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Bordeaux 60: Grande y lujoso
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ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos Carlos Serra
Bénéteau irrumpe en el sector de los veleros de lujo, construidos en semi serie, con una marca, Bordeaux, fabricada por CNB, su potente astillero de yates a la unidad de Burdeos.
Traspasar la frontera de los 55 pies, hasta ahora límite superior de la gama del grupo Bénéteau, para flirtear con las esloras y unidades mayores, donde astilleros de alto nivel producen yates de gran calidad a precios de vértigo, era un desafío pendiente para la casa francesa. Por ello su dirección decidió encargar la aventura a su unidad productiva más experimentada en las grandes esloras: el astillero de Burdeos CNB, autor de numerosos yates one off de entre 77 y 110 pies, además de constructor de catamaranes Lagoon de gran tamaño y de algunos ejemplares de competición. La experiencia de los técnicos de Burdeos en las unidades grandes se alió con un trabajo de investigación llevado a cabo entre los clientes de los Jeanneau y Bénéteau más grandes. Allí se trataba de averiguar qué deseaban los futuros armadores al cambiar sus Océanis y Sun Odysseys por veleros de más porte, cómo pensaban navegar en esas unidades, y qué estilo de vida deseaban llevar en ellas. De la suma de esa información, la pericia del diseñador Philippe Briand, y la ingeniería constructiva del departamento técnico de CNB ha nacido el Bordeaux 60. 
Se trata del primero de una nueva gama, con marca exclusiva, que el grupo Bénéteau piensa dedicar a los veleros de élite, y que proseguirá próximamente con un diseño de mayor tamaño pero filosofía parecida. Una marca que nace, según sus responsables, para ofrecer yates privilegiados donde el cliente puede elegir muchas opciones dentro de un marco técnico de serie, y en cuya construcción el contacto entre el astillero y el futuro armador será primordial: de la serie Bordeaux 60 se planea construir un máximo de 15 unidades anuales, todas bajo pedido y por supuesto distintas en decoración, disposición de camarotes, aparejo y sistemas según los gustos de cada armador.
El Bordeaux 60 se presenta como un ejemplar de estética muy singular, condicionada por el altísimo francobordo – contamos 60 o 70 centímetros más que un Swan de eslora similar, atracado en el puesto vecino- y una caseta voluminosa que al reagrupar sus líneas hacia popa da a sus cuartos traseros un cierre abrupto, no exento de modernidad. El espejo, bastante vertical, es todavía más enorme: su portón se abre a un garaje donde es fácil estibar, atravesado, un bote de más de tres metros medianamente deshinchado. El diseño de Briand muestra, por otro lado, muchas de las cualidades que el diseñador de La Rochelle ha implementado en las unidades grandes diseñadas por él: estabilidad, potencia y velocidad, en un gran volumen que es, sin duda, su mayor mérito. Nuestra salida al mar, con vientos que oscilaron entre 18 y algo más de 30 nudos, no nos dejó ninguna queja: ni respecto a las cualidades marineras, ni a la velocidad que superaba fácilmente los nueve nudos, ni mucho menos a la respuesta del timón o al aguante a la escora. La unidad usaba una quilla de poca profundidad, y sin duda sus prestaciones habrían aumentado con la quilla más profunda. La altura de la borda y la caseta voluminosa daban incluso en el viento mencionado más que suficiente protección a la bañera, que recibía escasos rociones y nunca daba sensación de inseguridad. Apreciamos en la distribución de bancos y ruedas alguna similitud con los grandes Sun Odyssey de caseta elevada, también diseñados por Briand, pero con numerosas mejoras. Entre ellas, el reenvío de maniobras por las brazolas y la creación de una zona de winches entre la mesa y las bitácoras, con lo que la cabullería quedaba efectivamente separada de los pasajeros. El espacio allí nos pareció más que suficiente y la disposición de los winches, dotados de botones, junto con los almacenes para cabos resultó ideal en todas las maniobras. La unidad estaba equipada con una mayor enrollable en botavara y un foque autovirante, resultaba muy fácil su manejo y en las condiciones de viento reinante no estaba falta de trapo. Otras versiones del aparejo incluyen un génova 110 por ciento cazado en raíles y llevado directamente a los winches primarios. También está prevista una trinqueta de viento que asegurará trapo reducido en travesías oceánicas. La elección de una escota de mayor sin carro, conjuntada con la contra hidráulica, resultó adecuada para el reglaje de la vela enrollable. Una driza desmultiplicada para velas de grátil libre, sean códigos 0 o genaquers de más superficie, esperaba a tope de mástil para aumentar la potencia en brisas ligeras.
