ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos Isidro Martí
1. Introducción2. Oxidación 3. Más información
El aparejo es el motor del navegante a vela. Como en cualquier motor, el fallo de un solo componente puede suponer un problema grave en el mar. Por no decir que incluso puede suponer desarbolar por completo, una de la peores pesadillas que pueden ocurrir.
Si desarbolamos se concatenan dos problemas: no sólo nos hemos quedado sin propulsión, sino que también existen graves riesgos a bordo. La rotura súbita del aparejo puede desencadenar accidentes inmediatos en cubierta sobre la tripulación, sobretodo si tenemos la mala suerte de que en el momento de sufrir el accidente algún tripulante se encuentra en cubierta en la parte de sotavento. Y en el caso de que no se hayan producido accidentes en el momento de desarbolar, podemos ponernos en guardia sobre lo que puede ocurrir a continuación: un trozo de mástil dando golpes y barriendo la cubierta, o lo que es peor, en el agua, dificultándonos la maniobrabilidad, golpeando el casco e incluso poniendo en peligro nuestra estanqueidad si los golpes son demasiado violentos. La jarcia de un velero es esencialmente una máquina. El palo produce una carga de trabajo a la jarcia fija, los herrajes y los cadenotes en cada bordo, trasluchada y pantocazo. Por no decir lo que trabaja la jarcia de labor, las drizas, escotas, sobre poleas, con los movimientos de botavara u otros aparejos. Incluso cuando navegamos a motor en un día de calma, los cables y herrajes están bailando al ritmo de un pistón. Las tensiones resultantes de la carga y descarga van sucediéndose sobre un palo en movimiento, por muy quietas que estén las aguas.
A todo esto le hemos de añadir la corrosión externa de unos materiales que están expuestos al exterior en uno de los ambientes más abrasivos que nos podamos imaginar: salitre, sol, humedad…Visto desde este punto de vista, parece imposible que una jarcia aguante tantos años trabajando sin fallar. Pero esto no nos ha de hacer olvidar que el palo y los aparejos requieren un cuidado constante y unas revisiones para evitar que se produzcan sorpresas inesperadas. Estas revisiones no son sólo recomendables, son una responsabilidad ineludible del armador o patrón de un velero. Las condiciones ideales para supervisar el palo y la jarcia se dan si éstos están fuera del barco apoyados sobre el suelo. Lo ideal sería desarbolar una vez al año, pero si no podemos hacerlo tan a menudo, no hemos de ir preparando para realizar excursiones con la guindola para izarnos a las alturas. Tenemos que prestar atención a la seguridad, utilizando doble driza, un cabo de seguridad alrededor del palo, y utilizar grilletes en lugar de mosquetones. Un buen consejo es subir con una cámara – hoy en día un teléfono…- y hacer unas fotos del tope de palo, para tener claro las poleas, grilletes o pasadores que podemos o deberemos reemplazar o sustituir. Aunque recientemente hayan aparecido los palos de carbono, en la actualidad todos los palos de los barcos de crucero de serie son de aluminio, y este es el material sobre el que vamos a trabajar.
VERTICALIDAD Y SIMETRÍA
Lo ideal sería empezar con el palo sobre el suelo, pero si no es así lo revisaremos armado sobre la cubierta. Entonces aflojaremos la tensión de estays y obenques, para permitir que el palo tome su forma natural.
Con el ojo a pie de mástil, miraremos el tope de palo, para comprobar que no tiene curvatura ni hacia popa o proa ni hacia los costados. También comprobaremos que no aparezcan abolladuras, golpes ni grietas. Una abolladura en la zona de las crucetas es muy mala señal. Un golpe de botavara en una trasluchada violenta sobre los obenques de sotavento puede ser la causa. En caso de apreciar alguno de estos síntomas, consultaremos con un especialista.
GRIETAS
La aleación habitual del alumino de los palos y las botavaras es 60601, fuerte pero quebradizo.Tenemos que examinar el palo y la botavara meticulosamente alrededor de cada pieza unida al mismo, para detectar grietas o bultos de los agujeros. Prestaremos una especial atención a la unión de las cruceta con el palo, y a los anclajes de las contras hidráulicas en la botavara. También comprobaremos que no se producen rajas en los extremos de los tubos del palo y de la botavara.
SOLDADURAS
Los topes de los palos suelen estar soldados. Examinaremos las soldaduras con una lupa. También lo haremos en el resto de cordones de soldaduras, especialmente al final, donde se suelen iniciar las grietas.
