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ESCUELA DE CRUCERO: UNA NAVEGACIÓN SENCILLA
Cero de Greenwich Costera Enfilación Marcator navegación Navegación de estima  
ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos Isidro Martí
1. Introducción2. Más información3. Navegación de estima
Tener unos conocimientos básicos de navegación y dominarlos adecuadamente es muy importante a la hora de hacerse al mar. Más allá de todos los avances tecnológicos en esta materia nunca se sabe cuándo será necesario echar mano de los conceptos aprendidos en la escuela náutica.
Nadie pone en duda que los actuales avances tecnológicos han simplificado enormemente las tareas del navegante. La navegación por satélite, las cartas electrónicas, los radares sencillos y económicos han convertido la navegación en una disciplina fácil de aprender, muy sencilla en su utilización y de una eficacia probada. Pero no tenemos que perder de vista que unos conocimientos teóricos previos nos ayudarán a entender mejor la navegación electrónica y su utilización práctica mediante los equipos adecuados. Y no sólo esto, sino que además dispondremos de una capacidad de interpretación que nos permitirá salir de alguna situación complicada en caso de que nos fallen los aparatos, o en casos de emergencia donde la reacción tiene que ser inmediata. No olvidemos que los actuales avances han popularizado la navegación hasta niveles insospechados tan sólo hace unos años, pero también habrá que reconocer que cada vez más los aficionados a la náutica navegan a ciegas, es decir, con una confianza total depositada en sus equipos electrónicos pero con muy pocos conocimientos de base. Hoy en día se prescinde en muchas embarcaciones de material básico para realizar una navegación convencional, como pueden ser los libros de faros, las cartas o los derroteros. O lo que es más grave, empiezan a darse casos de navegantes que son incapaces de realizar una sencilla navegación de estima, o de comprobar una situación respecto a tierra en caso de que fallen los equipos electrónicos. No estamos pidiendo a nuestros lectores que sepan navegación astronómica o trigonometría esférica, tan sólo los estamos invitando a que aprendan o repasen los conceptos básicos de la navegación costera.
LAS CARTAS SON PLANAS
El primer paso en la evolución de la navegación fue transformar la esfera terrestre en una carta plana. Y esto lo consiguió Mercator mediante la proyección que tomó su nombre. Mercator sencillamente colocó la esfera terrestre encajada dentro de un cilindro, e iluminó desde el interior de la esfera hacia el cilindro. El Ecuador se transformó en una línea horizontal, y los paralelos, como su nombre indica, en unas líneas paralelas al mismo. Los meridianos se volcaron sobre este cilindro convirtiéndose en unas líneas verticales perpendiculares a los paralelos. Así se consiguió la cuadrícula, que es un sistema cartesiano fácilmente inteligible para la mente humana. Pero había que numerarlo. Y se decidió hacerlo mediante ángulos. Ya que se proyecta desde el centro, vamos a ver cómo podemos numerar los paralelos.
• La latitud
Desde el centro de la tierra hasta el Ecuador tenemos un ángulo de cero grados, y a medida que subimos hacia el Norte vamos abriendo el ángulo que bautizará a cada paralelo. El polo Norte tendrá un ángulo máximo de noventa grados, y como es lógico, no se podrá representar en la proyección Mercator, pero esto no es problema si todavía no queremos navegar por esas inhóspitas latitudes. Cuando tengamos la titulación de Capitán de Yate ya veremos las proyecciones que se utilizarán. Si realizamos la misma operación hacia el Sur tendremos ángulos desde cero a noventa grados, en este caso, de especie sur. Ya tenemos la latitud, que no es más que el arco de meridiano contado desde el Ecuador hasta el paralelo de situación,que es en el que nos encontramos, y cuya lectura realizaremos en cualquiera de los lados laterales de la carta. Recordemos: latitud-lateral. Se contará en grados, minutos y décimas de minutos.
• La longitud
Si nos imaginamos la cuadrícula, ya tenemos la lectura lateral de la misma, que no es ni más ni menos que la latitud, pero como es lógico, tenemos que organizar una lectura vertical de la misma. En la lectura de la latitud fue fácil decidir que el cero era el Ecuador, porque es el paralelo más grande y además el que hace la tangente entre la esfera terrestre y el cilindro imaginario que colocó Mercator. Pero en el caso de la longitud lo tenemos más complicado, porque todos los meridianos son iguales, y el cero se ha de colocar de una manera aleatoria.
Los españoles estuvimos navegando muchos años con el meridiano cero situado en Cádiz o en un punto de las islas Canarias. Los franceses lo colocaron en el meridiano que pasaba por París, y los británicos lo situaron sobre Greenwich. Por fin, todo el mundo se puso de acuerdo y se decidió colocar el cero en Greenwich para todas las cartas y publicaciones náuticas. Y así estamos desde entonces. El cero de Greenwich es el ángulo desde el centro de la tierra hasta esta meridiano, y a partir del mismo se van abriendo arcos hacia el Este o hacia el Oeste, arcos que darán número a los ángulos que nombrarán a cada meridiano. Si lo interpretamos gráficamente, veremos que la longitud puede llegar hasta ciento ochenta grados, ya sea hacia el Este o hacia el Oeste.
