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APAREJO MARCONI: UNA HISTORIA QUE TIENE VELA

Yate nº 503

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1. Introducción2. Las velas americanas3. Más información

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En pleno mes de agosto quizás no apetezca demasiado leer un artículo denso sobre el crucero. Por eso hemos pensado que resultaría interesante echar la vista atrás y trazar la pequeña historia de la evolución de los aparejos en las aguas de los navegantes que arrebataron la copa a los británicos. Sí, la America’s Cup.

Los navegantes deportivos americanos, los primeros regatistas por placer, estuvieron interesados en la velocidad desde sus comienzos. En buena lógica, entonces, fijaron su atención en los constructores cuyas creaciones tuvieran la mejor reputación en esa cualidad. Había dos clases de veleros en esa época para los cuales la velocidad era absolutamente esencial; uno para el negocio y el otro para evitar la captura. Los primeros eran los barcos de los prácticos, y los segundos los que transportaban esclavos. Las dos profesiones optaron sin dudarlo por el aparejo en goleta, por lo tanto no nos ha de extrañar que ese aparejo fuera popular entre los regatistas amateurs americanos de esa época. Incluso, en los inicios, los yates se construían de forma que, en cuanto ya hubieran dado un servicio al armador para la navegación deportiva, pudieran ser reconvertidos para usos comerciales, es decir, que la influencia en el diseño y la construcción era de ida y vuelta, y no fue hasta la cuarta década del siglo diecinueve cuando los yates empezaron a ser diseñados y construidos exclusivamente para el placer. El año 1840 marca un hito en la historia de la navegación de regatas a vela en Estados Unidos, porque fue entonces cuando John C. Stevens, de Hoboken, construyó la goleta Onkahye. Estamos hablando de un velero de noventa pies de eslora en flotación, y tenía las formas de casco que en la época eran conocidas como “cabeza de bacalao y cola de caballa”. Su diseñador, Robert L. Stevens, de Hoboken, lo aparejó con un plano vélico generoso. Es muy interesante destacar que, adelantándose a una época, Stevens armó esta goleta con guías para envergar las velas y patines muy similares a los que se utilizan actualmente.

LOS SLOOPS DEL RÍO HUDSON
Tan antiguos como la revolución americana, existían un tipo de veleros que bolineaban por las aguas de la bahía de Nueva York y el río Hudson, conocidos como los sloop del río Hudson. Estos eran veleros de casco con quilla central corrida dado que se utilizaban para trasladar fletes y pasaje a lo largo de todo el río hasta Albany, por lo que tenían que tener poco calado. También, como tenían que enfrentarse a vientos de proa, era importante que su ángulo de ceñida fuera el máximo posible. Esto hacía que su aparejo consistiera en una gran mayor, alta de grátil en comparación con el pujamen –para lo que eran las de la época-, además de la escandalosa. En proa envergaban un gran foque que podía ser autovirante o con escotas a las bandas. Como se suponía que no navegarían en mar abierto, se les permitía aparejar mástiles y aparejos más largos y agresivos que los que hubieran llevado si se hubieran dedicado a la navegación oceánica. Se les vio navegar por esas aguas hasta mediados del siglo XIX. En estos velero empezaron a alargarse los mástiles en sentido vertical.

Sloop del Río Hudson






















LOS PRIMEROS SLOOPS AMERICANOS
No puede haber ninguna duda de que los sloops del río Hudson fueron la inspiración del gran velero de regatas Maria, diseñado por Robert L. Stevens y construido en 1845 por William Capes en Williamsburg, Long Island. Originalmente tenía 92 pies en cubierta, una manga de 26 pies y 6 pulgadas, y su calado no era superior a los cinco pies. Su palo medía 92 pies, su botavara 95, la botavara del foque autovirante medía 70 pies, mientras que el botalón alargaba la proa… !38 pies¡. En 1850 se alargó su eslora de casco hasta los 110 pies. Se recuerda que su palo y botavara ya eran huecos. Además este barco, como su predecesor, el Omkahye, ya envergaba la mayor con patines. Los paños de sus velas eran de corte horizontal, el primer caso conocido con este corte, en lugar del clásico de la época en vertical, que era el que se estilaba hasta entonces. La superficie vélica era de 7.800 metros cuadrados. Además, parece que superaba la velocidad de 16 nudos con mar plana, todo un éxito para un barco de su época- incluso para la actualidad-. Este barco fue sin ningún género de dudas, la primera máquina de regatas americana.

