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EN BUSCA DEL RÉCORD

Yate nº 497

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1. Roladas

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Ahora que estamos viviendo el despertar de las regatas oceánicas, sumado el atractivo de una nueva salida de la Volvo Ocean Race, la recién instaurada Barcelona World Race y un prometedor resurgir de los Minis 650, tendríamos que comenzar a pensar en el tema de los récords.
Es histórico el interés del hombre por batir cualquier marca, ya sea la de comer más hamburguesas en una hora o dar la vuelta al mundo en avión. Desde el famoso reto cinematográfico de dar la vuelta al mundo en menos de 80 días, la humanidad emprendió una carrera a la caza y captura de un récord aunque fuera el de composiciones en movimiento por la caída en cascada de fichas de dominó.
La periodicidad de las grandes regatas, cada cuatro años en los barcos grandes reducida a dos en los Minis, puede tener un aliciente en los récords para ofrecer estímulos mediáticos a los patrocinadores. Con una larga tradición fuera de nuestras fronteras, sería interesante aunar esfuerzos y establecer varios de estos hitos de manera habitual. Se pueden establecer muchos, pero la dispersión sin duda provoca menos credibilidad y, sobre todo, competitividad.
Mirando al norte de los Pirineos, existe un organismo oficial que regula las mejores marcas en todo el mundo. Se trata del World Sailing Speed Records Council, un organismo creado en 1972 para poner orden a los récords de velocidad pura, sobre un recorrido de 500 metros. Unos años más tarde, en 1988, el WSSRC comenzó a regular y homologar las marcas concernientes a la navegación oceánica. Actualmente existe una larga lista de récords homologados que, además de la velocidad máxima navegando a vela, han ido engrosando el curioso palmarés. Se incluyen algunos recorridos y algunas regatas, pero tal vez los dos más importantes en distancia sean los récords de vuelta al mundo y el del Atlántico Oeste-Este.
La vuelta al mundo exige salir y llegar del mismo punto, cruzar todos los meridianos de longitud, que la ortodrómica teórica supere las 21.600 millas y cruzar el Ecuador geográfico al menos una vez. Tiene varias categorías homologadas, según el tamaño del barco (hasta 60 pies y absoluto) y la tripulación (libre, solitarios, femenina/s) y el tipo de barco (monocasco y libre). La palma se la lleva el récord absoluto, conocido como el Trofeo Jules Verne, en poder de Bruno Peyron, que con su Orange II circunnavegó el mundo en 50 días, 16 horas, 20 minutos y cuatro segundos.
El récord del Atlántico sale del faro Ambrose, en la costa estadounidense, y cruza el charco hasta Lizard, en el Canal de la Mancha. El honor tan buscado recae en el Groupama 3 de Frank Cammas, que logró completarlo en sólo cuatro días, tres horas, 57 minutos y 54 segundos, navegando a una velocidad media de 29,26 nudos.
Sin duda, que otro record importantísimo es el de máxima velocidad, acaso caído en el desencanto tras el dominio que vienen ejerciendo los windusrfistas en las últimas décadas, y que ha desinflado el desarrollo de esos ingeniosos prototipos, cuya brillante carrera comenzó a escribir el Crossbow de Tim Colman, navegando a 26,30 nudos en 1972. Una marca de velocidad casi doblada por Finian Maynard en 2005, cuando alcanzó los 48,79 nudos en el canal de Saintes Maries, en el sur de Francia. El de mayor distancia recorrida en 24 horas es el récord de gran mérito al que optan más candidatos. En categoría absoluta lo ostenta el Groupama 3, de Cammas, con 794 millas a una media de 33,08 nudos. El monocasco más veloz ha sido el ABN Ambro 2 con sus 562,96 millas a un promedio de 23,25 nudos.
¿Y nosotros qué? Pues poco o casi nada. Para no entrar en una inagotable lista de récords, que marearían la perdiz del interés hacia el gran público, tendríamos que ir pensando en lograr tres clásicas. La primera es conocida como Vuelta a España o Península Ibérica, entre Bilbao y Barcelona, al que estaría bien dejarlo opcionalmente con el recorrido inverso, de Barcelona a Bilbao. Un segundo aspirante podría ser el record entre Baleares y Canarias, uniendo los dos archipiélagos españoles desde Palma de Mallorca a Las Palmas de Gran Canaria. Y para no caer en localismos, tal vez el tercer gran récord podría ser el del Mediterráneo español, con posibles extremos en Barcelona y Málaga, si se ceden unas millas a favor de la mayor repercusión, o lanzarnos a un más largo trayecto entre Port de la Selva (Girona) y La Línea (Cádiz). Este posible récord del Mediterráneo español con opción en los dos sentidos y sin condicionantes al paso de Baleares.
¡¡Ah!!, muy importante: habría que homologarlos por el WSSRC, antes de que la picaresca o algún estamento chapucero pretenda regularlos. ¿Nos animamos?

1. Roladas

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