• La cuadrícula
Ya hemos convertido, gracias a Mercator, la esfera en una superficie plana, con líneas verticales- meridianos- y líneas horizontales-paralelos-. Esta cuadrícula está además numerada, con el único inconveniente de que en lugar de estarlo en números decimales, lo está en números sexagesimales, porque son ángulos, es decir, son grados. Bueno, tan sólo tenemos que recordar que se cuentan de sesenta en sesenta. Esta cuadrícula, la carta náutica, es como ese juego que hacíamos de pequeños, los “barquitos”, sólo que en lugar de decir, “A3, tocado y hundido”, ahora diremos “latitud tantos grados, longitud tantos grados” y esa será nuestra situación.
• Los rumbos
Ya sabemos situarnos en la carta o dar nuestras coordenadas. Ahora aprenderemos a leer la dirección que tomará la proa de nuestro barco para dirigirse de un punto a otro. A este concepto le llamaremos rumbo, y el rumbo no es otra cosa que el ángulo que toma la proa de nuestro barco con el meridiano, o lo que es lo mismo, con el Norte verdadero, porque el meridiano señala el Norte. Los rumbos los mediremos con el transportador de ángulos, una plantilla cuadrada que representa los ángulos desde el cero hasta los trescientos sesenta grados, contando en el sentido de las agujas del reloj. El Norte estará en el 0 grados, el Este en el 90 grados, el Sur en el 180 grados, el Oeste en el 270 grados y el Norte aparecerá de nuevo en el 360 grados. Hoy en día se miden los rumbos con este sistema, el circular. Los rumbos cuadrantales y las cuartas han quedado en total desuso.
Para calcular un rumbo dibujaremos la línea desde el punto de salida hasta el de llegada, colocaremos el transportador en el de salida, con el centro en el punto y el norte alineado con el meridiano, hacia arriba. Tomaremos la lectura del rumbo directamente desde el transportador.
• Las distancias
La milla náutica no es más que la representación gráfica de un minuto de latitud. Una vez más, esto se debe a las ventajas de la proyección Mercator. Si hemos volcado la latitud, o el meridiano, sobre una vertical en el “cilindro” que luego será la carta, es lógico pensar que fue fácil calcular cuantos kilómetros corresponderían a un grado de latitud. Como ya se sabía que el perímetro total de la tierra era de 40.000 kilómetros, si lo dividimos por 360 grados, lo que corresponde a un arco de un grado, nos dará una resultante de 111,1 kilómetros por un arco correspondiente a un grado de latitud. Pero si además lo dividimos por 60, que son los minutos incluidos en un grado, obtendremos la bonita cifra de 1,852 kilómetros. Esta es la medida de la famosa milla náutica, que como hemos demostrado, corresponde a un minuto de latitud.
A efectos prácticos lo que hemos conseguido demostrar es que a partir de ahora podemos medir todas las distancias de la carta, ya sean verticales u horizontales, en la escala de latitudes. Por eso en el mar medimos las distancias en millas. ¡Ojo!, nunca mediremos las distancias en los minutos de longitud, porque su medida no coincide con los minutos de latitud. Con un compás tomaremos las distancias que queramos medir, y lo colocaremos sobre la escala de latitudes, en la parte vertical de la carta, los minutos medidos coincidirán con las millas que corresponden a esa distancia.
Ya hemos aprendido a navegar sobre la carta. Si salimos de un puerto y navegamos un número determinado de millas -que nos dirá nuestra corredera, el aparato que nos mide las distancia navegada en el barco-, a un rumbo determinado que nos lo dirá nuestra brújula o compás-, sabremos dibujarlo en la carta, trazar el punto de llegada y calcular sus coordenadas en latitud y longitud. Así es como se realizaba la navegación de estima hasta no hace mucho, antes de la aparición de los sistemas de navegación vía satélite.