Velero de regatas Maria




















LA GOLETA AMERICA
Es interesante observar que la goleta America, que fue construida en 1851 por George Steers para un sindicato de regatistas, del cual Robert Stevens era miembro, no estaba equipada con las velas con el corte horizontal como las del sloop Maria. De esto se puede deducir que el corte experimentado en Maria no fue efectivo, o que las velas de la goleta America se cosieron según los cánones clásicos para que resistieran mejor la travesía del Atlántico, a la que se veía obligada a enfrentarse antes de competir con los ingleses, por lo que hubiera sido más fácil que se deformaran. La historia de la America y su viaje a través del Atlántico y su decisiva victoria sobre los competidores británicos se ha explicado de sobras en múltiples publicaciones, y es conocida por todos los regatistas. Lo que cabe destacar es que los competidores británicos de la goleta America estaban construidos con la vieja filosofía de “cabeza de bacalao y cola de caballa”, como hemos visto que se decía en la época, con proas voluminosas, mientras que la máxima manga estaba a proa de la mitad de la eslora y la parte de popa de la línea de flotación era alargada y fina. La goleta America, por otro lado, de acuerdo con la práctica innovadora en sus aguas americanas, tenía una proa afilada, con una línea de flotación estrecha, su máxima manga estaba a popa de la mitad de la eslora y la líneas de agua no eran nada torturadas. Estas diferencias en el casco causaron una gran impresión en los regatistas británicos, tanto es así que uno de ellos compró la America a sus propietarios americanos y no tardaron en verse influidos por su diseño, aparejo y velas. Un año después de la famosa regata, muchos barcos se modificaron o construyeron con el nuevo estilo. El más famoso, quizás, de estos veleros reconstruidos y rearmados en su aparejo, fue el cúter Alarm, cuyo propietario le alargó 20 pies la proa, afilándosela. Se armó posteriormente con dos palos en aparejo de goleta, y unas pinturas de la época lo reproducen con una jarcia tan parecida a la de la goleta America que uno tiene que esforzarse para diferenciarlos. El autor E. Keble Chatterton, en su libro “Sailing ships and their story” recuerda que sus reformas estuvieron justificadas puesto que se mantuvo como la goleta más rápida de la flota durante muchos años.

Goleta America

Cuando la America derrotó a la crema de la flota de regatas británica, izaba velas de algodón de corte muy plano. La mayor era de grátil alto con el pico de la mesana corto, y el pujamen estaba trenzado a la botavara, para aplanar mejor la vela. La mayor de trinqueta no llevaba botavara pero su puño se solapaba con la otra mayor, y se maniobraba con un sistema de doble escota. Su foque era enorme, con un estay simple con botavara, en la que se trenzaba también el pujamen. Los barcos británicos de ese período, por el contrario, izaban velas de lino, que no envergaban en el pujamen, y tanto por su corte como por el material en que estaban hechas, se embolsaban mucho más. Lo que hoy puede parecer de sentido común marcó un hito: las velas planas, de corte afilado, alargadas verticalmente, dan una ventaja innegable en la ceñida, donde se decide la regata. La lección de las velas de la America, no cayó en saco roto para los veleros ingleses y no se tardó en vestir a los barcos de regata británicos con juegos de velas con un corte mucho más plano que las anteriores.

LOS SANDBAGGERS
Mientras los grandes barcos de regatas se desarrollaban en Estados Unidos, había otro tipo de barcos, de presupuesto más humilde, que ganaron gran popularidad en los años setenta y ochenta del siglo XIX. Conocidos como los sandbaggers, eran cascos de quilla central corrida, de 20 a 30 pies de manga máxima, de poco calado y mucha manga. La mayoría eran sloops con unos baupreses alargados, tanto como las botavaras de sus mayores. Hay un récord de uno de estos barcos, cuya eslora era de 29 pies pero que con las perchas llegaba a medir… !70 pies¡ desde el puño de amura del foque hasta el puño de escota de la mayor. Se requería embarcar gran número de esforzados tripulantes para maniobrar estas pequeñas máquinas de regatas, así como acopiar un gran número de sacos de tierra para cambiarlos de banda a banda. Ahora ya entendemos su sobrenombre. Eran barcos donde la superficie vélica crecía horizontalmente, pero las cosas iban a cambiar.

