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ANTONISA: UN EJERCICIO DE BELLEZA
Antonisa East Bootbay Hogdon Yachts Modern Classic Pasquale Natuzzi regata  
ComentarEnviar a un amigoImprimir Fotos Santi Serrat
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Tras su reciente remodelación, el Antonisa, de Pasquale Natuzzi, estuvo en Valencia para presenciar las semifinales de la America’s Cup.Tuvimos la oportunidad de navegar en uno de los barcos que mejor representan el ejercicio de aunar la belleza tradicional con la moderna concepción de la náutica, uno de los pioneros de los modern classics que más reconocimiento mundial ha tenido.
Agradecimientos a Antonisa.
En 1983, Bruce King, un arquitecto naval de Newcastle, en el estado norteamericano de Maine, que hasta entonces había diseñado y construido sólidos y marineros cruceros a vela y a motor, dibujó el Whitefin, un sloop inspirado en los grandes yates de la década de 1930, una época en la que los Clase J asombraban a los amantes de la vela y el aparejo marconi sustituía al áurico en el mundo de las regatas.
Con el Whitefin, King desarrolló su idea ya apuntada en el Unicorn cinco años atrás, un yate de 25 metros de eslora concebido para, simplemente, unir lo mejor de dos mundos aparentemente contrapuestos: las formas y la estética de la vela tradicional y las comodidades y marinería de la tecnología moderna.
Aunque construido en epoxy y madera, el Whitefin subyugó pronto a un buen número de armadores del numeroso grupo que ya había iniciado el movimiento de recuperación de los grandes clásicos que culminó en la década de 1990. Sus formas eran incuestionablemente bellas y el velero las mostró por el Mediterráneo en las primeras ediciones de la Nioulargue en Saint Tropez, ganando un buen número de admiradores.
King continuó desarrollando sus ideas y diseñó, en 1988, el Whitehawk y, al año siguiente, el bellísimo Signe, que recibió en 1990 el International SuperYachts Design Award como el mejor yate de más de 23 metros.
LA GESTACIÓN DE LOS MODERN CLASSICS Y LA IDEA DEL ANTONISAEn 1991, Mario Conde, por entonces presidente de Banesto se hizo con el Whitefin y se dedicó a navegar con él por el Mediterráneo. Al cabo de un par de años, estando el Whitefin amarrado en el puerto de Mahón, Pasquale Natuzzi, conocido hombre de negocios italiano, propietario entre otras de la empresa de mobiliario a la que da su nombre, vio el balandro y se enamoró inmediatamente de él. Las conversaciones con Conde duraron apenas 10 minutos; la rapidez en los acuerdos fue debida en parte a que el banquero español había ya encargado a Bruce King el diseño del queche Alejandra, pero también por la firme resolución del armador italiano en hacerse con "el yate más bello que nunca había visto".
Natuzzi poseyó el Whitefin casi cinco años, durante los cuales recaló en casi todos los puertos del Mediterráneo, al tiempo que en su mente si iba gestando la idea de un barco mayor. Durante este tiempo, Bruce King tampoco estuvo ocioso.
El éxito del propio Whitefin y, sobre todo, del Signe habían generado un movimiento que pasó a denominarse Spirit of Tradition: la recuperación de las formas y el estilo de los yates de antaño con los materiales y la tecnología mo dernas. A estos barcos se les denominó también classics y pronto constituyeron una clase propia en regatas como La Nioulargue o la Antigua Classic Yacht Regatta. Uno de los barcos decisivos en esta línea fue el Hetairos que fue construido en 1993 por encargo de un armador británico también a Bruce King.
El Hetairos fue el primer modern classic que se construyó totalmente en madera, al contrario de los anteriores de su clase que se crearon con las modernas fibras sintéticas, aluminio o acero, materiales que se recubrían de madera o pinturas que recordasen su color para no desarmonizar la estética "tradicional". El Hetairos fue calificado como una "sinfonía en madera" cuando fue botado en la localidad alemana de Lemwerder, sede de los astilleros Abeking Rasmussen, especialistas en la construcción de todo tipo de grandes barcos.
El proceso de construcción de Hetairos fue seguido de cerca por Natuzzi quien quedó subyugado por la belleza del majestuoso queche de más de 42 metros de eslora y cuyo palo mayor se alzaba 45 metros sobre el agua.
Fue entonces cuando Natuzzi le expuso a King sus ideas sobre el que iba a ser el Antonisa. Igual que el diseñador de Maine, el armador italiano estaba subyugado por la belleza de líneas de los grandes yates de la década de 1930 y quería un barco tan o más bello que el Whitefin pero mucho más grande y simple. Natuzzi se define a sí mismo como un hombre que no puede vivir sin belleza a su alrededor y el nuevo barco tenía que ser principalmente bello, lo que en este caso significaba seguir los cánones ya trazados en el Whitefin, pero de una eslora que por lo menos alcanzara los 120 pies (36,5 metros).
