Prueba Vela: Dufour 40E
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Notable evolución
Potente aunque muy al límite en cuanto a su relación de estabilidad y trapo, el nuevo diseño de Umberto Felci podría convertirse en la referencia en el segmento de barcos de regata familiares. CARLOS SERRA
Astillero: Dufour Yachts País: Francia Diseño: Umberto Felci - Eslora: 12,35 m Camarotes: 3 Precio: 158,500 euros, sin impuestos ni transporte.
La primera impresión que da el nuevo Dufour 40, visto en el muelle, es de barco grande: casco potente y mangudo, que aprovecha el espacio disponible en el agua con su popa poderosa, y de salida de aguas algo abrupta destinada a alargar la eslora en flotación. El rasel de proa es más afilado que en los modelos de crucero puro, sin embargo, y junto con los fondos redondeados y relativamente huecos de esas secciones asegura un buen paso de ola.
Trae consigo el nuevo Dufour el compromiso de superar al antiguo 40, un modelo de éxito y todavía bien representado en los campos de regata. Su estampa es, de primera impresión, mucho más atractiva. Las formas modernas de la superestructura se integran bien sobre la carena, y la superficie de cubierta seduce tanto en las partes delanteras, donde combina buenos corredores y excelente plataforma de tejadillo, como en popa, donde la bañera se abre al mar gracias a un portón de fácil abatimiento.
Antes de describir esos detalles, recordemos que los 40 pies siguen siendo un enclave principal en la regata de club, donde los cruceros rápidos se expresan con más autoridad. Dufour y el diseñador Felci se la jugaban al proponer un diseño evolucionado, y creemos que logran salirse del reto con muy buena nota. Por lo menos así lo pensamos tras verle navegar.
Tuvimos en nuestras manos un ejemplar casi estándar al que se habían equipado unas velas de calidad, génova y mayor, y que a nuestro juicio quedaba perjudicado por la posición muy separada de los escoteros. Y nos explicamos: en los vientos flojos de aquella jornada, el Dufour parecía sobrado de potencia y se acercaba a la velocidad del viento; pero no punteaba más de 28 o 29 grados.
Nos hubiese gustado verle acercándose a los 23 grados de aparente y constatar qué velocidad lograba. Imaginamos que, equipado con el foque de cuchillo y los barber haulers habituales hoy en día en todos los barcos de competición, habría aguantado perfectamente manteniendo una velocidad, si no tan alta, por lo menos cercana a los números de un racer auténtico.
También le vimos navegar en una brisa más poderosa, amenizada por algo de ola, y constatamos la facilidad con que su eslora se aprovechaba al máximo. La proa se alzaba con majestad cuando hacía falta, mientras la popa mantenía su potente salida y daba velocidad. El timón permanecía bajo el agua. La cubierta se mantenía seca y la escora era razonable, pese a que el barco navegaba con sólo dos personas a bordo y estaba prácticamente vacío.
Equilibrio regatero
Deja claro Dufour que sus modelos Performance mantienen el confort y la habitabilidad necesarios para ser considerados cruceros. Eso tiene un precio en cubierta, donde los equilibrios entre eficacia de maniobra y comodidad de bañera resultan peliagudos en esloras como la presente.
El conflicto se ha resuelto creando una bañera con un pozo amplio, que facilita el desplazamiento a los tripulantes y goza de un entrepuente en la entrada del tambucho ideal para colocar allí un especialista de piano. Los bancos no alcanzan una longitud ideal al quedarse en 1,48 metros, incluida la plataforma donde van colocados los winches, por lo que sólo podrán sentarse allí cuatro personas. El suelo se muebla con una cuña central de quita y pón, bajo la cual aparecen tinteros para las patas de una mesa de bañera.
Los winches no están en las brazolas sino en la parte posterior de los bancos donde la protección de la bañera ha sido cortada. El arreglo funcionó aunque fue criticado en el 45, mucho mayor y exigente en cuanto esfuerzo a la manivela, y aquí debería funcionar igualmente: la mayor se lleva desde barlovento, mientras el génova se caza o regula en sotavento. Quien gira la manivela debe colocarse, eso sí, mirando hacia popa. Y el espacio disponible se complica cuando se mueve la barra de escota, las brazas de spi, las escotas libres de foque o génova. Pero se consigue un espacio despejado para el timonel, que goza de dos ruedas muy bien colocadas.
A cambio de esos sacrificios, también, el paso desde el espejo hasta el tambucho es completamente despejado. Las ruedas separadas dejan amplia avenida. El espejo se abre mediante un portón montado sobre poderosa bisagra y manejado mediante un aparejillo con mordaza. Cuando está abierto la eslora del barco aumenta al aparecer una amplia y cómoda plataforma de baño, incluida escala teles-cópica siempre a punto.
Una vez cerrado, la bañera está completa y el timonel puede incluso sentarse en el borde, plano y de aristas suaves. Hay espacio para balsa salvavidas, cofres y buena protección. Quitando la citada falta de longitud de los bancos, que podrían ser más cómodos si el diseño no insistiera en las superficies planas y rectas, el conjunto cumple para sus dos programas.
En el resto de cubierta destaca la caseta corta pero ancha, que deja unos corredores suficientes pero aparta hacia las bandas los cadenotes y los raíles de génova. El tejadillo incluye varias escotillas de superficie enrasada que regalan más espacios de solárium, pero mantiene suficiente espacio para los reenvíos que circulan sin rozamientos. Se ha optado por una fogonadura pasante que permitirá elegir varias opciones de mástil, aunque el ofrecido en serie ya es bastante competitivo y dinámico.
Una gran escotilla, ya en la cubierta de proa, se abre sobre el camarote delantero y podrá usarse como lanzadera de spi si alguna tripulación así lo desea. El sistema de fondeo usa todos los detalles ya probados por Dufour, perfeccionados, e incluye un escobén desmontable. El astillero ofrece asimismo una protección para la roda que, vista la verticalidad de la misma, resultará útil si se fondea con frecuencia. Finalmente la regala, los candeleros y las bitas de amarre está bien pensados para combinar el crucero con la regata.
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