Recorrimos la cubierta con un representante del astillero que aprovechó para señalar sus elementos más significativos: una roldana de ancla doble, sólida y sin mecanismos raros, que permitiría fondear aun sin tripulación y en cualquier circunstancia. Un pique de velas grande convertible en camarote de tripulación si lo desea el armador. Numerosas escotillas, tradicionales en vez de rasantes, para eliminar trabajo de mantenimiento. Tanto estas últimas como el enrollador de foque a la vista, o las bitas puestas en la regala y sin gateras se pensaron para el usuario que no desea emplear un marinero. La caseta y sus ventanas de gran tamaño están allí para dar vista a un salón enorme que describiremos más adelante. Pero su tejadillo conduce de forma inteligente la maniobra reenviada desde el mástil, que así se puede manejar desde los puntos de maniobra ya mencionados en la bañera, y esconde también la toma de aireación para el motor. Hay allí otras dos escotillas. No vimos ninguna caja dorada para ventilar la acomodación cuando el barco navega, una opción que mejora la estética pero disminuye el confort. En la bañera destacan, después de la maniobra y los puestos de timonel, dos sectores importantes: la zona de pasajeros completamente libre de maniobras, con su mesa de enormes alas plegables y generosas neveras, y el paso abierto a popa gracias a las dos bitácoras y el espejo abierto. Una pasarela integrada y pivotante se ocupa, una vez plegada, de crear una mínima barrera a esa gran popa, cerrada también por tres guardamancebos. La pasarela es práctica, aunque compleja, y sirve de ayuda cuando se bota o recoge el anexo almacenado en el garaje.
El espacio interior muestra también la planificación e inteligencia vista en la cubierta, con un énfasis especial en la generosidad de espacio. Es un acierto la altura del suelo del salón, suficiente para ubicar máquinas bajo él y dar vista, pero hundida para que los sofás se acerquen al casco y no se pierda anchura en la estancia. Al contrario: al bajar la escala se encuentra uno con una inmensa superficie de suelo, casi parecida a la que dan barcos de ochenta pies. Muy buena idea es también la disposición de la cocina a toda manga, dividida en dos módulos y dos peldaños más baja; así esconde el desorden inevitable en aquella zona, pero suma su superficie a la perspectiva del salón y mantiene a quien cocina en el grupo en contacto con la vida de a bordo. La ubicación de motor y generador bajo los suelos del salón ha permitido ganar el espacio que ocuparía bajo la bañera la sala de máquinas, y regalarlo a los camarotes de popa, auténticos dormitorios de dimensiones palaciegas. Eso logra centrar más el peso y aleja el ruido de la máquina de esas cabinas traseras, que salen ganando. La contrapartida a esas ventajas se nota cuando hay que intervenir en la máquina y hay abrir los suelos del salón -cuatro tapas de bisagra soportadas por puntales- y trabajar allí cabeza abajo. Otra desventaja es la menor eficacia de la insonorización, notoria en el caso del motor principal tanto al ralentí como a cualquier régimen de crucero. El generador en cambio está mucho más silenciado gracias a su carcasa suplementaria. Hay que anotar la existencia de una pequeña sala técnica entre los camarotes donde se coloca, entre otros elementos, la potabilizadora, y también está el menos fácil acceso de la bocina y el eje. El camarote principal se ubica en proa, donde será incómodo dormir cuando el barco cabecee, pero se gana espacio e intimidad. Tiene un gran baño y un vestidor completo, que muchos armadores al parecer habían reclamado en una unidad grande. Las literas de popa, amplias y bien agenciadas, serán suficientes para descansar entre guardias durante las travesías. La distribución cuenta por fin con tres baños, destinados a cada uno de los camarotes, con uno de ellos adaptado a las funciones del aseo de cortesía habitual en las unidades de gran tamaño.