Los otros requisitos eran que pudiera ser manejado por una tripulación reducida y cuyo calado le permitiera entrar en casi todos los puertos del Mediterráneo. Natuzzi quería un barco totalmente de madera, aunque admitía las fibras sintéticas para reforzar y simplificar la construcción. Era un proyecto muy ambicioso y armador y arquitecto trazaron un plan de cinco años para diseñar y construir el barco, un plazo que dice mucho acerca de la meticulosidad con iba a ser llevado el proyecto. Finalmente el diseñador americano propuso un sloop de 38 metros de eslora de cubierta corrida y formas de casco claramente inspiradas en los yates del período de entreguerras, lo que entusiasmó al armador.
CINCO AÑOS DE TRABAJO ARTESANO
King escogió los astilleros Hodgdon Yachts, sitos en la pequeña localidad de East Boothbay, en aguas de la bahía de Linekin, en el estado norteamericano de Maine.Tim Hodgdon, propietario y director de los astilleros, ya había trabajado con King en la construcción del Liberty, un yate de motor de 50 pies, en 1992. Hodgdon es el quinto descendiente de los Hodgdon, la famosa saga de constructores que habían estado construyendo barcos de madera desde 1816.
En 1989, la firma familiar cambió la forma tradicional de construcción exclusivamente en madera por la de los modernos materiales compuestos de madera y resina de epoxy y el Antonisa iba a ser el cuarto barco construido en el astillero con las nuevas técnicas.
Como es tradicional en el astillero,Tim Hodgdon dirigió personalmente los trabajos y también, siguiendo la más estricta tradición, participó en la construcción del barco prácticamente toda la población de East Boothbay.
Se utilizaron unos 2.000 galones de resina de epoxy y las mejores maderas de roble, pino del Maine y teca. Fue una obra artesanal que duró casi cinco años y culminó el 28 de agosto de 1999 con una ceremonia, presidida por Natuzzi y el gobernador del estado de Maine, a la que asistieron más de 4.000 personas, prácticamente todos los familiares de los que habían participado en la construcción del yate. En honor a su esposa, quien fue la madrina del acto, Natuzzi bautizó a su barco Antonisa.
En los astilleros Hodgdon aprovecharon la infraestructura desarrollada para construir el Antonisa para afrontar la construcción de yates mayores. Los astilleros desarrollaron un nuevo sistema de transporte del barco desde la nave al agua y una nueva tecnología para tratar el epoxy de la que se beneficiaron nuevos proyectos, como la construcción del famoso queche de más de 50 metros Scheherazade que, diseñado también por Bruce King, precisó también de la construcción de una nave mayor.
UN APAREJO DESCOMUNAL Y UNA CUBIERTA INCONFUNDIBLE
Pocos días después de la botadura del Antonisa se le arboló el palo de fibra de carbono, que en aquel momento era el más alto del mundo de su clase: 57 metros sobre el agua.
Aparejado como cúter bermudiano, con el triángulo de proa fraccionado a 7/8, el Antonisa llega a desplegar 740 metros cuadrados de velamen en rumbos contra viento, de los que su enorme vela mayor de sables forzados se lleva 430 y el génova 220. Para evitar el color negro visible de las fibras de carbono de las velas, éstas están recubiertas de un pigmento blanco que les da el aspecto del dacron tradicional y que complace mucho mejor la estética del barco.
La adopción del aparejo cúter fue aconsejada por King, para poder dividir el enorme plano vélico y hacer más manejable el yate con vientos duros, pese a que Natuzzi quería eliminar el estay de trinqueta, para lograr la máxima simplicidad. Para vientos portantes el balandro guarda en su vestuario tres genaquers; el más ligero de 850 metros cuadrados.
El génova de recubrimiento y la trinqueta son ambas enrollables sobre dos potentes Reckmann eléctricos que se combinan con los winches, todos electro-hidráulicos lógicamente, y herrajes Lewmar para proporcionar una maniobra notablemente silenciosa y eficaz. King, siguiendo las normas de simplicidad deseadas por el armador, dispuso la maniobra en dos zonas claramente definidas: el pie de palo y la bañera de popa, situada por detrás de la botavara.
A pie de palo, cuatro winches asisten las maniobras de drizas y amantillos; desde la bañera de popa dos winches para las escotas de las velas de proa y el reenvío de la escota y el carro de la mayor. La bañera central, situada bajo la botavara, está totalmente exenta de maniobra y alejada de los reenvíos de dichas escotas: simplicidad y limpieza en cubierta y potencia más que suficiente para la deseada tripulación reducida del armador.
King dispuso también un pozo de ancla situado, junto con su molinete, más de un metro por debajo de la cubierta para ganar estabilidad y disimular al máximo la cadena durante el fondeo. Para posibilitar el acceso a la mayor parte de los puertos mediterráneos el Antonisa fue dotado de una orza móvil que, recogida, reduce el calado de ocho a tres metros.
SOBRIEDAD, REDONDEZ Y ESTÉTICA
Cuando el Antonisa llegó al Mediterráneo sorprendió no sólo por su belleza sino por algunos detalles guardados en su interior.
