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BARCOS DE OCASIÓN: LA REVISIÓN BÁSICA

Yate nº 497

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La vida útil de los veleros es mucho mayor que la de los coches, por suerte para los aficionados a la vela de crucero en el momento de optar por la compra de un barco de segunda mano. Llegado el caso, a continuación proponemos una rápida revisión previa que puede ahorrar muchos disgustos.

El proceso de compra de un barco usado puede ser mucho más complicado y complejo de lo que pueda parecer a primera vista. El futuro armador empieza por ver un barco, y después otro y otro sin descanso hasta llegar a un galimatías de esloras, precios y posibilidades. Existe un sistema para poner un poco de orden en este esfuerzo: algunos compradores se imaginan un croquis de su barco ideal y lo definen como estándar. A partir de entonces comparan todos los barcos que ven y los eliminan si no consiguen que se parezca bastante al arquetipo. Cuando un comprador de un velero encuentra lo más parecido al modelo de sus sueños, suele basarse inicialmente en su aspecto y en el estado y suntuosidad de los interiores. Pero supongamos que un problema de deslaminación en el casco o en la cubierta se detecta al poco tiempo de haber comprado el barco de segunda mano. La reparación puede llegar a costar más que el coste inicial del barco, por lo que por el mismo precio final se podría haber obtenido un barco más nuevo o de mayor eslora u otro de la misma eslora y misma antigüedad pero a mucho mejor precio. La ilusión inicial de la compra, la estética exterior e interior que llevan a soñar en futuras navegaciones no nos han de hacer perder de vista el precio final de la embarcación.
En nuestro país todavía no es muy común contratar los servicios de un perito o un inspector en el momento previo de decidir la compra de la embarcación, sobre todo si el velero no es de gran eslora. Aunque no se sea un gran experto, se pueden seguir una serie de pasos y realizar unas observaciones que nos evitarán sorpresas, antes de contratar los servicios de un profesional. A continuación propondremos un sencillo protocolo de revisiones que no nos llevarán demasiado tiempo, y que se pueden realizar sin grandes esfuerzos. No es práctico ni económico, además, solicitar una inspección de cada barco que nos interese, pero la revisión que proponemos a continuación puede detectar problemas obvios y darnos una idea de la calidad general del barco y de las condiciones del mismo. El truco consiste en saber exactamente lo que se está mirando y no permitirse distracciones con los acabados de carpintería y los barnices. Es importante concentrase en lo básico y no perder detalle de lo observado. La mayoría de los barcos son robustos y consistentes, por lo que si después de esta revisión lo único que se detecta son problemas de mantenimiento querrá decir que estamos en la senda correcta. Sin embargo, no hay que perder de vista que si el barco ha pasado por diferentes manos, las reparaciones y las modificaciones pueden reflejar los diferentes niveles de cuidado y dedicación de los anteriores propietarios. Para realizar esta revisión de treinta minutos tan sólo necesitaremos buena luz natural, un destornillador plano, una linterna y recomendamos llevar también un lápiz y un cuaderno de notas.

Lo primero que haremos será separar en diferentes apartados el estudio de la embarcación: casco, cubierta, aparejo e interiores.

CASCO
Es obvio de que un barco tiene que tener un atractivo inicial para interesarnos, pero no hemos de dejarnos llevar por un amor ciego que nos evite ver detalles. Por otro lado, si las líneas exteriores no nos generan ninguna atracción inicial, más vale ahorrarse tiempo y ni siquiera subir a bordo. Evidentemente, para realizar esta inspección, el barco tiene que estar fuera del agua.
• Obra muerta y flotación: Nos hemos de mantener en el costado del barco, con la cabeza algo apartada, y caminaremos con una cierta velocidad alrededor del casco. Buscaremos así irregularidades en la superficie, como pueden ser bultos, golpes, hendiduras y grietas. También comprobaremos que la unión del casco con la cubierta sea correcta.
• Obra viva: Realizaremos una segunda pasada visual alrededor del casco, lentamente esta vez. Buscaremos pequeñas burbujas que puedan delatar presencia de ósmosis avanzada. Si al reventar una de estas burbujas el líquido interior huele a vinagre el caso está clarísimo.
• Quilla: Si existe una junta entre la quilla y el casco, comprobaremos su correcto estado, sin regueros de agua u óxido. Observaremos la parte baja de la quilla para detectar si ha habido una embarrancada reciente.
• Deslaminación del casco: Con el mango del destornillador golpearemos el casco, sobre todo ceca de los grifos de fondo, pasacascos, abertura de la limera del timón, transductores. Cualquier sonido diferente al habitual es sospechoso de deslaminación, pero antes de que cunda el pánico comprobaremos que no haya un tanque o alguna estructura interior que cambie claramente el sonido percutor de una forma natural.
• Timón: Giraremos la pala del timón a mano para comprobar que lo hace de una forma suave. El eje no tiene que tener juego.
• Hélice: Nos cercionaremos de su aspecto exterior, que no tenga daños, ni muescas. La moveremos arriba y abajo y a derecha e izquierda para comprobar que no tenga juego. Tampoco se ha de mover en el sentido proa popa.
• Otras consideraciones: Comprobaremos el estado de los ánodos de sacrificio.