ASPECTO EXTERIOR
La mayoría de palos de aluminio están anodizados, algunos están cubiertos con poliuretano. Los dos tratamientos protegerán al aluminio durante décadas mientras el recubrimiento permanezca intacto. Pero es posible que se produzcan brechas, la mayoría producidas por causas externas como la jarcia de labor. Controlaremos las zonas donde grilletes o mosquetones de drizas puedan haber producido daños. Mantener la jarcia alejada del palo cuando no trabaje y dar una capa anual de cera nos alargarán la vida del palo, además de mantener un buen aspecto del mismo.
La corrosión es el enemigo de todas las partes metálicas del barco, pero en el aluminio puede ser un amigo. La capa blanca que se forma sobre el aluminio al oxidarse tiende a protegerlo de más corrosión. Una superficie cubierta de óxido no es un problema inmediato grave, pero nos avisa de que el anodinado ya no está por lo que tendremos que reanodizar o pintar el pelo.
CORROSIÓN
La corrosión con perforaciones o inicio de las mismas ya es otro problema. Si la corrosión ha afectado la superficie de tal manera que ya se produce una pérdida clara de espesor, la resistencia del palo estará afectada. Antes de que la situación empeore, solicitaremos la opinión de un técnico.
CORROSIÓN ESCONDIDA
Es importante revisar a pie de palo, o en la zona de la fogonadura para detectar posible corrosión. Son zonas donde se puede producir, por lo que es recomendable desarbolar para revisarlo de una manera meticulosa. Otro detector de posible corrosión es el agujero sobre el que se ha atornillado un herraje de acero inoxidable. No es una mala práctica sacar algún herraje que no trabaje y comprobar la rosca del mismo. Si sale rebajada o dañada detectaremos la corrosión. Existen inhibidores de corrosión especiales para colocar en los tornillos de acero inoxidable. Consultaremos con un profesional si somos nosotros los que realizamos el montaje.
COMPROBACIONES A PIE DE PALO
La base del palo es evidentemente uno de los puntos a revisar, dada su componente estructural. Comprobaremos que no existan grietas en la superficie que soporta el pie de palo, si está apoyado sobre cubierta. En caso de haberlas podría existir un problema en el puntal, el mamparo o el bao. El pie de palo normalmente se apoya sobre un disco de madera o fibra laminada para repartir el esfuerzo. Con un punzón comprobaremos su estado para ver que no se haya podrido. Nos aseguraremos que los drenajes a pie de palo están libres y limpios. El agua acumulada en el interior del palo es muy dañina de cara a la corrosión. El palo nunca debería estar directamente apoyado sobre la quilla. Debe hacerlo sobre un plan reforzado para transmitir el esfuerzo al casco y paramantener el pie de mástil alejado del agua de la sentina. Si desarbolamos, el palo puede descabalgarse de su carlinga, por lo que nos aseguraremos de que el palo esté atornillado a la misma y ésta lo esté sobre su base. Nos aseguraremos de que la zona de la fogonadura esté reforzada con un bao, o que un tensor evite que la cubierta se abombe sobre el palo. Si el palo se apoya sobre el fondo, nos cercioraremos de que la fogonadura es estanca, con un sistema eficaz que evite la entrada de agua. Aprovecharemos para comprobar que está bien alineado y sujeto correctamente.
EL TOPE DEL PALO
Realizaremos una inspección visual de los herrajes y anclajes. En caso de que esté desarbolado, intentaremos desmontar el tope para realizar una inspección interior. Puede ser que los tornillos estén clavados al palo por lo que esta operación es aconsejable que la haga un profesional. Comprobaremos que las poleas giran sin dificultad. También comprobaremos que las poleas de las drizas no tengan un excesivo juego lateral que podría provocar que la driza se cabalgue sobre las mismas y se salga de su recorrido. Unas arandelas colocadas al respecto pueden resolver este problema. Revisaremos los pasadores de los tensores y los agujeros de las pletinas, para apreciar si se han ovalado o doblado. Nos aseguraremos que las drizas de cabo presentan un buen aspecto, con sus fundas sin roturas o erosiones. Si son de cable reemplazaremos las que estén deshilachadas o muestren torsiones defectuosas. También miraremos que no se produzcan grietas en los anclajes de inox de los obenques en la perilla.
LUCES Y EQUIPOS
Aprovechando que estamos en el tope, controlaremos que las luces funcionan. Miraremos que los cables y anclajes de la antena y los equipos electrónicos están bien. Nos aseguraremos de que la radio no esté en marcha. Comprobaremos la protección de los cables y su entrada en el palo. Mientras descendemos también comprobaremos la luz de tope o navegación a motor, el proyector de cubierta y otros equipos.