El más sorprendente y que más fama le dio inicialmente fue la incorporación de un órgano de 36 tubos en el salón principal. El órgano, descubierto por Natuzzi quien se fijó en su extraordinaria belleza, fue reparado y afinado por el especialista Stefan Maier que tuvo que considerar el reducido espacio en el que se instalaría el instrumento para calcular su acústica.
También se tuvo que tener en cuenta la obligada resistencia a la humedad, al salitre y a los balanceos del barco para que el órgano pudiera realizar su cometido de una forma aceptable.
Otro de los aditamentos que originó abundantes comentarios fue la inclusión de una chimenea hogar en el salón principal, un elemento de confort que ya originara polémica en temas de seguridad cuando el Altair, la famosa goleta diseñada por William Fife, presentara una tras su remodelación en 1988. La belleza del Antonisa deslumbró al mundo de la vela y a los tres meses de su botadura fue nombrado "El mejor yate de 1999" entre los de su eslora por la revista Show Boats International.
El galardón les fue donado al armador, el diseñador y el constructor del Antonisa en una fiesta en Monte Carlo, presidida por la familia real monegasca. Una de las características que más destacan visualmente en todo el barco es la absoluta ausencia de cantos vivos, ni siquiera los romos habituales en la construcción actual; Natuzzi tiene aversión por las angulaciones y a lo cuadrado por lo que la redondez de los acabados está presente en toda la cubierta y los interiores e incluso se hace extensiva a los herrajes fabricados de forma dedicada para el Antonisa.
Aparte de la eliminación de cuadrados y aristas, una de las principales preocupaciones del armador italiano en el Whitefin era la falta de espacio en las dependencias de la tripulación. Natuzzi navega habitualmente con el patrón y cuatro tripulantes, de los que dos se encargan de la maniobra. Cada uno de ellos tiene un camarote independiente con baño en la zona de proa, mientras la mitad de popa del barco esta reservada a los camarotes para los invitados y la amplia cabina del armador y su esposa en el extremo de popa.
En la remodelación que Natuzzi sometió al barco desde el otoño del 2006 a la primavera de 2007, el armador abordó fundamentalmente la reducción de elementos innecesarios tanto en cubierta como en los interiores que simplificaran y despejaran aún más los espacios de maniobra y habitabilidad y reforzar así el concepto estético basado en la sobriedad que desde el principio ha tenido el barco.
Se eliminaron algunos herrajes en la cubierta, se hicieron velas nuevas en 3DL y se equipó la mecánica con un nuevo motor y depósitos de agua y combustible más capaces que proporcionan una autonomía de 3.000 millas náuticas. En el interior el órgano desapareció en aras de una mayor espacio para albergar los invitados de la familia Natuzzi que tradicionalmente navegan en el Antonisa.
BELLEZA Y MARINERÍA
Desde su botadura el Antonisa participa asiduamente en casi todas las concentraciones y regatas de barcos clásicos que se realizan en el Mediterráneo donde la altura de su palo y la esbeltez de sus líneas destacan siempre entre la flota. Después de remodelación, el Antonisa ha pasado a ser uno de los emblemas de la empresa de su armador; sus acciones van acompañadas por la rúbrica "Sailed by Team Natuzzi" que aparece grabada a lo largo de la botavara, como imagen idónea de la labor de equipo necesaria para generar la belleza del diseño. Uno de sus primeros viajes fue a Valencia para presenciar las regatas de las semifinales de la America’s Cup entre Luna Rossa y Emirates Team New Zealand, y allí tuvimos la oportunidad de navegar en él.
Con 16-17 nudos de viento Antonisa desarrolla todo su esplendor ciñendo a nueve nudos. Pasar al descuartelar y desenrollar la trinqueta incrementa espectacularmente la sensación de poder y la corredera sube a 11 nudos.A la rueda, dócil y precisa, se puede constatar que el barco se maneja con una agilidad sorprendente entre las decenas de barcos de espectadores que han acudido a presenciar las semifinales.
Éstos admiran boquiabiertos las evoluciones del impresionante Antonisa, mientras Natuzzi muestra orgulloso las capacidades de su barco que corta las olas de una forma bellísima.
El armador nos señala la estela limpia y poderosa que deja a popa, como una rúbrica estética de su equilibrio de líneas. Natuzzi narra entusiasmado el impecable comportamiento de su barco con un mistral de 50 nudos en el golfo de León cuando navegó sin problemas en todos los rumbos.
A bordo, dos tripulantes se bastan para manejar el impresionante plano vélico controlado unos hidráulicos tan potentes como silenciosos.Tan sólo la derrota del Luna Rossa estropeó la fiesta de la belleza italiana.
| Eslora total | 38,00 m |
| Manga | 7,80 m |
| Calado | 3,00/8,00 m |
| Desplazamiento | 180 t |
| Superficie vélica máxima barloventando | 740 m2 |
| Superficie vélica máxima en portantes | 1280 m2 |
| Año de construcción | 1999 |
| Diseñador | Bruce King |
| Constructor | Hodgdon Yachts, East Boothbay, Maine (EEUU) |
| Aparejo | cúter bermudiano. |
| Material del casco | fibra de vidrio y madera |
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