CUBIERTA
Si la revisión del casco ha sido satisfactoria, podemos pasar a cubierta.
• Deslaminación de cubierta: Empezaremos por proa y golpearemos con el mango del destornillador, tal como habíamos hecho en el casco. Lo haremos cada dos palmos. No es raro que exista alguna pequeña deslaminación en la cubierta de los barcos. Lo que nosotros estamos buscando es un caso grave, con un cambio de sonido amplio y extenso.
• Goteras: Mientras estamos revisando la cubierta a golpe de destornillador, buscaremos cordones de silicona debajo de la regala o en los marcos de las escotillas. Pueden ser avisos de que en esas zonas existen goteras.
• Grietas en el gelcoat: Son las más fáciles de detectar, comprobaremos que no exista deslaminación debajo de esa área.
• Candeleros y pasamanos: Comprobaremos que los candeleros estén verticales y bien sujetos a cubierta. Miraremos que los cables y los tensores de los pasamanos no tengan grietas ni signos de corrosión. También revisaremos los tinteros de los candeleros que no presenten abolladuras, grietas y que los tornillos estén bien sujetos.
• Caña y rueda: Giraremos el sistema de gobierno desde la bañera para comprobar que no tiene juego ni realiza saltos extraños en caso de que sea rueda. Comprobaremos además que se detenga correctamente en los topes.
• Winches: Giraremos los winches varias vueltas completas para comprobar que lo hacen de forma correcta, con un sonido continuo que delate un buen funcionamiento de los gatillos interiores.
• Toldos: Comprobaremos que las fundas y los toldos están en buen estado, sobre todo sus costuras, y las partes plásticas transparentes que suelen estar muy castigadas por el sol. También revisaremos las cremalleras, los topes y los dientes de las mismas.
• Velas: Quitaremos las fundas de las velas tapadas. Tampoco es necesario izarlas: una revisión del tejido, de los patines y del aspecto exterior suele ser suficiente. En las velas enrollables tan sólo desenrollaremos unos pocos metros, para comprobar que el sistema funciona y que la vela está en buen estado.

APAREJO
Antes de dedicarnos a los interiores echaremos un vistazo al aparejo y la jarcia. Nos fijaremos especialmente en impactos y corrosiones, pero además comprobaremos las dimensiones generales de los tubos y los cables para ver si estamos satisfechos de los mismos.
• Palo: Lo observaremos de abajo arriba para comprobar que esté recto. Miraremos que no tenga golpes o abolladuras. Comprobaremos que los acabados protectores estén en buen estado.
• Base del palo:Nos aseguraremos de que la base del palo no tenga signos de corrosión. También comprobaremos que los soportes de la base no muestren grietas, lo que demostraría un soporte inadecuado.
• Crucetas: Comprobaremos desde la popa si están colocadas simétricamente. Moveremos los obenques altos de proa a popa para comprobar que las fijaciones de las crucetas al palo están sujetas correctamente, sin un excesivo juego.
• Jarcia y cables: Revisaremos el estado de los tensores y los cables, comprobando que no muestren signos de óxido, roturas o grietas.
• Cadenotes: A la vez que observamos los tensores miraremos los cadenotes, tanto su aspecto externo como su correcta alineación con el tiro de los obenques o estayes.

