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ANDALUCÍA: ENTRE DOS AGUAS

Yate nº 499

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1. Introducción

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Los 870 kilómetros de costa andaluza alternan pueblos blancos, populosos puertos y parajes casi vírgenes en la vigorosa confluencia del Mediterráneo y el Atlántico. Un ecosistema marino único que acoge en su rica biodiversidad a grandes cetáceos en sus desplazamientos migratorios.

El litoral andaluz permite diseñar travesías bien distintas según la tripulación se decante por la calma de los parques naturales o el bullicio de las fiestas populares. Navegar por el Guadalquivir hasta Sevilla o surcar las aguas del Guadiana tierra adentro; seguir el litoral del Parque Nacional de Doñana o fondear en una cala solitaria del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar; avistar cetáceos en el estrecho de Gibraltar o bucear entre bancos de peces en las aguas claras de la Costa Tropical. Más de cuarenta puertos y marinas, unos veinte con bandera azul, y una extensa flota de chárter dan cobertura a los navegantes que exploran las costas del sur.

HUELVA
Las playas de la Costa de la Luz se encadenan a lo largo de los 150 kilómetros que unen la desembocadura del Guadiana y la del Guadalquivir. Unas quince playas, la mayoría vírgenes, que están separadas entre sí por las marismas que se forman en las desembocaduras de ríos como el Carreras, el Piedras o el Tinto. Los entramados de caños que serpentean hasta el mar son a menudo canales navegables. Si se fondea frente al arenal de Matalascañas, del Inglesillo y de Malandar, dentro del Parque Nacional de Doñana, y se observan desde el mar los cotos pueden verse, si hay suerte, manadas de ciervos que se acercan hasta la orilla.

CÁDIZ
Los 260 kilómetros de la costa gaditana son testigos de la transformación del mar en océano. Una vigorosa metamorfosis para el goce de navegantes experimentados, y sobre todo para los cientos de windsurfistas que cada año rompen las olas en Tarifa. Marismas y salineras, playas de arena blanca y almadrabas abandonadas componen un paisaje que en muchos casos se conserva casi virgen. El estrecho es asimismo zona migratoria de cetáceos. Durante todo el año se pueden observar delfines comunes, listados y murales; de abril a julio, cachalotes; en verano, las orcas que regresan del Mediterráneo tras su desove anual; y cachalotes en otoño y primavera.

MÁLAGA
Los 160 kilómetros más populosos de la costa andaluza corresponden a la Costa del Sol, donde se concentra además una gran flota de megayates. En esta zona, en que priman la diversión y el ocio, difícilmente se encuentra una playa sin urbanizar. La contrapartida es que en Málaga están quizá los puertos deportivos que ofrecen al navegante las mejores instalaciones y servicios. En la zona oriental, la que ha sufrido menos el impacto urbanístico, aún pueden verse pueblos “auténticos”, como Nerja o Torrox, y tramos de costa casi virgen en el Paraje Natural Acantilados de Maro-Cerro Gordo. Es aquí, en las pequeñas y tranquilas calas que esconden los acantilados, donde encontrarán refugio quienes busquen algo de calma en Málaga.

GRANADA
Si bien sólo tiene 30 kilómetros, la Costa Tropical merece una exploración. Esta zona poco masificada de aguas claras y limpias es célebre por los extensos huertos de chirimoyas, aguacates y papayas que descienden por las laderas hasta el mar. Es todo un espectáculo admirar desde el barco los cultivos coronados por las cumbres de Sierra Nevada. La estrecha costa granadina dispone únicamente de dos puertos deportivos, la Marina del Mediterráneo Este y el Club Náutico de Motril, que ofrecen 227 y 163 amarres, respectivamente, y permiten el amarre a embarcaciones de más de 30 metros de eslora.

ALMERÍA
El Parque Natural de Cabo Gata-Nijar es una de las joyas de Andalucía. Su enigmático y bello paisaje de tierras áridas es hábitat de una biodiversidad única en el mundo y parada migratoria de aves de todos los continentes. El navegante encontrará en sus cincuenta kilómetros de costa protegida calas vírgenes, largas playas salvajes, dunas y acantilados. El parque natural tiene 38.000 hectáreas terrestres y 12.000 marítimas, consideradas Reserva de la Biosfera, que albergan más de mil especies de flora y fauna. Otro aliciente es el excepcional clima de la región (la que más horas de sol recibe al año), que permite navegar durante todo el año.

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