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| Hanse 375 | ![]() | ![]() | ![]() |
Página 1 de 4 Familiar completo Astillero: Hanse Yachts - País: Alemania - Diseño: Judel/Vrölijk & Co - Eslora: 11,35 m - Camarotes: 2-3 - Precio: 96.500 euros, sin impuestos ni transporte. Las formas potentes, pero afiladas, habituales en los diseños de Vrölijk para Hanse producen una carena que pasa fácilmente y acelera con prontitud. Evolución de un modelo ya comprobado y exitoso, el Hanse 375 se presenta como un velero de línea atractiva y moderna en la que el diseño del gabinete Judel-Vrölijk ha incluido todos los elementos necesarios en un crucero familiar. La estampa, basada en una proa recta y una manga que crece rápido y se mantiene hacia atrás para aumentar el volumen y dar estabilidad, se suma a un diseño práctico de la cubierta. La bañera tiene dimensiones generosas, y está resuelta para facilitar la vida en verano sin crear dificultades en la maniobra. La superestructura constituida por brazolas de bañera y caseta tiene generosas dimensiones, que sumadas al francobordo dan un conjunto muy alto, pero bien proporcionado. La cubierta restante ofrece suficiente superficie, aunque acaso sufra en los corredores de la sección de popa. El casco de Judel-Vrölijk se ve capaz de moverse con agilidad sobre el agua, gracias a sus formas actuales y su desplazamiento razonable; su aparejo moderno, con un foque autovirante y una mayor de gran tamaño, es de fácil manejo al tiempo que proporciona potencia sobrada. Tiene mucha superficie pero su estiramiento facilita la pérdida de potencia en los altos cuando el viento refresca, lo que da todavía más ventajas a una tripulación no especializada. En nuestra prueba el casco se hallaba bastante sucio, lo que le perjudicó al no permitir disfrutar de sus facultades al 100%. Con unos ocho nudos de brisa, más que suficientes para despertar en un velero de esta filosofía los mejores resultados, el tacto del timón era excelente y la respuesta seguía con facilidad; pero faltaban algunas décimas de nudo que hubiesen marcado la diferencia. Con menos viento las dificultades para encontrar una montura viva y dinámica eran mayores: especialmente, al abrir escotas e intentar aprovechar el leve empuje que, en esas condiciones, transmitían las velas. Le vimos también navegar en condiciones algo más vivas, desde un Moody 41 Classic, y aunque mostraba un apoyo en el agua y una avidez dignas de lo que promete el diseño, se quedaba atrás con facilidad, lo que apoyaba nuestra opinión. Dada la suciedad que se apreciaba bajo la línea de flotación, es fácil prometer que el Hanse 375 será mucho más vivo y rápido cuando esté bien preparado. Nos atrevemos a aplaudir su excelente equilibrio, su buen asentamiento, su facilidad para tomar una escora y mantenerse en ella y su reserva de estabilidad. Esta última, sumada a la ya mencionada ventaja del foque estrecho y la mayor fácil de abrir en los altos, dan un velero capaz de aguantar tardes ventosas sin obligar a la tripulación a tomar rizos o emprender acciones arriesgadas. El nivel sonoro de la máquina nos pareció más que correcto, y sólo nos molestó la ubicación del mando en la bañera, muy bajo y por tanto incómodo en maniobras de puerto. Bañera moderna Un óvalo de cubierta de gran tamaño centra la actividad en la popa, donde la bañera protegida por brazolas de gran volumen –pensadas para ampliar los camarotes de popa- se extiende hasta la popa. Ésta puede ser abierta o ir cerrada por un travesaño, a voluntad del armador. Deja un amplio espacio para timonel, que ganará si opta por montar las dos ruedas sobre pedestales inclinados. Las brazolas sirven de asiento y llevan sendas ranuras para no penalizar el diámetro de las citadas ruedas. Bajo los pies el timonel tiene cuñas, tapas de acceso a transmisión y espacios de estiba. Frente a él, en el trasero de una mesa bien pensada, pero también opcional, hay espacio para un plóter. Los bancos que siguen tienen algo más de 1,60 metros de longitud y, aunque muy separados, gozan del apoyo de la mesa con patas inox. Dicha mesa, con dos alas, forma un excelente punto de reunión en puerto o en el fondeo; también es cómoda navegando pues, con sus alas plegadas, crea una zona donde dejar objetos. Es fácil circular en entre los bancos y la mesa para alcanzar el tambucho, donde un entrepuente a nivel de suelo aumenta los apoyos y permite manejar las maniobras reenviadas al piano. El tambucho es algo corto, pero al tener la escala de bajada pocos peldaños la dificultad no es muy grande. La maniobra está simplificada por el foque autovirante, cuya escota se maneja desde el citado piano. Al otro lado viene la escota de mayor. Los raíles de génova vistos en los corredores permiten usar un génova de mayor recubrimiento, que se cazará en los winches opcionales montados sobre la brazola, al alcance del timonel. La mayor va cazada en el centro de la botavara y no usa barra de escota. Los reenvíos circulan bajo un falso tejadillo y sólo son visibles cerca de la base del mástil y al aparecer junto a las mordazas de los dos pianos. Los corredores tienen la anchura mínima para dar mayor volumen al habitáculo, que gana con la ampliación de la caseta. La superficie de la misma se ve favorecida por las escotillas semi-rasantes, que dan limpieza. El raíl autovirante tiene inclinación correcta y no molesta al paso al estar bien integrado en el molde. Hay pasamanos, y un rompeaguas con suficiente entidad. En proa se encuentra un pozo de fondeo de buena capacidad cuya tapa permite el paso de la cadena. Eso y el escobén desmontable y angulado hacia el costado favorece llevar el ancla, una Delta, siempre en posición ya que hay un pasador bien pensado. El molinete va en una plataforma inclinada dentro del pozo. Así se consigue limpiar la cubierta de estorbos y no perjudicar al enrollador de la vela de proa. Cuestión acaso de gustos, pero no aplaudimos la regala de aluminio sin perforar, que impedirá el escape del agua de baldeo, y cuyas terminales forman unas gateras demasiado pequeñas y agresivas con las amarras. Sí nos parece logrado el anclaje de candeleros y el diseño de balcones. También es razonable la capacidad de estiba, con unos cofres de bañera pensados para maximizar la altura de los camarotes de popa sin perder almacenaje.
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