Típico Sand Bagger














APAREJO CÚTER VERSUS APAREJO SLOOP
Aunque el aparejo cúter ya era popular en Inglaterra, su verdadero éxito llegó en el año 1881 cuando el pequeño cúter Madge fue botado. Estaba construido en Escocia por George L. Watson para James Coates de Paisley, y sus dimensiones eran: eslora total de 46 pies y nueve pulgadas, manga de siete pies y nueve pulgadas con un calado de ocho pies. Estaba al mando del capitán Duncan, y consiguió derrotar a los mejores sloops que los americanos pudieron ponerle por la proa. Estas victorias de un cúter sobre los rápidos sloops hizo que se entrara en un período de duda entre los armadores americanos sobre el mejor aparejo para regatear. Como vemos la discusión viene de lejos. Algunos expertos diferencian el cúter del sloop por la posición del palo respecto a la proa, pero sin duda su diferencia evidente es que el cúter apareja dos velas a proa del palo mientras que el sloop sólo una. Hasta la primera parte del siglo XX tanto los cúters como los sloops llevaban botalón, algo que empezó a desaparecer en la segunda mitad de ese siglo, hasta nuestros días.

Cúter inglésSloop estadounidense














EL APAREJO BERMUDA
Mientras ocurría todo lo descrito anteriormente en los aparejos británicos y americanos, sucedía otra evolución independiente en las islas Bermudas. Entre 1830 y 1880 los veleros sloop de las Bermudas empiezan a aparejar la mayor ahorrándose el pico de la cangreja y amarrando el puño de driza directamente sobre la misma, lo que hoy conocemos en España sobre todo como el aparejo marconi, o velas de cuchillo, que por cierto se denomina así por su similitud con las antenas que empezó a fabricar Guillermo Marconi a principios de siglo. Parece que el aparejo bermuda, con mayores sin cangreja, se debe a que la efectiva tripulación del barco correo que cubría el servicio entre Hamilton y la isla de Irlanda, en las Bermudas, decidió sustituir su clásico aparejo de cangrejas en la goleta que gobernaban, por unas velas sin pico, unas velas mayores que hoy serían las habituales. La historia cuenta que esta decisión se tomó ante la dificultad de arriar las velas cangrejas con vientos portantes, maniobra a la que se veían obligados en este recorrido. Los picos de las cangrejas estorbaban a la tripulación al arriarlas en popa, y un avispado decidió sustituirlas por mayores sin pico. Pero los eruditos citan otros muchos orígenes de esta vela, atribuidos a otros tantos inventores; comoquiera que sea, en la obra “The practice of sailmaking” de Davis Steele, publicada en Londres en 1796, existe un dibujo de una vela muy similar a la actual bermudiana o marconi, a la cual el autor denomina “shoulder of muttons”, es decir, espaldas u hombros de carneros. Pero lo cierto es que quienes las popularizaron como velas de regatas fueron los aficionados navegantes de las Bermudas a mitad del siglo XIX. Sea cierto o no lo del barco correo que aparejó las mayores sin pico, lo que es una realidad es que los sloops de Bermudas de los años treinta del siglo XIX aparejaban estas revolucionarias mayores. Por fin, es interesante destacar que el aparejo sloop bermuda, en lugar de llevar botavara, armaba una percha pivotante, perpendicular al palo, con un sistema que permitía cazar y amollar, para trimar el puño de escota de la mayor. Los foques sobrepasaban el palo, con escotas a ambas bandas.

Aparejo de tipo Bermuda

EL APAREJO CON MAYOR A TOPE DE PALO
En los inicios de 1985, William P. Stephens diseñó el Ethelwynn, como candidato a defender el trofeo internacional de Seawanhaka, marcando un hito en la navegación al aparejarlo con una vela mayor marconi y foque fraccionado en un palo simple y limpio como los actuales. El diseño fue un éxito, ganó a sus rivales y defendió el trofeo. Pero no tuvo una implantación inmediata y muchos expertos siguieron defendiendo el aparejo en cangreja, mientras la mayoría diseñadores ignoraron el sistema innovador.

Primera mayor a tope de paloClase P Nahma

















APAREJO A TOPE DE PALO: BERMUDA O MARCONI
Guillermo Marconi no tuvo absolutamente nada que ver con el nombre de las velas o aparejo marconi, autoría que le fue concedida sólo por la similitud de sus antenas con los palos que harían historia y abrirían una nueva generación de veleros de crucero y regatas. Tan sólo la estética estuvo a su favor, y de mi parte pongo que el hecho de ser italiano nunca viene mal. Otros diseñadores pueden optar a la paternidad de este diseño –Charles Nicholson, en Inglaterra, George Owen y N. G. Herreshoff, en Estados Unidos, pueden enorgullecerse de su ayuda prestada al desarrollo de los aparejos marconi. Los británicos pronto abandonaron la denominación de marconi por la de bermudian, para describir este nuevo y esbelto mástil, pero en Estados Unidos se sigue hablando del aparejo marconi, así como en muchos países de Europa. Lo que en español es aparejo a tope de palo –no exactamente cuando es fraccionado-, para los anglosajones es jib-headed.

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