INTERIORES
Una vez acabada la inspección exterior ha llegado el momento de entrar dentro del barco. No nos dejaremos impresionar por el aspecto inicial, aunque evidentemente ha de agradarnos y pasaremos directamente a la siguiente lista de comprobaciones, empezando por la proa, y utilizando la linterna si es necesario:
• Goteras: Buscando la unión del casco y la cubierta, accediendo al pique de proa, o dentro de los armarios laterales, miraremos si hay restos de cristales de sal, ribetes de óxido, maderas oscurecidas o abombadas, además de charcos de agua o manchas claras de humedad en los colchones o las fundas.
• Fijaciones interiores: Buscaremos acceso a las fijaciones de los mamparos al casco. Deben estar laminados en cordones continuos a ambos lados del mismo. El cordón ha de ser homogéneo en su ataque tanto al mamparo como a la superficie de la estructura de la embarcación.
• Cadenotes: Los cadenotes, en su sujeción interior, tienen que ser accesibles y además han de estar atornillados a una parte resistente y estructural del barco.
• Apoyos del mástil: Realizaremos una inspección visual del mamparo o del bao que esté soportando la carga de un palo apoyado sobre la cubierta. Tiene que ser sólido y no mostrar ningún ángulo extraño o distorsión. Si el palo se apoya sobre la quilla comprobaremos la base donde se asienta, el gelcoat y el apoyo donde se sustenta.
• Alineamiento de las puertas: Abriremos y cerraremos todas las puertas del barco. Si están desencajadas pueden delatar problemas de flexión en el casco o problemas estructurales de los baos.
• Podredumbre: Golpearemos en los cantos del soporte del plan del barco, bajo el suelo, cerca de la sentina, para comprobar que el sonido es homogéneo. Clavaremos suavemente la punta del destornillador en las zonas de madera para asegurarnos de que está en buen estado.
• Aseo: La instalación del aseo tiene que cumplir con la reglamentación actual sobre el almacenamiento de aguas negras. Todo el aseo tiene que estar seco y limpio, sin extraños o persistentes olores desagradables.
• Baterías: Las baterías tienen que estar limpias y sin signos de corrosión. Su aspecto no tiene que ser demasiado viejo. Generalmente llevan una fecha de fabricación. Una batería normal tiene una vida de unos cinco años. Algunas baterías especialmente fabricadas pueden durar diez años o más.
• Instalación eléctrica: Normalmente es fácil abrir el panel eléctrico para revisar su interior, cosa que haremos si es posible en nuestro caso. También comprobaremos el estado del cableado en varios puntos concretos para comprobar en qué condiciones están las conexiones. Encenderemos y apagaremos las luces interiores a medida que nos desplazamos por el interior del barco.
• Grifos de fondo: Nos aseguraremos de que los grifos cumplen la normativa, que tienen sus correspondientes llaves de paso, que están limpios, sin filtraciones ni óxido aparente. Comprobaremos que se abren y cierran correctamente.
• Pernos de la quilla: Levantaremos el plan y comprobaremos que los pernos de la quilla no estén oxidados ni tengan entradas de agua. Nos aseguraremos de que en la zona no existan grietas.
• Sentina: Tiene que estar limpia y seca, sin derrames de aceite y combustible. Comprobaremos que las bombas de achique funcionen correctamente.
• Motor: Tiene que estar pintado y limpio; la caja del motor no tiene que tener muestras de aceite o grandes suciedades, así como su sentina independiente.
• Resto de velas: Realizaremos una rápida observación visual a las velas que estén estibadas en su saco, para comprobar su buen estado, además de su existencia.

Si el barco ha pasado todas estas pruebas quiere decir que nuestro rumbo es el correcto a la hora de negociar el precio. Es normal que aparezcan problemas aún habiéndose revisado todo tal como recomendamos, y muchos de ellos pueden ser negociables y reparables, pero eso ya es otro artículo. Suerte y buena compra.

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1 comentarios a "BARCOS DE OCASIÓN: LA REVISIÓN BÁSICA":

  • alexnoguera dice (24 / 04 / 2008):

    Me pido un barco, que me acaban de decir que un amarre son 2,5 millones de €uros de nada...

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