DURANTE LA NAVEGACIÓN
En travesías cortas no tenemos que tomar excesivas precauciones, pero si realizamos largas travesías sí que tendremos que tomar una serie de precauciones. Por ejemplo, si se cruza el Atlántico con los alisios, es un buen consejo variar la posición de la driza si se navega con espi durante varios días. Así se evita que la driza pivote siempre en el mismo punto sobre la polea y se produzcan roturas por desgaste. Otro caso típico ocurre cuando se navega muchos día al mismo bordo, contra los alisios de ceñida, por ejemplo. Pues bien, entonces es conveniente revisar toda la jarcia de sotavento, pasadores incluidos para cerciorarse de que al estar suelta por no trabajar, se haya podido soltar algún pasador. No sería el primer caso ni el último en el que un palo se viene abajo al virar tras navegar muchas millas a una amura y ceder el palo tontamente debido a esta absurda pérdida de la jarcia de sotavento.
CONCLUSIONES
La mayoría de los casos explicados se aprecian visualmente. La ventaja de la jarcia fija y de labor, y de los herrajes de acero inoxidable, así como los tubos de aluminio, es que “avisan”. Avisar quiere decir que se ven las alteraciones estructurales o superficiales que nos pueden preocupar. Pero para verlas hay que fijarse, y muchas de ellas están muy altas o escondidas. Esperamos que este artículo haya servido para hacerlas más accesibles. Aún así, vale la pena siempre, consultar con un profesional especializado.
SUBIR AL PALO
Esta operación no tiene por qué ser peligrosa. Todo barco tiene que estar equipado con una guindola confortable y segura, con apoyo en la espalda y cinchas frontales. Primero comprobaremos que la driza está en buen estado. Pasaremos el grillete de la guindola por el ollao donde está el mosquetón, para evitar colocarlo sobre el mismo. Colocaremos una segunda driza de seguridad. Pondremos además un cabo que abrace el palo a medida que subimos, alrededor del mismo y amarrado a cada lado de la silla. Un segundo cabo de seguridad se utilizará para abrazar el palo cuando tengamos que deshacerlo para pasar por encima o debajo de la cruceta. La idea es que siempre está trabajando uno de los dos. Podemos llevar un tercer cabo que nos servirá para colocarlo en el tope y apoyar los pies en el mismo, cabalgándolo, para acceder con comodidad al tope del palo. Es muy importante que las personas que están a pie de palo sepan lo que se está haciendo, y tengan experiencia con el manejo de winches, tanto en la izada como en la arriada.
CRUCETAS
Cuando subimos al palo también revisaremos las crucetas, sus anclajes al palo, y su posición correcta respecto al mismo.
• Base de botavara y anclajes de contras y escota de mayor: Observaremos que no existan grietas en las soldaduras, así como en los tornillos de anclaje. También comprobaremos que no exista corrosión ni golpes producidos por trasluchadas violentas.
• Obenques: Realizaremos la prueba del algodón: pasaremos un pedazo de algodón por los obenques y estays para comprobar que ningún cable está roto. En caso de que así sea, una sola rotura ya implicará la sustitución de ese estay u obenque.
• Terminales de jarcia: Comprobaremos la simetría del terminal, en caso de estar curvado ya lo tendremos que sustituir. En los terminales bajos es posible que se haya introducido agua en el cabezal, produciendo oxidación patente, lo que nos hará desconfiar de los mismos. Si apreciamos grietas en los tubos de los terminales, aunque sean pequeñas, también los sustituiremos.
• Tensores y “toggles”: También deben mantener la simetría, sin señales de óxido ni corrosión.
• Tensión de jarcia: La jarcia debe estar tensa pero una tensión excesiva puede incluso producir daños estructurales al casco. Los estays y obenques deben mantener una tensión pero tampoco deben parecer cuerdas de violín con una tensión excesiva.
• Hidráulicos y tensores de estay de popa mecánicos:Respecto a los hidráulicos, se revisará todo el circuito, observando que no haya pérdidas, que el depósito de reserva mantenga los niveles, y que los tubos y las tomas estén limpios y sin óxido. En los mecánicos se realizará una inspección visual y se realizarán pruebas de esfuerzo en ambos casos.
• Enrollador: Se comprobará que trabaja bien en puerto, enrollando y desenrollando la vela un día sin viento. Se arriará la vela para ver el perfil del enrollador, comprobando que está en buen estado.
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