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1. Introducción2. Una gama3. Más información
Comprarse un velero de crucero es una inversión nada desdeñable, por eso la elección del modelo requiere una cuidadosa decisión. Antes de revisar el estado del barco hay que decidir qué tipo de embarcación se quiere. Las siguientes consideraciones pueden ayudar.
Existen tantos tipos de barcos en el mercado que es necesario plantearse una lista de requerimientos previos, para ponerse manos a la obra y buscar el barco en cuestión. Como para comprarse un barco es necesario poseer un mínimo de experiencia, vamos a ver cuál puede ser el método de aprendizaje previo.
¿QUÉ EXPERIENCIA ES NECESARIA?
Si se empieza de cero, lo mejor es compaginar un curso de vela ligera con el de patrón de embarcaciones de recreo, en el que se realizarán las tres prácticas de seguridad y maniobra además de las cuatro de vela. Con esta mínima base se puede empezar a hacer salidas de fin de semana, alquilando un crucero de unos treinta pies con patrón, que nos ayudará a completar la formación. Tras varias salidas con un patrón monitor es muy interesante realizar una navegación de una semana en un crucero que permita experimentar la navegación nocturna, el ritmo de guardias y la vida a bordo.
A partir de este momento, una persona titulada y con esta experiencia suele darse cuenta de dos cosas muy importantes. La primera es si realmente le gusta navegar tanto como pensaba. La mayoría de veces ocurre que es más pero otras ocurre que es menos. La segunda cosa de la que se da cuenta un patrón después de esta consideración, y que suele ir muy unida a la primera, es que si realmente se siente capaz de patronear un barco sin un profesional a bordo. La mayoría de la veces la respuesta es afirmativa, por lo que entonces recomiendo salir a navegar alquilando un barco ya sin patrón, pero en un puerto con amarres y zona conocida, y por supuesto con una meteorología más que benévola. Entonces viene la segunda parte que muchos patrones olvidan: hay que seguir aprendiendo, con nuevos cursos, compartiendo navegaciones con otros navegantes más expertos, que por supuesto no tienen que ser necesariamente profesionales.
LO QUE HAY QUE PLANTEARSE
Dando por supuesto que ya se dispone de la experiencia mínima, los puntos más importantes que hay que plantearse, antes de adquirir un crucero, son: el uso que se le va a dar al barco, las aguas en las que se va a navegar, el número de literas que se necesitan, y por último no el menos importante, el presupuesto de que se dispone para pagar, tanto el barco como el amarre.
El crucero cubre un extenso repertorio de actividades que van desde los viajes cortos con la familia o la salida de un día, hasta navegaciones oceánicas. La eslora, sin embargo, no es realmente un indicador del mejor barco a elegir para diferentes tipos de navegación de crucero: algunos barcos pequeños están mejor preparados para largas navegaciones que otros de mayor eslora. La eslora está, entonces, íntimamente relacionada con el presupuesto que se dispone para semejante inversión. En esta consideración entrará la decisión de optar por un velero de primera mano o uno de segunda.
Otro factor sin duda importante es el económico. Pero ante el mismo también se han de ponderar diversos puntos Hace años los veleros mantenían su valor al paso de los años mejor que las motoras, e incluso podían mantener un buen precio si estaban bien equipados, bien cuidados, con buenas velas y equipos electrónicos. Hoy en día el mercado se ha tornado más agresivo, y existe una tendencia en la construcción de veleros que abarata costes en la cadena de montaje que ha hecho que salgan a precios muy atractivos de primera mano, por lo que los de segunda se han resentido, desvalorizándose algo más rápido que hace unos años. Pero existe un tercer factor que vuelve a ser psicológico: la ilusión y el flechazo que algunos armadores sienten por un barco al navegarlo, o al verlo en el pantalán, ya sea porque han sido tripulantes del barco o porque ese modelo o unidad en concreto tiene una historia que lo hace especialmente singular. Y una vez más la experiencia dice que este factor es imponderable y difícil de tabular y evaluar, por lo que es recomendable asesorarse de un profesional externo que realice un informe técnico que pese igual o más que la ilusión y el deseo.
EL AMARRE
Desgraciadamente éste se ha convertido –en la parte económica- en un factor tan importante o más que el tipo de barco. La euforia de comprar un barco no nos ha de hacer olvidar que hemos de buscarle un amarre. En artículos anteriores se ha tratado el asunto de lo que es una concesión administrativa, un club náutico, una marina y el sistema de gestión de los amarres en España. Lo que aquí destacaremos es que nos hemos de plantear dónde queremos tener el barco, la cercanía a nuestra vivienda, los servicios de que dispondremos o los que necesitamos. Volvemos al primer consejo: ¿para qué queremos el barco? Un programa u otro nos hará decidir la importancia del coste y de los servicios que hemos de afrontar. Vaya por delante que definitivamente lo que más nos ha de preocupar al final son los precios de dichos amarres. Y desgraciadamente podemos afirmar, sin ánimo de desanimar a nadie, de que no son en absoluto baratos, y más si tenemos en cuenta que son una concesión administrativa.
