Austin Parker 42
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Lujo moderno con estilo clásico
La moda de los yates clásicos sigue en vigor. Parece un contrasentido pero es así. El Austin Parker 42 es una buena prueba de ello. Lo demuestra la atención recibida después de ser exhibido en el pasado Salón Náutico Internacional de Barcelona. MIQUEL MALLAFRÉ
Astillero: C.N. Austin Parker, Srl - País: Italia - Diseño: Fulvio de Simoni - Eslora: 12,60 m - Camarotes: 2 - Precio: 507.000 euros, sin impuestos ni transporte.
Marivent Yachts es una empresa especializada en la importación y venta de embarcaciones de recreo de estilo clásico. Su catálogo incluye marcas como Toy, Grand Azur, Abati o Franchini y ahora también Austin Parker, una marca fundada en 1998 que fue la primera en construir lobsters en Italia.
La marca ha recibido un nuevo impulso con la entrada de un grupo inversor italiano con amplia experiencia en el sector náutico, pues proviene del veterano astillero Canados, especializado en la construcción de grandes yates. El cambio de propiedad ha sido radical pues el primer paso ha sido crear una nueva gama de la mano del prolífico diseñador italiano Fulvio de Simoni, de la cual el Austin Parker 42 es el primer modelo de una gama que incluirá en breve los modelos 52, 62 y 72.
La intención obvia es posicionar el producto entre los de más elevado nivel del mercado. En realidad, la mayoría de los barcos de estilo clásico ya se sitúan en un nivel superior, pues suelen ofrecer unos acabados de gran calidad, donde la madera juega un papel muy importante y, además, su estampa suele venir acompañada de unas distribuciones interiores distintas en las cuales no se busca el máximo aprovechamiento del espacio.
En consecuencia, el producto tiene un precio superior al que tienen otras embarcaciones de parecida eslora y programa, pero que no pueden competir con la exclusividad de la imagen. Ahora bien, que el barco sea más caro no significa tirar el dinero. Bien al contrario, la intención es que este tipo de yates sean “para toda la vida”, que su armador lo pueda revender a buen precio cuando desee un yate mayor y que quien lo compre de ocasión siga sintiéndose propietario de un objeto exclusivo. Todo ello amparado por una imagen sobre la que no pasa el tiempo.
El yate exhibido en Barcelona, que tuvimos ocasión de probar, era la primera unidad y, en consecuencia, sujeta a mejoras. Mejoras que los representantes del astillero reconocieron y que comentaremos. Sin embargo, la estampa del barco y el estilo de sus acabados nos parecieron acertados.
Estilo lobster
El Austin Parker 42 encaja en la tipología “lobster”, las embarcaciones dedicadas a la pesca de la langosta del noreste de los Estados Unidos, convenientemente recicladas a la navegación de recreo. Aquí no hay nada reciclado, pues de principio a fin el yate está pensado para el disfrute de la navegación y la permanencia a bordo.
Lo primero que destaca en cuanto se observa el barco es su casco alto, rematado por una tapa de regala de caoba y con unas grandes ventanas laterales que quedan disimuladas por el color azul marino. También las ventanas de la caseta son importantes, pues todo el conjunto se ha resuelto de un solo trazo, agrupando las dos ventanas laterales y el parabrisas, como si de una sola pieza se tratase, lo cual se traduce en una imagen absolutamente moderna. La caseta está abierta a popa, de modo que el salón, la cocina y el puesto de gobierno comparten ambiente con la bañera. En realidad, la totalidad de su cubierta principal está situada al mismo nivel, incluyendo la plataforma de baño de modo que la funcionalidad del conjunto es máxima y todo ello se puede disfrutar de una manera informal.
La plataforma de baño oculta bajo el piso la pasarela hidráulica Opacmare y la escalera de baño. Entre la plataforma de baño y el resto de la cubierta se ha dispuesto una doble puerta central de pantógrafo, de accionamiento eléctrico independiente para cada una de sus dos hojas, que abre la comunicación entre ambos espacios de una forma máxima. En el centro de la cubierta hay una gran escotilla que cubre el cofre donde se estiba el bote auxiliar, que se bota mediante una grúa manual por la banda de babor. La escotilla pasa totalmente desapercibida, pues encaja perfectamente y los tiradores están totalmente enrasados; sin embargo, cuando la escotilla está levantada la circulación por la cubierta queda muy interrumpida, pues quedan pocos centímetros entre la escotilla y las bandas.
La maniobra está colocada sobre pequeños pupitres en las aletas y hay unos peldaños interiores que permiten salvar la altura existente entre el piso de la bañera y los pasillos laterales. Se han dispuesto pasamanos de caoba en la parte final de la superestructura y también los pasillos laterales, pero no nos gustó que tuvieran la sección rectangular, cuando resulta más ergonómica la forma circular o, como mínimo, redondeada.
Más a proa otra escotilla da acceso a la sala de máquinas y se han dispuesto dos sillas plegables, una en cada banda, diseñadas expresamente de tal modo que se pueden desplegar para constituir sendas tumbonas individuales, pero todo el mobiliario está sujeto al gusto del armador. El techo de la caseta protege el comedor, a babor, y el mueble de servicio, a estribor. El comedor está compuesto por un sofá en forma de L, con un cofre para la balsa debajo, frente al que se sitúa una mesa de altura regulable y alas abatibles, mientras que la cocina constituye un atractivo mueble aparador que, levantando una tapa, deja al descubierto una placa vitrocerámica de dos fogones, un fregadero y bastante superficie de trabajo, superficie que aumenta porque la silla del patrón se abate hacia proa y deja al descubierto más superficie. Debajo hay mucho espacio de estiba adecuadamente clasificado.
El puesto de gobierno tiene un diseño compacto, con una gran cantidad de instrumentos agrupados en un pupitre no muy grande, presidido en este caso por una pantalla del sistema de navegación Raymarine C-120 (el estándar es un C80) y las pantallas multifunción de los motores Yanmar, además de los indicadores convencionales; a estribor del volante quedan las palancas de los motores, los interruptores de los flaps Benet con indicador, y a babor el mando de la hélice de proa, que reproduce la forma del barco para que sea más fácil entender la maniobra.
Frente al pupitre hay un asiento individual fijo, pero encontramos a faltar un reposapiés, que se pondrá de serie, plegable, y también nos faltó un poco de espacio entre el volante y el asiento, de modo que recomendamos retrasar el asiento, aún a costa de perder unos centímetros en la cocina. El espacio de la caseta está abierto a popa, pero aún así el astillero ofrece en opción la posibilidad de montar una escotilla cenital opcional que se puede abrir.
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