenredarlo es un problema si no se dispone de un equipo de buceo autónomo. Para facilitar el trabajo , una ayuda será colocar todos los pesos posibles del barco a proa, tripulantes incluidos. Así la popa subirá, aunque sea poco, haciendo más llevadero el trabajo con unas simples aletas y gafas de buceo. Unos plomos o un peso en la cintura ayudarán también. Ah! Y no olvide sujetar el cuchillo a la muñeca.
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