A continuación vamos a presentar cuatro cruceros: un crucero de día, un pequeño crucero rápido, un crucero oceánico y un crucero familiar. Representan un ejemplo imaginario de la oferta que podremos encontrar, para ayudar al lector a hacerse unos bocetos iniciales del tipo de barco en el que puede soñar. En las revistas náuticas podremos encontrar una amplísima oferta de cruceros de primera y segunda mano.
CRUCERO DE DÍA
Rondará los siete metros de eslora. Tiene literas para dos o cuatro personas y algunos disponen de quilla abatible. Es muy eficaz para disfrutar de cruceros costeros de corta distancia o salidas de un solo día. Se puede pasar un fin de semana a bordo, pero a causa de su espartana distribución y falta de servicios no es confortable para períodos más prolongados de navegación.
CRUCERO RÁPIDO
Con nueve metros de eslora y quilla fija, este tipo de veleros tienen unas buenas líneas de agua y es tan eficaz para regatear como para realizar cruceros. Sus interiores permiten acomodación para cuatro o seis personas en períodos de tiempo más largos que el anterior. Sin embargo, como este barco necesita una tripulación experimentada, no es siempre apropiado para la navegación familiar.
CRUCERO OCÉANICO
Con una eslora de once metros, este crucero ofrecerá la oportunidad a su armador de realizar largos cruceros con una tripulación reducida aunque experimentada. Suele ir aparejado en “cutter”, con trinqueta y génova de puño alto, también llamado yankee. La quilla será corta y más corrida que la del anterior, y dispondrá de tanques de combustible y agua voluminosos así como mucho espacio de estiba.
CRUCERO FAMILIAR
En los mismos once metros que el anterior, se podrán acomodar con facilidad siete personas, en tres camarotes dobles más la cabina central. El aparejo será de enrolladores, con una maniobra sencilla que permita a tripulantes inexpertos poder ayudar en la maniobra. La instalación de equipos, como neveras, pilotos automáticos, cargadores, música y otros suele superar ampliamente los del anterior.
REPASO AL CRUCERO BÁSICO
A continuación mostramos el esquema de un crucero básico de unos treinta y dos pies, con un diseño que facilita una acomodación confortable sin sacrificar el rendimiento a vela. Se puede utilizar tanto para navegación de crucero como de regata.
NUEVO O DE OCASIÓN
La decisión de elegir entre un crucero de primera mano a uno de segunda depende de varios factores. A parte de que a todos nos gusta estrenar las cosas, en el caso de un barco este condicionante psicológico se hace más patente. Pero la experiencia indica que es un estado inicial que se compensa al navegar el barco. Quiero decir que uno se hace al barco a medida que lo navega, y le coge cariño proporcionalmente al número de millas compartidas. Por lo que a mi respecta, tras navegar en un velero uno se siente atraído al mismo tanto si es de primera mano como de segunda. Una vez más, la práctica demuestra que lo importante es navegar, y en el factor psicológico se vuelve a cumplir la teoría.
DISEÑO EXTERNO
El diseño de la cubierta está pensado para que la maniobra esté reenviada a bañera, que es desde donde se maniobrará durante la navegación de crucero. La cubierta dispondrá de un suelo antideslizante, con pasillos laterales amplios y unos candeleros que resguarden bien a la tripulación.
DISEÑO INTERIOR
El interior se divide en cuatro espacios: el camarote de proa, la cabina que incluye cocina y mesa, aseo y mesa de cartas enfrentados y un camarote doble en popa.
DETALLES PUNTO POR PUNTO
El tipo de acomodación dentro de un crucero viene limitado por la eslora y las formas del barco. En cruceros más pequeños de ocho metros sólo se pueden esperar los equipos y el confort más básico, con poca privacidad. En barcos mayores, el espacio mayor bajo cubierta permite unos espacios más elaborados, así como se incrementan el número de literas.
Cada navegante tiene una idea diferente acerca de la función del interior del barco. Ésta depende sobre todo del uso que se le vaya a dar, como pueden ser cruceros de fin de semana con la mayor parte del tiempo en estancias en amarres o fondeos, o para cruceros de altura u oceánicos. En el primer caso lo importante será el confort con el barco adrizado, mientras que en el segundo podemos optar por interiores más espartanos pero con una cocina y literas eficaces incluso con escoras. Otro punto importante a considerar es el número de literas necesario que se pueden utilizar durante la navegación o incluso amarrados en puerto: literas incómodas o reducidas, o colocadas en zonas de paso pueden ser agradables a la vista antes de la compra pero ineficaces en la realidad. Es interesante asegurarse de que hay suficientes armarios y zonas de estiba, con estanterías que eviten la caída de los objetos colocados en las mismas.
LA COCINA
Tiene que estar equipada con unos quemadores colocados sobre una suspensión cardan, eficaz si se escora. Suele ser de gas, con un fregadero adjunto, con toma de agua, una caja de frío o nevera, una superficie de trabajo y otra para depositar vasos y platos que no se caigan con el movimiento. Si se va a navegar mucho es recomendable colocar una banda anti escora que fije la posición de cocinero. Así como un extintor a mano y mantas anti incendios. Es importante que exista una buena ventilación.