La construcción del Bordeaux 60 es otro terreno en que vale la pena detenerse, tanto por el uso del sándwich de balsa y fibra de vidrio por infusión utilizado, con un resultado de gran rigidez y aislamiento térmico, como por la estructura metálica que en los fondos recoge los esfuerzos principales y soporta tanto la quilla como la bancada de motor y las bases de los suelos y muebles. Ambas técnicas son posibles gracias a la experiencia del astillero de Burdeos, y producen un conjunto mucho más rígido, duradero y ligero que el estratificado convencional. Es gracias a ellas que el Bordeaux 60 presenta un desplazamiento relativamente modesto pese a la gran cantidad de equipo que incluye, y a un porcentaje de lastre más que generoso. El esfuerzo que esa construcción representa debe reconocerse al astillero y valorarse en cuanto a prestaciones, capacidad interior y volumen habitable. Dicho volumen y la habilitación que produce son otros puntos fuertes de la unidad: una distribución flexible, con diversas configuraciones para el camarote de proa y el pique, más una variedad de opciones en cocina y salón. El mobiliario ha sido diseñado por el decorador habitual del astillero CNB y consigue un ambiente moderno, elegante y práctico, donde la gran luminosidad se complementa con rica madera. Esta última se ofrece en tres tipos distintos. Sofás, sillas sueltas, estores para las ventanas, apliques de luz, armarios, cajones, suelos y tapicerías transpiran calidad y lujo, como es de esperar en una unidad de este tamaño.
El Bordeaux 60 aprovecha al máximo su eslora tanto en el interior, enorme, como en su práctica y bien distribuida cubierta. Un velero pensado con inteligencia y reflexión. Entre éstos merecen mención, aunque sea de pasada, los armarios y estantes que se encuentran en todos los camarotes, los soportes laterales que mantienen los colchones de la gran cama doble en su lugar aunque se escore, la mesa de comedor de doble posición, el sofá extensible en la banda de estribor del salón, la situación central de todos los pesos de tanques y baterías, la reserva de espacio en todos los ambientes para monitores de televisión o la puerta de tambucho telescópica. En cubierta recordaremos el acceso por escotilla grande al garaje, los cofres de bañera también accesibles desde el corredor, la perfecta alineación de las maniobras y sus bloqueadores, con túneles practicables, el bimini que no incomoda para circular ni navegar o la escala de baño, utilizable en la borda para bajar a un muelle lateral. El garaje, enorme y práctico, se complementa con una pasarela que se estiba atravesada y que al desplegarse actúa como grúa del bote anexo. Pese a su francobordo elevado, que le da una estampa quizás demasiado vistosa, el Bordeaux 60 es bello en su visión lateral. Consigue ofrecer todos los detalles y puntos que previó el astillero en un principio, como velocidad, amplitud, garaje de popa y maniobra de vela sencilla reunida en popa, así como la posibilidad de navegar sin tripulación profesional, con una cubierta y especialmente una bañera de gran ergonomía y sentido práctico. La amplitud y luminosidad del salón, tres peldaños elevado por encima de los camarotes, es otro punto de éxito. Tres cosas donde podría el astillero ganar puntos: la insonorización del motor, la claridad del cuadro eléctrico que está dividido en dos secciones dispares y la ventilación, totalmente basada en escotillas y sin cajas doradas que hagan circular el aire cuando se navega. El problema es aún mayor en los camarotes de popa, donde en verano habrá que fiarse del aire acondicionado para dormir sin sudar. Anotemos sin embargo que la climatización está ya pensada en el diseño de los interiores, aunque se encuentre en la lista de opciones. Mencionemos por fin un notable aumento de los equipos y detalles estándar que incluyen la teca de cubierta, los winches primarios eléctricos, la hélice de proa, el fondeo completo y una generosa instalación eléctrica, generador y convertidor. En la lista de extras se incluyen el lastre de plomo, la electrónica y las velas, como es habitual en los yates de este tamaño.
| Marca y modelo | |
|---|---|
| Marca | Bénéteau |
| Modelo | Bordeaux 60 | Características |
| Eslora total | 18,38 m |
| Eslora en flotación | 16,28 m |
| Manga | 5,18 m |
| Desplazamiento | 26700 kg |
| Lastre | 9400 kg |
| Calado | 2,95 m/2,45 m |
| Superficie vélica | 173,8 m2 |
| Capacidad de agua dulce | 1000 l |
| Capacidad de combustible | 1000 l |
| Arquitecto | Philippe Briand |
| Decoración interior | Hugon-Couedel |
| Motor principal | Volvo 180 Hp |
| Generador | 7 kva |
| Baterías | 6+2 |
| Molinete | Lewmar 2000 W |
| Escotillas | 11 |
| Hélice de proa | Max Power por túnel |
| Construcción | CNB-sándwich balsa y fribra de vidrio en infusión al vacío |
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