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Astondoa 42 Fly: una eslora clave

Yate nº 507

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  1. Barco crucero Astondoa 42 Fly
  2. Yate Astondoa 42 Fly-Interiores
  3. Ficha técnica Astondoa 42 Fly
  4. Valoración barco

Tres cabinas dobles


El astillero ofrece una distribución interior en la que además del salón principal, situado en la cubierta principal, se han habilitado tres camarotes dobles. La cabina principal se ha ubicado a proa, mientras que a media eslora se han proyectado dos camarotes gemelos que constan de dos camas individuales y armario ropero. Mientras que estas dos cabinas gemelas comparten el gabinete de aseo de estribor, el camarote principal dispone de acceso directo al gabinete de babor. Ambas estancias, que disponen de cabina de ducha separada, sólo se diferencian por el acceso; por lo demás son, prácticamente gemelas incluso en su ubicación. Aún con los excelentes acabados que muestran todas las estancias, donde el astillero ha podido demostrar todo su potencial en el diseño y la creación de interiores, es en el salón donde la 42 Fly muestra todo su esplendor. La amplitud de esta estancia ha permitido ubicar dos dinetes de generosas dimensiones en diferentes espacios. La primera y más grande –a estribor- complementa a la cocina que el astillero ha situada en primer término en el costado de babor. Con todos los componentes completamente integrados y ocultos en el mobiliario, sólo deja a la vista el horno microondas, situado en la parte superior, al lado de la TV y sobre el reproductor de DVD, una ubicación que no acabamos de entender. La segunda dinete se encuentra a estribor, a la altura del puesto de gobierno. Aunque es de menores dimensiones se pueden acomodar con facilidad en ella cuatro personas adultas gracias a los dos amplios asientos enfrentados. Un detalle interesante es que la mesa dispone de un sistema de apertura vertical que permite estibar objetos, cartas náuticas y documentos en su interior. Este mismo sistema se extiende también a los compartimientos a modo de guantera situados más a proa para asistir las demandas de estiba del patrón. Otro de los aspectos interesantes de la 42 Fly es el original sistema de ventanales laterales ideados por el astillero para dotar de iluminación natural y vistas privilegiadas a las cabinas de la cubierta inferior. Las dos cabinas laterales disponen de sendos ventanales panorámicos, mientras que la cabina de proa, se beneficia de un portillo cenital situado en cubierta.

Sólo transmisión


IPS El astillero ofrece la 42 Fly únicamente con motorización IPS de Volvo Penta en sus versiones IPS500 e IPS600. La unidad probada montaba la versión menos potente que consta de una configuración de dos motores D6 de 370 caballos por unidad. Pese a que el comportamiento de la embarcación durante todo el test de navegación fue excelente, no superó los optimistas 32 nudos (al 70% de carga) que propone el astillero como velocidad máxima en las especificaciones de la embarcación. Sí estamos de acuerdo, en cambio, en que la velocidad de crucero se situaría en torno a los 24-26 nudos a 3.200 vueltas. Bajo unas condiciones de navegación de mar llana, cuatro personas a bordo y la capacidad de combustible y agua al 50 y al ciento por ciento respectivamente, la 42 Fly alcanzó –en un primer
momento- una velocidad punta de 29,5 nudos a 3.600 vueltas, que al virar hacia la dirección del viento se convirtieron rápidamente en 30 nudos. Lo cierto es que ya no nos sorprende la maniobrabilidad en puerto de las embarcaciones que equipan la transmisión IPS gracias al joystick de control, y la 42 Fly no es una excepción en este sentido. Es una lástima que el joystick, tanto para el puesto de gobierno central como para el del fly, se ofrezca como opcional, ya que una vez se usa y se comprueba la facilidad de maniobra dentro del puerto –y muy especialmente en una embarcación con la superestructura de la 42 Fly, que es mucho más sensible a la acción del viento- es difícil hacerse a la idea de cómo hemos podido vivir tanto tiempo antes sin él. Respecto al test de aceleración, la 42 Fly se mostró bastante ágil teniendo en cuenta las características propias de un crucero con fly, puesto que alcanzó el planeo en 10 segundos y la velocidad máxima (29-30 nudos) en apenas 31 segundos. Según afirma el astillero, la autonomía de la 42 Fly se situaría en torno a las 260 millas a velocidad de crucero de 25 nudos. A velocidad máxima, según nuestros propios cálculos, la autonomía se reduciría a unas 162 millas, unas cifras que permitirán la práctica de un programa de navegación de crucero sin problemas. Como hemos visto a lo largo de estas líneas, la Astondoa 42 Fly es una embarcación de excelentes prestaciones y con unos acabados -especialmente en los interiores- muy cercanos a las embarcaciones de alta gama de mayor eslora. Es cierto que en el mercado actual hay numerosos astilleros –tanto nacionales como extranjeros- que ofrecen cruceros con fly dentro de una eslora fiscal de 12 metros; y no menos cierto es que se pueden encontrar modelos de características similares -con motorización clásica por ejes- a un precio algo inferior que el de la 42 Fly equipada con IPS, pero los acabados y el diseño aplicados a esta embarcación heredados, sin duda, de los modelos de alta gama y gran eslora del prestigioso astillero alicantino, se hacen evidentes en cada uno de los rincones de su benjamín. l

Frente a la competencia


En esta ocasión hemos escogido para la comparativa tres cruceros con fly –uno francés, otro italiano y otro de construcción nacionalen torno a los 40 pies con diferentes esloras, pero que en ningún caso superan los doce metros de eslora fiscal. Mientras que la Altair y la Jeanneau permiten una configuración interior de 2 o 3 cabinas según las necesidades del armador, la Astondoa mantiene los tres camarotes dobles y la Cranchi apuesta por una distribución de dos cabinas dobles más amplias. De las cuatro embarcaciones seleccionas, exclusivamente la Astondoa se ha decidido por la transmisión IPS; la Altair ofrece entre su listado de opcionales la posibilidad de montar configuraciones clásicas Volvo, Yanmar y Cummins o también IPS; y la Jeanneau y la Cranchi se ofrecen exclusivamente con transmisión tradicional con ejes.

CUBIERTA: diseño moderno


Hay que destacar la elección del mobiliario exterior en la bañera y el puente superior. La tapicería de color marrón en conjunto con la teca de la cubierta y la plataforma de popa ofrece un conjunto de aspecto moderno y contemporáneo que refuerza aún más las lanzadas líneas de la sobreestructura de la nueva 42 Fly.

VIDA A BORDO: Líneas minimalistas en roble y wengué


Como ya hemos comentado en alguna ocasión, Astondoa dispone de factoría propia para la fabricación de la carpintería de sus embarcaciones, lo que supone ventajas como evitar la subcontratación y poder controlar de primera mano la calidad final. En el caso de la 42 Fly, como en otros modelos del astillero, se puede escoger entra una gran variedad de tonos, acabados y materiales. En la unidad probada la elección de roble natural y wengé junto con tapicerías claras ha sido, a nuestro entender, un gran acierto estético.

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