• Rumbo verdadero y rumbo de aguja
Hemos visto que la aguja nos marca el rumbo, pero hay un pequeño inconveniente. El polo magnético que atrae a dicha aguja hacia el Norte no está colocado exactamente sobre el Norte geográfico de la tierra, por lo que la aguja marca un ángulo algo desfasado del real. Al ángulo de diferencia de la lectura verdadera de la magnética le llamaremos declinación magnética, y su símbolo será “dm”. El valor de la misma depende de la zona donde naveguemos, por lo que vendrá indicada en la carta, normalmente en una rosa. Otra curiosidad es que esta declinación magnética varía de año en año, por lo que se tiene que ir actualizando. Es decir, aparecerá el valor de la declinación magnética para un año en concreto, y entre paréntesis, el valor de la variación anual, ya sea hacia el Este o hacia el Oeste, tanto la declinación como la variación anual. Las declinaciones magnéticas hacia el Este serán positivas y hacia el Oeste serán negativas, porque contarán en el mismo sentido o en el contrario en que hemos decidido medir los grados desde el cero. También tenemos que tener en cuenta otro factor que nos afectará a la aguja, que está inducido por el propio campo magnético que genera el barco, sobretodo si es de hierro, y que le llamaremos desvío. Su símbolo será un triángulo: Los desvíos los calculará un técnico sobre el barco, y expedirá uan tablilla de desvíos asociada a la embarcación. La suma de estos dois factores, la declinación magnética y el desvío, se sumaráncon su signo y obtendremos la corrección total : Ct, que no es más que la diferencia existente entre el rumbo verdadero y el que nos marcará nuestra aguja. El rumbo verdadero es que marcamos en la carta. El de la aguja es que el vemos reflejado en nuestro compás. La fórmula básica es: RV= Ra + Ct.
En caso de queramos realizar la operación inversa, es decir, hallar el rumbo de la aguja solo tenemos que hacer Ra=Rv -Ct.
LÍNEAS DE POSICIÓN
Si queremos confirmar nuestra posición después de haber realizado navegaciones de estima, podemos basarnos en referencias a tierra para conseguirlo.
- Enfilación: la enfilación es la línea que podemos trazar sobre la carta cuando avistamos dos faros o puntos reconocibles de la costa en línea. Si conseguimos ver otra enfilación mediante otros dos puntos alineados, donde se corten estas dos líneas será nuestra situación.
- Demora: si queremos ahorrarnos depender de tantos puntos, en lugar de enfilaciones podemos tomar demoras. La demora de un faro es el ángulo por donde lo estamos observando respecto al Norte. Se toma con un compás provisto de una mirilla, o también se puede hacer con unos prismáticos a los que se les ha colocado una brújula interior.
Si yo veo un faro con demora de 30 grados, un observador situado en el mismo me observará a mi con un ángulo de 210 grados. A efectos prácticos, pondremos el transportador de ángulos en el faro, dibujaremos el ángulo del valor de la demora, y, pasando por el mismo faro, trazaremos una recta opuesta a dicho valor y esa será la línea de posición en la que estaremos. Si tenemos otra demora a otro faro o una enfilación, ya podremos situarnos. Si la demora que hemos obtenido es desde un compás –a veces se puede hacer desde el radar-, el valor de dicha demora será de aguja, por lo que la tendremos que pasar a verdadera, igual que hacíamos con los rumbos. El símbolo para demora verdadera será Dv, y para demora de aguja Da. A saber: Dv= Da + Ct.
HALLAR LA CT MEDIANTE ENFILACIÓN Y DEMORA DE AGUJA
Este es un caso muy interesante porque es de las cosas prácticas que nos pueden preocupar en un momento dado. Si nos colocamos sobre una enfilación, en la realidad, y la dibujamos en la carta, es lógico deducir que podríamos calcular el valor de esa enfilación tomándola como demora. Colocando el transportador en el mar y leyendo el valor del ángulo hacia el primer faro que avistamos en tierra obtendremos el valor de la demora verdadera.
Si entonces observamos desde el barco el valor de la demora de aguja mediante el compás o los prismáticos con brújula, podemos constatar que los dos valores pueden no coincidir, y es lógico pensar que si no lo hacen, la diferencia entre los mismos es el valor de la corrección total. A efectos de fórmula, si Dv = Da + Ct, para hallar la Ct= Dv –Da. La Dv la obtendremos de la enfilación, mirando su valor en la carta, mientras que la Da la obtendremos observándola desde el barco con el compás.
OBTENER DEMORAS POR MARCACIONES
Este caso se utiliza poco, pero es fácil de aplicar. El valor de la demora se tomará desde el Norte. Si en lugar de hacerlo desde el Norte tomamos el valor del ángulo desde la proa de nuestro barco hasta la visual del objeto, entonces lo que obtendremos será una marcación. Esta situación se da en caso de tomar referencias a faros desde el radar del barco, que como va orientado con la proa hacia arriba, en lugar de darnos demoras nos dará marcaciones. Si obtenemos marcaciones lo único que tenemos que hacer es pasarlas directamente a demoras para poderlas dibujar en la carta. Y lo haremos sencillamente, sumándoles el rumbo. Sólo tendremos que tener la precaución de que el rumbo sea verdadero y de que las marcaciones a estribor serán positivas mientras que las marcaciones a babor serán negativas. El símbolo de la marcación será: M. Fijémonos que ocurre como las declinaciones magnéticas: las que van en el sentido horario, a la derecha, hacia el Este desde el Norte, suman; y las que lo hacen hacia la izquierda, en sentido contrario al horario, o hacia el Oeste desde el Norte, restan.
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