ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos Carlos Pich
1. Roladas
Todos sabemos que ganar la America’s Cup permite jugar a “ordeno y mando” en la defensa de la siguiente edición. Es una situación de ventaja, por supuesto, pero es una de las recompensas que tiene el vencedor. En la modernización de la AC, está claro que el defensor no puede tensar mucho la cuerda, so pena de quedarse sin desafíos que lo reten. Así, tras la disparatada 27ª edición entre Michael Fay y Dennis Conner disputada en 1988, comenzó a imperar un cierto consenso entre todos los potenciales participantes. Así nació el actual barco, que cumple en Valencia su quinta edición. A España llegó la copa por decisión de Ernesto Bertarelli, dueño del equipo Alinghi, quien supo exprimir la naranja valenciana. Al margen del buen zumo que bebió tras conceder la sede de esta 32 edición a Valencia, Bertarelli ha cumplido su objetivo de engrandecer la America’s Cup. Disputarla en Europa e introducir algunos cambios han permitido mejorar sustancialmente su difusión, junto al gran nivel deportivo que ha supuesto esta edición. Nunca hubo otra tan igualada, tan reñida y tan competitiva. Nunca jamás en las 31 ediciones anteriores.
Pero bueno, tal vez convendría introducir un matiz. La Louis Vuitton Cup está siendo impresionante, mientras que la America’s Cup propiamente dicha ya veremos lo que nos depara. Especialmente si tenemos en cuenta la impresión general sobre las posibilidades que tiene Alinghi de renovar la titularidad de la Copa de las Cien Guineas. No son pocos los que incluso creen que el apabullante 5-0 de Auckland 2003 podría repetirse. Sí, repetirse, pues también se pronostica mayoritariamente que el Team New Zealand podría volver a ser el otro finalista. Sería una gran revancha con los roles de defensor y desafiante cambiados. De cumplirse esas cábalas, ya se están construyendo diversas hipótesis sobre la próxima edición. El peor escenario para muchos sería una victoria de los kiwis. Son varios los equipos que ya han declarado públicamente que si la 33 America’s Cup vuelve a Auckland, ellos se borran. Y entre ese grupo se encuentra el Desafío Español, que aseguró su continuidad en caso de competirse en alguna ciudad europea o americana. El pronóstico más complicado de realizar es el de cuál sería la sede elegida por Bertarelli si vuelve a organizar la defensa de la Copa. Hasta el inicio de la Louis Vuitton Cup, algunos pensábamos que las posibilidades de seguir en Valencia eran altas.
El magnifico escenario creado en el puerto valenciano, el clima (pese a la falta de viento en el inicio del primer round robin), el Mediterráneo y las infraestructuras (comunicaciones internacionales, ciudad atractiva, etc.) han sido del agrado de todos los equipos. Tampoco parecía que faltasen naranjas que exprimir para obtener el “suculento zumo que colmase la sed” de Bertarelli. A un servidor, lo de Dubai le sonaban a cantos de sirena. Me cuesta imaginar todo lo que envuelve y “engrasa” esta competición teniendo como sede un lugar en medio de la nada, perdón del desierto, por más que algunos consideren atractivo suficiente para los programas de invitados de los patrocinadores un par de lujosos hoteles, una pista de esquí artificial y las lujosas urbanizaciones en formato palmera o mapa mundi. Dando por bueno el Mediterráneo occidental, no parecían rivales para Valencia opciones italianas (dos equipos locales suficientemente fuertes para aguarles la fiesta, no sólo en resultados deportivos sino en repercusión mediática) ni las francesas, por falta de posibilidades de crear un buen escenario en la Costa Azul por la falta material de espacio y ciudades importantes donde elegir, más allá de Marsella.
Así estaban las cosas, o creíamos que estaban, hasta que la carrera electoral por la alcaldía de Valencia y las de la Generalitat nos sorprendió con el anuncio sobre la llegada de la Fórmula 1 a la ciudad del Turia en 2008. El nuevo gran premio pactado entre Bernie Ecclestone y el Partido Popular valenciano consiste en un trazado urbano. Y como no podía ser de otro modo, dicho trazado pasaría por el nuevo puerto. Al margen de posibles incompatibilidad de patrocinadores, las obras necesarias para acondicionar las actuales instalaciones de la America’s Cup pueden pesar como una losa sobre las posibilidades de “convencer” a Bertarelli, para que la Copa América siga en Valencia si Alinghi renueva la victoria. Con lo bonito que nos las prometíamos imaginando el regreso de Russell Coutts a la America’s Cup, desafiando en Valencia al equipo que lo despidió, sería una lástima que nos lo impidiese otra sosa carrera de F-1, en la que muy probablemente el ídolo local Fernando Alonso esté “fuera de juego”.
1. Roladas
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