LA MESA DE CARTAS
Tiene que estar cerca del tambucho, de forma que el navegante se pueda comunicar con facilidad con el timonel que está en la bañera. Tiene que disponer de mesa, preferentemente con la vista hacia proa, lo suficientemente grande para colocar una carta abierta, y estanterías para el material necesario para el navegante. También ha de existir espacio para los instrumentos electrónicos, como la radio, el GPS, plotter y demás.
CABINA CENTRAL
Ocupa el centro del barco y es donde se realiza la convivencia. Actualmente se utiliza un diseño que consiste en enfrentar la cocina en un costado frente a la mesa, lo cual es cómodo para el cocinero si se navega de crucero, con fondeos y estancias en puerto que evitan desplazamientos desde la mesa a la cocina. Es importante que en esta zona existan zonas de estiba, para utensilios adicionales de cocina, comida y líquidos. Muchas mesas son plegables, o abatibles, y algunas se retraen hasta conseguir una litera doble central que se puede utilizar si no se necesita la mesa.
ASEOS
Es interesante que sean estancos desde el interior para facilitar su limpieza, algo que suelen ofrecer la mayoría, puesto que permiten que la tripulación se puede duchar, y con un sencillo sistema de achique se vacían los restos de agua. Esto hace que se puedan limpiar prácticamente a golpe de manguera. Los grifos de fondo y el sistema de bombeo del agua tienen que ser cómodos y eficaces. Es imprescindible colocar un cartel donde se avise que no se puede arrojar cualquier cosa en el váter.
LA CABINA DE PROA
Ha mejorado mucho desde que existen los génovas enrollables, puesto que ya no se necesita este espacio para estibar velas. Su ventilación suele estar asegurada por la escotilla de proa.
CAMAROTES DE POPA
Han ganado grandes espacios debido a los diseños actuales de popas generosas y veleros de crucero con mangas máximas. Suelen estar escasamente ventilado, por lo que las escotillas son de agradecer, aunque sean pequeñas.
EQUIPO DE CUBIERTA
La presión del viento en las velas de un crucero hace que la jarcia y el armamento de cubierta de un velero tengan que ser robustos y eficaces.
Las fuerzas son tan grandes que la tripulación no puede controlar estos cabos, escotas y drizas sin la ayuda de winches y desmultiplicaciones de poleas, que deben estar situados en zonas estratégicas de cubierta. La ventaja es que las maniobras se han simplificado enormemente y que la mayoría de diseños son muy similares, por lo que una vez que se conoce uno, es fácil familiarizarse con el resto.
TRIÁNGULO DE PROA
Tiene que ofrecer el resguardo necesario al proel, aunque ya no sea tan necesario su trabajo gracias a los enrolladores de proa. El balcón de proa tiene que ser robusto, y ha de facilitar tanto el resguardo durante la navegación como el embarque desde el muelle cuando se atraca de proa, un compromiso que los nuevos diseños han conseguido con bastante eficacia. El cofre de proa, donde se estiba la cadena del ancla, ha de disponer de cierre, y tiene que ser sencillo y eficaz. Si se dispone de molinillo de proa, se evitarán los botones en cubierta que pueden ser accionados por invitados inexpertos, es mucho mejor el mando manual de quita y pon. En los cruceros preparados para navegación de altura se puede aparejar un estay de trinqueta, que puede ser de garruchos, por lo que el armador que esté pensando en esta posibilidad ha de buscar un barco que disponga de este sistema o sea susceptible de ser instalado. Los herrajes y los anclajes han de ser robustos y bien dimensionados.
PIE DE PLATO Y CENTRO
Esta zona tiene que estar especialmente reforzada, para soportar los esfuerzos del mástil y de la jarcia lateral que lo sustenta, además de los posibles embates de mar. En esta zona se ha de situar también una escotilla o ventiladores de la cabina central inferior. Sobre la jarcia no haremos demasiado hincapié pues ya se ha tratado con detalle en capítulos anteriores.
BAÑERA
Situada en popa, a no ser de que se disponga de bañera central en veleros de varios mástiles, permite que la tripulación quede resguardada durante la navegación, a la vez que facilita el trabajo de la misma con los winches de escotas, drizas y enrolladores, lo que representa la prácticamente totalidad de la maniobra. Suele haber un compromiso entre comodidad de la tripulación para descansar en la misma y eficacia en el acceso a dicha maniobra, y está en manos del armador decidir por qué opción apuesta. Me refiero a carros de escota de mayor fuera de la misma o winches concentrados en el exterior para dejar espacio en los asientos o en el acceso a la entrada del tambucho. Es importante ver si se puede equipar con un toldo antirrociones y de un bimini de protección solar, opciones muy en boga estos últimos años que han mejorado la comodidad durante la navegación. Por fin, nos cercionaremos de que el puesto del timonel es cómodo tanto durante la navegación como en el momento de atracar.
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